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Claves para pensar la cobertura de salud destinada a personas con discapacidad

Uno de los aspectos centrales en la actualidad para poder diseñar sistemas de salud que incluyan a toda la población está vinculado con las necesidades específicas que poseen las personas con discapacidad. Sobre este punto reflexionó Martín Passini, integrante de la Mesa de Trabajo en Derechos Humanos y Discapacidad de Córdoba.

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

-¿Cómo evaluaría la cobertura de salud que se brinda en el país a las personas con discapacidad?
-Desde espacios como la Mesa de Discapacidad y Derechos Humanos de Córdoba pensamos que la cobertura de salud para personas con discapacidad tiene actualmente varias falencias y debilidades.
También existe un marco de desigualdad. Por un lado, hay que mencionar que en Argentina tenemos un sistema de prestaciones que son brindadas por entidades que, a su vez, son financiadas por un fondo de seguridad social. Es decir, las obras sociales y las prepagas están obligadas a abonar por estas prestaciones y luego recuperan esos recursos del fondo que está administrado por el Ministerio de Salud. Ahora bien ¿qué sucede con las personas con discapacidad que no tienen obra social? Esta oblación ingresa a un programa que actualmente se llama Incluir Salud, el cual está destinado a las personas que reciben las pensiones no contributivas por discapacidad y que tiene un nivel prestacional menor comparado con el de las obras sociales. Así se genera una desigualdad. En este marco, nosotros pensamos que debería existir un sistema de acceso universal de la salud garantizado desde un sistema público fortalecido. Esto es porque las prácticas que tienen que ver con coberturas focalizadas generan desigualdad entre quienes pueden acceder y quienes no.

-¿Cuáles son las características que debería poseer este sistema?
– Primero, considero que tendría que tener una perspectiva integral de la salud, más cercana a los estándares internacionales en cuestión de derecho. Esto implica no contemplar sólo una mirada desde la hegemonía del saber médico sino que también debe integrar los distintos aspectos relacionados con la salud humana, como la inclusión y el desarrollo de la vida independiente. A la vez, debe haber una transformación en la perspectiva desde la cual se brindan las prestaciones. Es necesario respetar el consentimiento informado, la libertad de las personas con discapacidad de tomar decisiones propias, ofrecer los apoyos necesarios que sean requeridos por esta población y contemplar la diversidad dentro del mismo sector. En este sentido, por ejemplo, es necesario pensar políticas destinadas a la salud sexual y reproductiva y cómo se garantiza el acceso de las personas con discapacidad a los distintos programas. Además, es fundamental pensar en solucionar otras deficiencias. Por ejemplo, en las atenciones médicas ginecológicas para mujeres usuarias de sillas de ruedas, la infraestructura clínica no está adaptada. Estas cuestiones son algunos de los estándares que son necesarios integrar en un nuevo sistema de salud.

Datos estadísticos

– Desde 2009 y hasta 2016, en el país, se han emitido un total de 957.610 certificados por discapacidad. Sólo en 2016, se emitieron 225.865, según datos del Anuario Estadístico Nacional de ese año del Servicio Nacional de Rehabilitación.

– Por otro lado, el informe “Población con dificultad o limitación permanente” del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indica que el
número de personas con discapacidad asciende a 5.114.190, lo que significa 12,9% de la población total del país

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