El Gobierno mantiene el déficit a raya pero el gasto electoral pronostica otro escenario

El rojo primario era hasta septiembre de apenas 1,5% del PIB, muy por debajo del 4,5% fijado en el Presupuesto. Las claves de esa escasa performance son la recaudación récord impactada por la alta inflación y el rebote de la economía además de, por contrapartida, erogaciones que ya no incluyeron el IFE y el ATP. A ello se suma la renegociación de la deuda. La necesidad de revertir el resultado electoral adverso exigió un cambio de tendencia.

Las cuentas públicas de la administración de Alberto Fernández mostraban hasta el 30 de septiembre pasado un déficit primario de apenas 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI), muy por debajo del 4,5% presupuestado para 2021.

La fuerte suba de los ingresos que se mantenía aún al cierre del tercer trimestre y la licuación del gasto producto de la inflación, muy superior a la estimada, fueron los elementos claves que incidieron para que la gestión de Martín Guzmán en Economía, revelara esa “foto” de la economía nacional.

Con todo, se descuenta que esos números variarán sensiblemente en el último trimestre, a fuerza de una inyección sustancial de recursos para apalancar las medidas expansivas anunciadas tras la derrota del oficialismo en las primarias (PASO) y para revertir la tendencia para la elección de los próximos días.

¿Ajuste o expansión? Guzmán dijo que el gasto creció. Cristina lo confrontó. El cierre del año será, seguramente, con fuerte aumento por las exigencias electorales.

El resultado al cierre del trimestre va a contramano del pedido expreso de la vicepresidente Cristina Fernández respecto a la necesidad de expandir las erogaciones en momentos en que los índices de pobreza e indigencia, aunque menores que el año pasado en plena pandemia -no así la indigencia-, exigían una política contracíclica, más todavía luego del resultado en las PASO.

Los datos, últimos disponibles a partir de información de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) eran elocuentes: entre enero y septiembre la administración nacional redujo el gasto primario en 3,4% en términos reales, mientras que los ingresos subieron 25,4% también en términos reales, siempre respecto del mismo período de 2020. 

Así, el déficit primario -esto es, previo al pago de intereses de deuda- se redujo 68,8%.

Guzmán había rebatido los argumentos de la vicepresidente al señalar que, lejos de un ajuste, “ha habido una política fiscal expansiva” y explicó que la baja del rojo obedeció a la suba de la recaudación -en parte por el rebote en la actividad económica tras la pandemia y también por impacto de la inflación- y por la reestructuración de la deuda, situación que permitió bajar el pago de intereses del pasivo.

¿Subió o bajó el gasto?

Según los datos oficiales, el gasto público aumentó durante este año 42,5% en la comparación interanual. Esa suba es 10 puntos porcentuales inferior a la inflación minorista. En definitiva, las erogaciones cayeron en los primeros nueve meses del año.

De acuerdo con el informe de la Oficina de Presupuesto, uno de los rubros que más cedió fue el vinculado a jubilaciones y pensiones, que bajó 7,4% a valores constantes en la comparación interanual, a partir de la aplicación de la fórmula de movilidad que votó el Congreso a fines del año pasado.

En paralelo, las asignaciones familiares, cuyos montos se definen según el índice de movilidad, también sufrieron una merma, en este caso de 3,1%. El refuerzo de 15 mil pesos que recibieron los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo en abril pasado, morigeró en parte la baja.

También cayó fuertemente la erogación en programas sociales. La baja fue de 45% en términos reales, explicada básicamente por la eliminación de planes como el ATP o el IFE, que fueron claves en 2020 para afrontar la situación límite por el cierre de la economía producto de la cuarentena por la pandemia.

“Dicha incidencia negativa fue compensada parcialmente por el impulso de la ejecución en otros programas sociales, como Potenciar Trabajo, Progresar y Políticas Alimentarias, que representaron más de la mitad de los fondos ejecutados en programas sociales”, explicó el documento de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

En foma paralela, las transferencias corrientes a las provincias también cedieron respecto del año pasado. Los giros fueron 33,3% inferiores, siempre a valores constantes. Entonces, habían recibido del Tesoro desembolsos excepcionales por la pandemia.

En definitiva, si se excluye el gasto propio de la emergencia por el covid, las erogaciones mostraron una expansión en términos reales.

Mientras, otros gastos sí tuvieron un alza sustancial al cierre del primer trimestre. Por un lado, los subsidios a la energía aumentaron 57% y los vinculados al transporte, 7,1%. 

También hubo un importante aumento de los gastos de capital que crecieron 72% a valores constantes. Ese incremento tiene relación con la mayor inversión en obra pública, entre otros puntos.

Ingresos en alza

Ayudados por la alta inflación, los ingresos fiscales mostraron una suba contundente. Según los datos oficiales, crecieron 25,4% en términos reales. La mejora llegó a partir de una buena recaudación del IVA, además de los 427.401 millones de pesos producto de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que recibió Argentina por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

El Tesoro también sintió el impacto de los ingresos por el denominado impuesto a la riqueza (Aporte Solidario y Extraordinario), recurso percibido por única vez y destinado a paliar los efectos de la pandemia. Ese tributo sumó casi 200 mil millones de pesos, según los datos oficiales.

Más allá de la suba de los ingresos tributarios y no tributarios, la renegociación de la deuda resuelta por Martín Guzmán posibilitó un ahorro importante. Concretamente, en los primeros nueve meses del año, se dejaron de pagar 540.607 millones de pesos en concepto de intereses.

En ese marco, el déficit financiero cayó 57,3% en términos reales y se ubicó en 2,7% del PBI, cuando el presupuesto 2021 pronosticaba seis puntos del PBI.

Película con final abierto

Con todo, los números de las cuentas públicas lejos están de reflejar cómo terminarán cerrando el año.

Sucede que la dinámica del gasto se aceleró sensiblemente en los últimos días con anuncios varios que, en todos los casos, expandirán las erogaciones frente a una recaudación que por ahora se mantiene elevada y con crecimiento en términos reales.

En esa línea, trazar una proyección al 31 de diciembre resulta hoy un ejercicio cuanto menos arriesgado.

Como dato vale sólo un elemento. Desde la derrota del oficialismo en las PASO y hasta días atrás, Guzmán habilitó gastos extras. A partir de tres medidas administrativas que ampliaron el presupuesto, las erogaciones se ampliaron 161.831 millones de pesos, mayormente para atender gastos de asistencia social y empleo.

De todas, luego se sucedieron otras determinaciones, por ejemplo, la duplicación de la asignación por hijo a asalariados con ingresos familiares de hasta 115 mil pesos.

O bien, la decisión de avanzar con un proyecto de ley para subsidiar el componente impositivo pero también por dos años la totalidad de aporte previsional, para un conjunto de monotributistas de las categorías A, B y C activos desde el 20 de marzo del año pasado pero también para nuevos ingresantes al régimen, informales inscriptos en el Registro de Trabajadores de la Economía Popular. “Hay 4,5 millones de compañeros que se han inventado el trabajo y quieren estar en blanco. El problema es que los costos para estar en blanco son muy altos”, dijo Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, respecto al proyecto de ley que el Ejecutivo enviará al Congreso.

La medida que apunta a permitir la incorporación de más trabajadores informales en la legalidad y con derecho, por ejemplo, a jubilación y obra social, también exigirá recursos extra para atender una necesidad irrefutable.

El escenario futuro

Por lo demás, el pronóstico sobre el futuro próximo de las cuentas públicas es una verdadera incógnita. En un escenario de semejante volatilidad y con las elecciones por delante, cualquier hipótesis aparece como posible.

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