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Nono, pueblo de paso lento y enclaves encantadores

Es el eslabón más antiguo de la cadena de destinos que integran el valle de Traslasierra, reconocido por sus casas con historia y paisajes enmarcados por ríos, arroyos y altas cumbres

Por Carolina Brenner – cbrenner@comercioyjusticia.info

Desayuno campestre con vista al cerro Champaquí. El perfume del jazmín se mezcla con el aroma del pan recién horneado y se cuela entre la brisa suave de aire puro que invade la terraza del salón. El silencio matinal se deja interrumpir por el sonido del río que fluye a lo lejos y el trinar de los pájaros.
Así comienza la mayoría de las jornadas en el Gran Hotel Nono, uno de los establecimientos emblemáticos del pueblo cordobés que lleva el mismo nombre y se destaca por ser el más antiguo de la cadena de localidades que conforman el valle de Traslasierra. Según garantizan sus pobladores, su fundación data de finales del siglo 18 y su pasado se remonta a los indios camiare-comechingones, cuyos rastros se perciben en sus costumbres y edificios.
“La estructura del hotel fue construida en 1905 y aún conserva el estilo colonial de la época. Su sala de estar es parte del casco de estancia que funcionaba en 1850 y que antes fue la primera iglesia del pueblo, siendo este predio parte importante de la historia de la localidad”, comenta a Comercio y Justicia Pablo Chistik, quien junto a su mujer María Rosa Oubiña no sólo son los propietarios del lugar sino que también se ocupan personalmente de atender a sus huéspedes con la calidad y calidez que distingue estos enclaves serranos.

El establecimiento resulta estratégico tanto para disfrutar de caminatas a la vera de los ríos que bañan la zona como para descubrir la historia del lugar que se resume a una cuadra de allí, alrededor de la plaza principal, en un circuito denominado “Casas con historia”, que abarca viviendas típicas de adobe, almacenes de ramos generales y una capilla de 1908, entre otros.

Uno de estos puntos importantes se encuentra en una de las esquinas de este cuadrilátero. Se trata del hospedaje El Milagro, el primero de la zona que fue construido en la década del 1920. En su patio interno, rodeado por la escenografía inconfundible de las altas cumbres, se reúnen frecuentemente personajes ilustres del lugar a despuntar la calma que reina en estos sitios tan alejados del ritmo citadino.
A pasos de allí se ubica la despensa Blanco y Negro, un pintoresco almacén de ramos generales cuya fachada, de una decena de metros, se luce por la textura del ladrillo sin revoque, característica de las edificaciones de principios de siglo.

Otra de las casonas antiguas que conserva su estructura desde 1880 es la Vieja Esquina, cuyas paredes de adobe crudo revocado a la cal, escalones de algarrobo y estilo colonial llaman la atención. Allí funciona un restaurante, ideal para cenar luego de un paseo por la feria artesanal que se instala durante toda la temporada estival en la plaza central.
Completan el recorrido histórico, la Escuela Primaria Domingo Faustino Sarmiento, que funcionó como escuela rural mixta hasta 1950 y luego pasó a formar parte de las escuelas provinciales. Su estructura tiene un estilo clasicista academicista al igual que la subcomisaría de Nono que conserva rasgos similares.
El paseo histórico además contempla el Hotel La Viña, construido en 1920 como almacén de ramos generales y vivienda, y luego habilitado como alojamiento; y también La Pulpería, edificio ubicado frente a la iglesia que funcionó como posta donde la gente que bajaba de las sierras paraba a descansar, y traía productos como aperos o lazos para canjear por otra mercadería.

Al natural
Nono también se caracteriza por su geografía agraciada por una naturaleza soberbia. Está rodeado por dos ríos de aguas cristalinas que dibujan playas y ollas ideales para los veraneantes. Allí se puede practicar la pesca de trucha y disfrutar de balnearios como Los Remansos, Los Algarrobos, el dique La Viña o el pequeño paraje de El Huaico.
A su vez, la zona tiene senderos dignos de recorrer ya sea a pie o a caballo. Uno de ellos es el sendero de La Juntura, elegido por la mayoría de las familias por su baja dificultad. Comienza y finaliza en la plaza San Martín y atraviesa la juntura del río Chico con el río Los Sauces. Son casi siete kilómetros en total y el trayecto tiene una duración estimada de entre dos y tres horas.
La segunda opción es el Sendero del Arroyo, que comienza a unos dos kilómetros y medio del centro, se accede por la avenida Los Porteños y bordea el arroyo Los Sanjuaninos a lo largo de unos cinco kilómetros. Luego se continúa en el sendero del Empedrado, que va por un camino que incluye parte de las Altas Cumbres y comienza en el paraje Algarrobo. Tiene ocho kilómetros y una dificultad media y media-alta en algunos tramos.
Para los más audaces y experimentados el cerro Champaquí con sus 2.795 metros de altura, el más elevado del sistema montañoso de Córdoba, convoca a realizar ascensos con vistas increíbles de toda la región acompañados con la majestuosa presencia del cóndor y/o el halcón peregrino.

Museo y laberinto
Con más de 55 mil piezas, el museo Rocsen es una parada obligatoria a la hora de visitar Nono. Este espacio polifacético reúne objetos de todas partes del mundo y recrea escenarios de diversas épocas.
A su vez, el laberinto de Nono es otro de los sitios infaltables, que incluye juegos de coordinación y equilibrio, y una confitería para disfrutar frente a una increíble panorámica.

Agenda de Viaje

– Cómo llegar. Nono se encuentra en el valle de Traslasierra, a 160 km de la ciudad de Córdoba. Vale la pena acceder por la nueva ruta que une Falda del Cañete y Copina. El viaje demanda una hora y 45 minutos.

– Dónde dormir. Gran Hotel Nono: tiene 30 habitaciones y dos hectáreas de parque con acceso directo al río Nono. En temporada alta, ofrece sistema de media pensión y recreación, tanto para chicos como para grandes, que incluye trekking, juegos, talleres de pintura, cocina, cine, búsqueda del tesoro, torneos de fútbol, tenis, y aquagym, entre otros.
Más info: www.granhotelnono.com.ar
consultas@granhotelnono.com.ar

– Qué comer. El cabrito a la llama, las empanadas fritas y la trucha rellena son los platos estrella del lugar. Se pueden encontrar restaurantes, rotiserías, bares y casas de té. Además de proveedurías, despensas y lugares de comidas para llevar.

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