El monto de la deuda pública a afrontar

La administración pública nacional que se hará cargo de la gobierno el próximo 10 de diciembre deberá asumir los pagos de la deuda pública que contrajo el actual equipo gubernamental. Esta deuda no fue afectada a planes de inversión sino que en muy alta medida se destinó a financiar gastos de consumo.
Por Salvador Treber

Durante el período preelectoral hubo ingentes esfuerzos por determinar con cierto grado de exactitud el monto total y las respectivas fechas de vencimiento de la deuda.
Es obvio que dichas obligaciones exigirán al futuro presidente emprender un proceso de reprogramación. Al mismo tiempo, es indispensable impulsar racionalmente una intensificación en el yacimiento de Vaca Muerta (Neuquén).

La mayoría de los economistas ha dejado constancia de que actualmente entre los empresarios especializados hay un especial interés en compartir la explotación de 15 segmentos. También deberán realizar las tareas pertinentes para hacer lo propio con el yacimiento recientemente localizado en el suroeste de la provincia de Mendoza de combustible “tradicional”.
Tal propuesta significaría un importante cambio en cuanto a la titularidad y grado de protagonismo en la explotación, cuya resolución seguramente se postergó para que lo haga la nueva integración del gobierno. Aquel protagonismo implica ampliar e intensificar el acceso a los mercados por medio de un esquema que garantice una creciente tendencia de las exportaciones.
Sin mayor fundamento pero evidentemente ofendidos (y con notoria mala fe) los funcionarios actuales trataron de dificultar la gestión de los nuevos funcionarios que -además- del yacimiento de Vaca Muerta deberán dirigir la explotación de Mendoza.

La negociación con el FMI
Una tanda de operadores financieros viene sosteniendo que -aun sin apelar a quitas pero extendiendo considerablemente los plazos y con cargas racionales en materia de intereses- Argentina puede encarar exitosamente una adecuada reprogramación de la deuda en procura de una reactivación plena; acelerando el respectivo proceso.
En tiempos electorales se mencionó con insistencia que podría optarse a ese efecto por una renegociación “a la uruguaya” y otros sugieren estudiar también el esquema que se impuso en Portugal.
En ambos casos, esas gestiones permitieron expandir la actividad económica e impulsar el ritmo y monto de las respectivas exportaciones pero no debe perderse de vista que se trata de dos pequeñas economías, al contrario del caso de Argentina cuya población y extensión territorial son notoriamente mayores. Después del 10 de diciembre se conocerán las características que tendrán las reuniones. Por ello han despertado mucha curiosidad y expectativa, especialmente en los países latinoamericanos, por conocer las vías que efectivamente se adoptarán para complementar el denominado “reperfilamiento” de la totalidad de la deuda.
El “modelo uruguayo” data del año 2003 y después de cuatro años consecutivos le permitió a ese país pasar de un déficit fiscal equivalente a 1% del Producto Bruto Interno (PBI) a un superávit de 3%. Empeñado en la tarea de lograrlo, además de realizar cortes en los gastos, Uruguay incrementó la recaudación tributaria lo que, en conjunto, constituyó una virtual “llave maestra” para alcanzar una situación sólidamente sustentable y extensible a toda esa década.

Los nuevos mayores desafíos
La atención de los principales compromisos y la adecuada implementación de sólidas bases para respaldar una fructífera etapa de crecimiento se han convertido en un indiscutible e inevitable objetivo. En ese aspecto, se torna indispensable reorganizar y alinear en el mismo sentido los 24 pasivos; es decir, los que corresponden a las 23 jurisdicciones provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Según los especialistas, la deuda pública total asciende a una cifra equivalente a 63,9% del PBI. El Banco Central de la República Argentina (BCRA), por su parte, ha emitido un informe que esencialmente ratifica tales cifras.

“Argentina sólo cuenta con los recursos
que derivan de las exportaciones y ello
explica la razón por la cual es
indispensable que la economía crezca en
medida adecuada, pues eso es lo único que
puede asegurar la adquisición de insumos
en el exterior para la elaboración de
nuevos bienes”

El precitado dato surge de una estimación que adjudica a deudas en moneda nacional una suma equivalente a US$106 mil millones mientras que la originalmente contraída en moneda extranjera suma US$223 mil millones. Dado el notable peso que representa esta última deuda, la oportuna disposición suficiente de divisas es indispensable para atender dichos compromisos.
El problema que implica la atención de esos compromisos no sería de tanta relevancia si se logra en las negociaciones extender los plazos.
A ese efecto, Argentina sólo cuenta con los recursos que derivan de las exportaciones y ello explica la razón por la cual es indispensable que la economía crezca en medida adecuada, pues eso es lo único que puede asegurar la adquisición de insumos en el exterior para la elaboración de nuevos bienes y también adquirir los que se requieran en carácter de inversiones afectadas a los procesos productivos. A ellos se deben incorporar fondos afectados al pago de la deuda externa.

Pese a lo difícil de esa situación, se considera posible atender todas las precitadas obligaciones si el próximo Gobierno logra realizar una gestión semejante a la concretada durante el lapso entre el año 2003 y hasta diciembre de 2015; en el que se logró amortizar la deuda pagando nada menos que 72,4% de su total.
Como en esta oportunidad la administración de Mauricio Macri volvió endeudar al país irresponsablemente, incluso en mucho mayor medida que entonces, ello no será nada fácil. Por supuesto, es imprescindible poner el máximo esfuerzo en acrecentar las exportaciones, pues constituyen la clave de la solución pretendida. Una tarea que se explica por sí misma.
Todos los economistas consultados coinciden en recordar que en diciembre siempre se ha requerido la disposición de una suma elevada y creciente de pesos. El mes próximo, cuando asuman las nuevas autoridades, los acreedores extranjeros exigirán con urgencia conocer en detalle las novedades que sobrevendrán.

En el seno del BCRA deberán extremarse los requerimientos de pesos argentinos para atender la lógica concentración de obligaciones características de esa época del año.
Por el momento, los funcionarios salientes se abstienen de asegurar la gestión de la misión, notoriamente indispensable para no agravar la situación. Eso genera una pesada ola de desconfianza y expectativas nada fáciles de disipar. Sólo podrá cambiar el clima enrarecido cuando, luego del traspaso, se pueda tener la seguridad absoluta de que será positiva la conducción del nuevo equipo.

Los principales focos de expectativa
Un aspecto que está suscitando un clima de gran tensión es la eventual evolución futura que pueda asumir la relación peso/dólar y el tiempo que les requerirá a los futuros funcionarios “tomarle el pulso” a dicha relación y a familiarizarse con la problemática, lo cual es usual en todos los países en circunstancias semejantes.
La conocida tendencia a expresar y actuar con máxima prudencia es lo más habitual; por ello es de suponer que mantendrán por bastante tiempo, en las esferas superiores, un lapso de reflexión evitando apresuramientos u omisiones, inclusive en el seno del BCRA.
Algunos grandes empresarios se muestran muy preocupados por el eventual giro que pueda introducirse para modificar facetas de la actividad que se viene desarrollando, incluso en el ámbito cotidiano. Esas dudas son lógicas en situaciones semejantes, porque crean siempre incertidumbre. Por ignorar las modalidades y criterios que puedan sostener los funcionarios entrantes, como también la posible evolución en cuanto a la cotización de los bonos y acciones. En tales circunstancias se suele temer que los operadores se vean sorprendidos por los que pretendan sacar ventaja del ese tiempo de recambio.

Una “novedad” que ha causado mucha preocupación fue el fallo de la Corte Suprema que obliga al Gobierno a compensar a las provincias por la eliminación o reducción del IVA, en materia de alimentos y las excepciones introducidas en el Impuesto a las Ganancias.
Según dicho fallo, sólo debe afectar a la Nación sin extenderse a las provincias. Hasta ahora, lo que resuelvan las autoridades en la jurisdicción nacional respecto al ámbito de esos tributos implicará el automático traslado por medio del régimen de coparticipación federal a las 23 jurisdicciones provinciales y a la CABA.
Lo que en su momento sorprendió fue que a pocos días de la jornada electoral se hayan dictado normas que pueden afectar muy seriamente la relación peso/dólar.

En tal sentido, el vocero del Ministerio de Economía declaró que existían dólares en cantidad suficiente para llegar, sin dificultad, hasta fin del año 2019. Este tipo de declaraciones lo único que causa es un mayor grado de inquietud, pues el país no sólo debe ser concebido en término de días.
Es obvio que se ha tratado de inyectar un elevado nivel de desconfianza que requerirá de la nueva administración actuar acertadamente y sin vacilar desde el comienzo.
Impulsar de tal forma temores para inducir que los respectivos titulares de fondos los retiren y los remitan a cuentas bancarias del exterior es realmente un proceder que pone de manifiesto la enorme mala fe que los moviliza. En consecuencia, queda muy en claro que se ha atentado impunemente contra los legítimos intereses del país y de la inmensa mayoría de sus habitantes.

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