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Culto al vino en el Día Mundial del Malbec

vid

Con motivo de esa celebración muchos destinos del país aprovecharon la oportunidad para desarrollar eventos, abrir las puertas de sus bodegas y organizar diversas actividades en torno  este segmento del turismo en franco crecimiento

Por Carolina Brenner

Instagram: @carobrenner
cbrenner@comercioyjusticia.info

El pasado martes 17 se celebró el Día Mundial del Malbec y muchos destinos argentinos aprovecharon la oportunidad para difundir su oferta turística vinculada a la enología y los caminos del vino.
Actualmente, en el país existen más de 200 bodegas que integran el circuito de enoturismo, distribuidas en nueve provincias vitivinícolas donde se puede disfrutar de diversas actividades orientadas al descubrimiento y disfrute de la cultura de la viña, el vino y su territorio.
Este segmento del turismo propone recorridos por bodegas, degustación de vinos y la experimentación de cada etapa de su elaboración, desde la cosecha de la uva hasta charlas con enólogos y dueños de los viñedos.

Según la Asociación de Turismo de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), “el turismo receptivo del vino continúa en crecimiento, siendo un motor de desarrollo sustentable para las economías regionales”.
Por estos días, y haciendo homenaje a la cepa emblemática del país, esta actividad se potencia e invita a disfrutar experiencias varias como degustar una copa de vino con la Cordillera de los Andes de fondo, conocer la historia de la vid y el proceso de producción de la bebida nacional, entre otros..
Por ejemplo, en distintos puntos de la provincia de Mendoza como San Rafael, Valle de Uco, Luján de Cuyo o Maipú, se pueden visitar diversos establecimientos que ofrecen este tipo de programas.
En su mayoría, los circuitos vitivinícolas incluyen programas como recorrer viñedos en bicicleta, picnics en jardines, participar de la cosecha de la uva, elaboración de vino y de la poda de las vides. También se pueden realizar catas de vino y disfrutar de vistas paisajísticas con espacios para organizar eventos, casamientos o encuentros con amigos.
Además, las bodegas preparadas para el turismo brindan la posibilidad de almorzar o cenar en los restaurantes que tienen dentro de su predio con una degustación de vinos y maridajes con entradas, vegetales, carnes y postres, donde se combina el paisaje con los sabores de la gastronomía típica del lugar y los vinos recomendados por los enólogos.

Experiencia patagónica
En sintonía con la conmemoración y la proximidad de la cosecha, los viñedos patagónicos de Esquel y Trevelin también abrieron sus puertas para disfrutar de la vendimia 2018 que está por comenzar.
Allí, las bodegas de la Comarca Andina en la provincia del Chubut se encuentran listas para cosechar la uva y por estos días invitan al turista a compartir los secretos de esta experiencia inolvidable.
Así, a partir de hoy y hasta el próximo día 27, de 9 a 18, comenzarán las jornadas de vendimia y aquellos interesados en participar podrán hacerlo sin cargo y sólo tendrán que estar atentos a los anuncios. La cosecha dura dos días aproximadamente y el día de inicio dependerá de las condiciones de la uva y del visto bueno del enólogo de la bodega.
Se trata de la tercera vendimia que se realizará en la región chubutense y permite por segunda vez presenciar todo el proceso productivo de la bebida nacional en estas latitudes.
“Son dos días de cosecha, que pasan con rapidez, pero que vale la pena compartir con el turismo” explicó a Comercio y Justicia Sergio Rodríguez, de la bodega Viñas del Nant y Fall.
Durante la vendimia se cosecharán uvas tintas, de la variedad Pinot Noir, de origen francés, cuyo significado es “pino negro”. Estas uvas poseen un color violáceo y tienen una forma cónica, en tanto que el racimo es como un pino invertido.
“La experiencia de convertirse en productor por un par de jornadas, es una posibilidad que entusiasma a aquellas personas que se involucran en el proceso de elaboración del vino, y desean vivirlo en persona”, expresó Rodríguez.

Festejo capitalino
Otra de las ciudades que se sumó a la celebración vitivinícola, fue Buenos Aires, que a lo largo de estos días lleva a cabo la octava edición de la “La Semana del Malbec” y hasta el domingo próximo ofrece una interesante grilla de actividades, descuentos y beneficios para los consumidores.
Estas acciones se desarrollan en el marco de la campaña de promoción genérica de Vino Argentino que realiza el Fondo Vitivinícola Mendoza, por medio de la Corporación Vitivinícola Argentina.
“Hace ya varios años que venimos trabajando fuertemente en conjunto con las demás instituciones del sector, también con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, socios y empresas privadas para instalar La Semana del Malbec”, sostuvo Walter Bressia, enólogo y presidente de Bodegas de Argentina.
“Las actividades, eventos y degustaciones tienen como objetivo que todo el público pueda disfrutar de una semana donde homenajeamos a nuestra cepa insigna”, agregó Bressia.
Así, durante estos días y de la mano de las bodegas asociadas, se ofrecen diversas actividades, menús especiales con vino Malbec, descuentos y beneficios tanto en vinotecas, restaurantes y bares en distintos puntos de la ciudad.
Esta iniciativa cuenta con el apoyo institucional de BA Capital Gastronómica, un programa del gobierno provincial que busca impulsar a la ciudad de Buenos Aires como la capital gastronómica de América Latina.
Su objetivo es posicionar al destino como un lugar de encuentro donde familias, amigos y parejas se reúnan a degustar los sabores de la cultura nacional.
Vale destacar que Bodegas de Argentina se encuentra suscripto al programa de consumo responsable Wine in Moderation, por lo que todas las actividades se realizan bajo los lineamientos de este programa.

Día del Malbec

El Día Mundial del Malbec es una iniciativa global creada por Wines of Argentina, que busca posicionar el Malbec argentino en el mundo y celebrar el éxito de la industria vitivinícola nacional.
El origen del Malbec se remonta al sudoeste de Francia, donde se cultivaba este cepaje con el que se elaboraban vinos denominados “de Cahors” por el nombre de la región, reconocidos desde los tiempos del Imperio Romano. Estos vinos se consolidaron en la Edad Media y terminaron de fortalecerse en la modernidad.
Hacia fines del siglo XIX, la plaga de filoxera destruyó la viticultura francesa, por lo que el “Cot” cayó en el olvido dejando, sin embargo, una cultura de apreciación del Malbec ya construida.
Sobre esa base se desplegó, un tiempo después, el Malbec Argentino. Esta cepa llegó en 1853 a nuestro país de la mano del francés Michel Aimé Pouget (1821-1875), un agrónomo contratado por Domingo Faustino Sarmiento para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza.
Siguiendo el modelo de Francia, esta iniciativa proponía incorporar nuevas variedades de cepas como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional. El 17 de abril de 1853, con el apoyo del gobernador de Mendoza, Pedro Pascual Segura, se presentó el proyecto ante la Legislatura Provincial, con vistas a fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. Este proyecto fue aprobado con fuerza de ley ese mismo año.
A fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes italianos y franceses, la vitivinicultura creció exponencialmente y con esta, el Malbec, que se adaptó rápidamente a los terruños de nuestra geografía donde se desarrolló, incluso, mejor que en su región de origen. De esta forma, con el tiempo y con mucho trabajo, se perfiló como uva insignia de Argentina.

 

 

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