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Río de Janeiro: la cidade maravilhosa, desde el océano

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En la segunda parada de la travesía a bordo del crucero muchos optan por excursiones para visitar los principales íconos cariocas, como el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar, mientras que otros refieren disfrutar de la playa

Río de Janeiro es el destino elegido para la segunda parada del crucero.
La cidade maravilhosa aguarda a los casi cuatro mil pasajeros con un amanecer majestuoso que deja extasiados a los más madrugadores con una paleta de naranjas y amarillos que se reflejan sobre el agua.
El puerto luce impecable gracias a las últimas remodelaciones realizadas previas a l os Juegos Olímpicos de 2016.
Un desembarco ordenado y rápido permite a los huéspedes acceder rápidamente a sus respectivas excursiones. Algunos optan por visitar los iconos más importantes de la ciudad, como el Corcovado y la majestuosa estatua del Cristo Redentor, el telesférico del Pan de Azúcar y los barrios más tradicionales como Ipanema, Copacabana, Leblón y el bosque de Tijuca.
Otros prefieren disfrutar de las playas, con aguas cálidas y transparentes, arena suave y un ambiente agradable.

Durante la mañana, los balnearios se encuentran despejados y encantadores. A medida que evoluciona la jornada se van llenando de turistas, bañistas, cariocas exponentes de cuerpos moldeados y bronceados, y vendedores ambulantes de choclo, coco, queso caliente y tragos como caipirinha y daiquiris preparados a la vista.
Luego del día de playa, es obligatoria una caminata a lo largo de la costanera por la avenida Atlántica.
Las vistas de la bahía coronada en sus extremos por los cerros y abarrotada de gente diversa, puestos de artesanías, corredores, jugadores de beach voley, y uno que otro músico en los paradores, hacen difícil la idea de estar en ese lugar sólo por unas horas.
Una vez de regreso al barco, la partida coincide con el atardecer. La embarcación se aleja, dejando las luces de la ciudad a la distancia. El movimiento lento y pausado y el efecto de ver pasar el paisaje citadino como en cámara lenta dan a los pasajeros la sensación de estar en una nave espacial. El Cristo iluminado saluda desde el morro. Una mitad de cada turista quiere quedarse, mientras la otra ya esta pensando en disfrutar la noche a bordo.

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