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Por la cuarentena, la fauna argentina sorprendió con postales inusuales

Una manada de guanacos se pudo apreciar en cercanías de La Hoya, en Esquel; un lobo
marino apareció en el jardín de una casa de Puerto Madryn, mientras que los carpinchos se sienten dueños de Laguna Los Padres, en Mar del Plata. Son algunas de las escenas que se pueden disfrutar en estos tiempos de aislamiento humano

Si tuviéramos la posibilidad de espiar los paisajes naturales que nos regala nuestro país en tiempos de cuarentena, no sería extraño encontrarlos sorprendentemente puros y límpidos, sin la contaminación visual, sonora e invasiva que les impone la presencia humana.
Tampoco asombra que el aislamiento social para combatir la pandemia de Covid-19 haya animado a muchas especies a pasear por sitios donde su presencia resulta totalmente inusual.
En estos casos, muchos destinos turísticos del país salieron a contar algunas de estas experiencias. Por ejemplo, la Secretaría de Turismo de Esquel, relató que hace unos días, en el ingreso al Centro de Actividades de Montaña La Hoya, uno de los centros de esquí más destacados de Argentina localizado a diez kilómetros al noreste de la ciudad, se pudo divisar, en la llamada curva de los Guanacos una postal insólita protagonizada por la fauna local, acompañada por la primera nevada del año.
Como una más de las poco habituales escenas que se observan a lo largo y a lo ancho del planeta, en este caso sorprendió a los lugareños un número extraordinario de guanacos que se dio cita en el lugar con total naturalidad.
La manada avanzó sobre la ruta que para completar la postal; estaba cubierta de blanco por la nevada que se anticipó al invierno y que ya cubre las montañas del enclave patagónico. que intensa nevada cubre la ruta de blanco anticipo del invierno.
El Centro de Actividades de Montaña (CAM) La Hoya es conocido internacionalmente como uno de los centros de deportes de invierno más destacados por su inclinación, por la calidad del terreno y de su nieve en polvo, y por la extensa temporada de invierno que, en tiempos normales, convoca a familias y deportistas durante todo el año.
Según comentaron fuentes del ente turístico, “el contexto extraordinario de cuarentena global lo encuentra en estos días en una escena inimaginable donde llama la atención, la gran cantidad de especies autóctonas que empiezan a frecuentar los alrededores con mayor confianza y libertad”
“La aparición masiva de tantas especies ocupando sus lugares de origen y causando la sorpresa de los seres humanos es, de alguna manera, un llamado de atención para pensar desde una perspectiva más amigable con el entorno natural. Es una invitación a preguntarnos cómo debiera ser la convivencia entre todas las especies una vez que esta pandemia deje de ser un problema. De qué manera se debe considerar al resto de las especies y la importancia de pensar entre todos en forjar un mundo menos hostil, posibilitando en forma más eficiente el cuidado de los ecosistemas”, expresaron desde la Secretaría de Turismo de Esquel.

Un lobo en el jardín
Otro ejemplo reciente, fue el que vivió Puerto Madryn, donde pese a que la fauna local convive con la población durante todo el año, el confinamiento preventivo de las personas animó a un lobo marino a salir del mar y recostarse en el jardín de una casa, ubicada en la zona norte de la ciudad, justo frente de la costa. Ante esta situación, la municipalidad del destino realizó un operativo especial para ayudarlo a regresar al mar. Por otro lado, en Laguna de los Padres ubicada a unos veinte kilómetros al oeste de las playas de Mar del Plata se pudo ver como decenas de carpinchos recorrían el predio y los paradores que en otros momentos suelen estar repletos de familias.
En la ciudad balnearia también se observó mayor presencia de aves y lobos marinos en cercanías de los complejos turísticos y los sectores comerciales del puerto.
Volviendo a Córdoba, quizás esta situación se manifieste en algunos enclaves donde la cuarentena puede ser una buena oportunidad para disfrutar de las más de cuatrocientas variedades de pájaros que habitan la provincia, entre otras especies.
Estas historias deberían servir para que la humanidad tome conciencia de cómo ha invadido estos ámbitos naturales donde no es normal disfrutar de la presencia de su fauna autóctona y que quizás si todo regresa a como estaba antes, no podamos apreciar estas postales nuevamente.

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