El desarrollo ferroviario necesario en Argentina es posible

Por Patricio Dürst (*)

La historia ferroviaria de Córdoba se extiende por más de 150 años, junto al desarrollo simultáneo de otro sistema de comunicaciones, el telégrafo. Esa historia se hace palpable en nuestra ciudad y en nuestra provincia mediante innumerables testimonios físicos o tangibles como también en la memoria de la población. 

Se la puede apreciar en estaciones, casi dos mil kilómetros de trazados de vías de diferentes trochas, talleres, fábricas, poblaciones, barrios y asociaciones civiles y deportivas.

Mucho de ello sobrevive de diferente manera y perdura en la sociedad por la transmisión de generación en generación.

Todo este breve enunciado debe introducirnos en la temática del estado actual de este tipo de comunicación y transporte, a su empleo recuperación y desarrollo.

En la actualidad, mientras surgen planteos muy importantes en nuestro país, en la región y en el mundo en torno a los sistemas de transporte, debemos involucrarnos en esos debates.

La temática es tan amplia como rica, y abarca e incluye tanto los costos del transporte, la sustentabilidad de regiones, de poblaciones, del entorno ambiental y la actividad social, productiva e industrial. 

La rica historia enunciada al inicio nos permite expresar que es posible y necesario recuperar esa memoria. 

Nuestro país, como integrante de la Organización de las Naciones Unidas, participa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del año 2015 con proyección hacia el año 2030.

Para ello es necesario tener en cuenta algunos datos: la relación entre el transporte y los ODS es muy cercana a la recuperación y el desarrollo del ferrocarril. 

Si observamos y comparamos diversos datos de diferentes estudios se destaca que el transporte automotor no tiene a su cargo el mantenimiento de los caminos por donde circula, siendo que es el causante de sus mayores deterioros.

La construcción de un kilómetro de autopista cuesta por lo menos US$500 mil y tiene una vida útil de ocho años, lo que exige un programa de reparaciones y mantenimiento casi inmediato o temprano, mientras que construir la misma distancia de vías férreas tiene un costo de US$200 mil, con un horizonte de utilidad de 20 años.

Empleando un litro de combustible se puede mover una tonelada de carga en camión a 67 km, en cambio con el ferrocarril aumenta ese rendimiento a 127 km.

Si consideramos la contaminación ambiental, tenemos un índice importante: un solo camión contamina 30 veces más que una locomotora. Para expresarlo de otra manera: la huella de carbono (CO2) del transporte automotor es mucho más alta. 

Además, si lográramos ubicar el tren como principal medio de transporte de carga a distancias superiores 300 km, se generaría en el país el aumento automático de la competitividad mediante la reducción de costos de fletes. 

También se accedería a un alivio del sobredimensionado flujo de transporte automotor que intenta compensar la ineficiencia en las largas distancias. 

Urge y es prioritario buscar alternativas para transformar el actual escenario competitivo entre ambos medios de transporte en un sistema complementario, en el que se combine el camión para la corta distancia y el tren, para la larga. De la misma forma se deberá repensar el transporte de personas, encomiendas y correspondencia. 

Como apoyo y complemento, no se debe dejar de lado la experiencia de muchos años de la industria ferroviaria que en la actualidad aún está activa. Esa industria incluye empresas y establecimientos de origen tanto estatal como privado, abarcando alistamiento, mantenimiento, reparación, diseño, producción y sus subsidiarias. 

En todos los casos emplean mano de obra de diferentes niveles de capacitación y de calidad con experiencia y memoria. 

Se debe reconocer que en la actualidad las plantas existentes no están aprovechadas en su amplia capacidad. Ello debería revertirse, ya que tomando instalaciones y experiencia tendríamos como resultado una respuesta positiva en cuanto a empleo de personal, involucramiento de industrias subsidiarias, activación y hasta reactivación de centros industriales ferroviarios y reducción de compras y endeudamiento en el extranjero. 

Sin entrar en detalles, debe mencionarse que sólo en nuestra provincia de Córdoba contamos con cuatro establecimientos dedicados a la industria ferroviaria. Son de origen tanto estatal como privado. 

Otro de los puntos a observar y tener en cuenta son las vinculaciones sociales, económicas, regionales y nacionales o federales que puede ofrecer este medio de transporte y comunicación. 

Todo lo mencionado y descrito en estas líneas debe ser tomado como un esquema referencial, ya que el desarrollo ferroviario actual y necesario exige un abordaje más amplio y hasta más detallado. Ese abordaje debe hacerse desde los diferentes niveles del Estado, involucrando a la actividad privada, las regiones en cada provincia y las provincias comunicadas entre sí por las líneas férreas.

Por cierto, ello también exige un debate que pueda concluir en el diseño de programas de plazos amplios que permitan superar las limitaciones de los períodos electorales. Y que, a su vez, ofrezcan marcos y referencias para concretar realizaciones importantes en cuanto a desarrollo económico, social, regional para centros urbanos de diferente magnitud y sus habitantes. 

(*) Mesa de Enlace Ferroviario.

Un pensamiento en “El desarrollo ferroviario necesario en Argentina es posible

  1. Soy Ferroviaria, jubilada, del hospital Ferroviario Cordoba. Entré en el año 75, y me jubilé en el 2020. Me hace inmensamente feliz,ver como poco a poco, se van reactivando algunos tramos. Es lógico pensar que un tren, rompe nada, lleva mucha carga,como pasajeros. No habría tantos accidentes en las rutas y lo más importante ,la mercadería se abarataria muchísimo. Felicitaciones, y a seguir insistiendo con EL TREN. GRACIAS.

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