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Llamado de alerta ante el aumento de la obesidad infantil

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo. En el entorno de niños y adolescentes ¿cómo advertir a tiempo que se está camino a ella? ¿cuáles son los signos que deben tener en cuenta los padres y docentes?

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

“La obesidad es una enfermedad crónica que tiene un aumento considerable en niños de edad infantil y escolar, por lo que pasa a ser un problema de salud pública en nuestro país y en todo el mundo. Es fácil observar alrededor y emitir juicios y valoraciones sobre personas ajenas, pero debemos ser conscientes de que un hijo tiene un sobrepeso elevado y asumirlo para entrar en forma inmediata en acción para solucionarlo”, advierte Susana Chirio, vicepresidente del Colegio de Nutricionistas de Córdoba.
Describe que la adolescencia es un momento crítico en el pronóstico de obesidad en la vida adulta. Si mantiene un peso elevado, tiene hasta un 80% de posibilidades de ser un adulto obeso. “Una de las señales que nos debe alarmar tanto a padres como a los integrantes del equipo de salud, es la ganancia de peso en forma paulatina o bien a pasos mas acelerados que lo normal”, apunta la especialista que, además, atiende esta problemática en GEA y Sanatorio de La Cañada.

– ¿Cuáles son las causas que llevan a un niño o adolescente a padecer sobrepeso u obesidad?
– Las causas son complejas y el entorno en el que vivimos fomenta la mala alimentación y los bajos niveles de actividad física. Todo esto favorece a un desbalance entre lo que comemos y la energía que gastamos. Por ende, si comemos más de lo que gastamos, ese exceso es convertido en grasa de reserva. Entre las principales causas figuran el alto consumo de fastfood. Hoy en día es un tipo de comida muy consumido gracias a sus intensos sabores y a su facilidad para ser adquirida. Existe evidencia contundente de que los alimentos con alto contenido de azúcar, grasa y sal -como la mayor parte de la comida chatarra- pueden provocar en nuestro cerebro las mismas alteraciones químicas que producen drogas altamente adictivas como la cocaína y la heroína. Otra causa es la vida totalmente sedentaria: pasar gran cantidad de horas frente a la computadora, videos juegos o celulares, cuando la forma más común para prevenir la obesidad es vivir un estilo de vida activo. También afecta el alto consumo de bebidas azucaradas.

En la actualidad gran parte de los niños y adolescentes reemplazan el agua por bebidas azucaradas, con su consiguiente repercusión negativa para su salud. Finalmente, la elevada ingestión de productos ultraporcesados, lo cual está directamente relacionado con el incremento en la prevalencia del sobrepeso y obesidad. En general, aunque hay factores genéricos que condicionan la tendencia al alto peso, los determinantes en el desarrollo de la obesidad son ambientales: hábitos de la vida -alimentación, actividad física y estilo de vida-.

– ¿Hay preocupación en los profesionales de la nutrición sobre lo que observan en Córdoba y el país?
– No deja de ser una preocupación el creciente incremento del número de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad que día tras día tenemos en nuestros consultorios. En lo particular, creo -como medida prioritaria- que el acompañamiento a lo largo del tratamiento tanto del licenciado en Nutrición como del entorno familiar hacen que el niño y el adolescente logren los objetivos. Sin necesidad de realizar planes totalmente restrictivos que el pequeño no puede sostener con el tiempo sino implementando pautas nutricionales, que favorecen la adopción de nuevos hábitos saludables.

– ¿Hay iniciativas a destacar como políticas públicas en pos de reducir la obesidad?
– Existe una coalición nacional para prevenir la obesidad en niños, niñas y adolescentes. Referentes de organizaciones de la sociedad civil de todo el país consensuaron una agenda de trabajo para promover políticas públicas que prevengan la obesidad infantil. El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Córdoba esta participando de esta coalición que tiene como uno de sus objetivos la promoción de políticas publicas que mejoren el entorno alimentario, y de esta manera, poder contribuir a la prevención de la obesidad en niños, niñas y adolescentes en Argentina. La iniciativa, promovida por la Fundación InterAmericana del Corazón (FIC Argentina) en colaboración con Unicef, busca fomentar el trabajo de organizaciones que puedan impulsar en sus provincias iniciativas que promuevan hábitos saludables y desalienten el consumo de alimentos de baja calidad nutricional como bebidas azucaradas y otros productos con grandes cantidades de azúcar, sal o grasas.

El trabajo es clave dado que cada uno conoce las necesidades locales urgentes, tan importantes al momento de diseñar y promover políticas públicas que protejan la salud de los más pequeños. Existe también un proyecto de Ley de Accesibilidad a una Alimentación Saludable -con fecha 23/5/2017 –, que trata -entre otros temas- el acceso a alimentos y bebidas saludables en cantinas y kioscos, bares, restaurantes y establecimientos gastronómicos, ya sean instalados en sede estable en espacios públicos, plazas, parques, calles y espectáculos públicos.

En lo personal, sugiero mantenerse activos, teniendo una alimentación sana, beber agua segura, realizar un chequeo médico al menos una vez por año. De esta manera disminuiríamos un gran número de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad. Sumando a esto la implementación de políticas públicas que tengan en cuenta “restringir el marketing” de productos altamente calóricos (azúcar, grasa y sal) se lograrían mejores resultados en este transitar.

Acciones preventivas y tratamientos

Las “Guías Alimentarias para la Población Argentina” (GAPA) trasmiten mensajes claros y prácticos que todo argentino debería tener presente a la hora de alimentar a sus hijos, así como en su propia alimentación, para lograr la incorporación de buenos hábitos alimentarios y evitar enfermedades futuras.
A continuación, diez mensajes:
1- Incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física.
2- Tomar a diario ocho vasos de agua segura.
3- Consumir a diario cinco porciones de frutas y verduras en variedad de tipos y colores.
4- Reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio.
5- Limitar el consumo de bebidas azucaradas y de alimentos con elevado contenido de grasas, azúcar y sal.
6- Consumir diariamente leche, yogur o queso, preferentemente descremados.
7- Al consumir carnes, quitarle la grasa visible, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo.
8- Consumir legumbres, cereales preferentemente integrales, papa, batata, choclo o mandioca.
9- Consumir aceite crudo como condimento, frutas secas o semillas.
10- El consumo de bebidas alcohólicas debe ser responsable.
Por otro lado, los tratamientos con mayor éxito en caso de obesidad infantil, según afirma la nutricionista Susana Chirio, son aquellos que el equipo multidisciplinario realiza en conjunto con pediatra, licenciado en Nutrición y psicólogo, en caso de ser necesario este último pilar. El éxito final sólo será logrado con el acompañamiento de todo el entorno familiar.

La escuela, clave para ayudar

El Ministerio de Salud de la Provincia cuenta con un Programa de Obesidad Infantil que realiza tareas de captación, evaluación, diagnóstico y tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. “Trabajamos en escuelas primarias públicas y en el Hospital Pediátrico (ex casa Cuna). Hoy en día tenemos bajo programa a 916 niños entre el hospital y establecimientos escolares. En estos últimos se realizan talleres sobre la problemática con los docentes, padres de los niños bajo programa y talleres lúdicos y de cocina con los pequeños”, detalló la médica Natalia Ratti, quien integra el equipo que se completa con la doctora Alicia Alfonso y la nutricionista Verónica Varisco.

“Muchas de las escuelas derivaban niños al hospital, por eso se llega a ellas. Se trabaja con el niño, la familia y el cuerpo docente. También se integra en general a toda la comunidad educativa, se hacen capacitaciones a las personas que están en kioscos y cantinas”, describió Ratti. En esta enfermedad hay tres instancias: sobrepeso, obesidad y obesidad severa. “En las escuelas, en la mayoría de los casos se detecta sobrepeso, es decir, estamos llegando a tiempo para evitar que lleguen al hospital con obesidad severa y otras enfermedades sobreagregadas”, advierte. En la escuela hacen diagnóstico nutricional, pesan y miden a los niños, hacen consejería y -si fuera necesario- derivan al hospital.
Graficó que, en las escuelas, se ha detectado que entre 20 y 30% de la población infantil tiene sobrepeso. Para comunicarse con el programa: prog.obesidadinfantil@gmail.com

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