Home  >   Protagonistas   >   Prosperina Paraván, la dirigente

Prosperina Paraván, la dirigente

leandro carbeloPor Leandro Carbelo (*)

A fines de 1916, Prosperina Paraván, “Próspera”, se enteró que comenzaba a dictarse la carrera de Odontología en la Facultad de Ciencias Médicas en la Universidad de Córdoba. La mujer de la época no debía permitirse soñar con el acceso a la educación y menos ella, que se encontraba en el interior de su Santa Fe natal.

Le comentaron que unas inmigrantes habían logrado vencer las restricciones de acceso a la Universidad, habiendo podido revalidar estudios de medicina y, en algunos casos, otras pudieron acceder a estudiar Partería. Inició la tarea de convencer a su padre en dos instancias, primero para que la dejara irse de casa sin su marido y, luego, para que le firmase una autorización en calidad de su “responsable” en la inscripción a la Universidad.
El curso de primer año no fue fácil ya que, a la falta de docentes para el dictado de cátedra, le hicieron saber que ella y sus seis compañeras de Ciencias Médicas no podían realizar las prácticas con los varones, sino que debían acondicionarse las instalaciones, muy a rezongo de los docentes, para que presenciaran determinadas clases.
El conflicto estudiantil encabezado por Enrique Barros la encontró reclamando por la restitución de los derechos estudiantiles, adhiriendo a la huelga y a la decisión colectiva de no realizar la matriculación para el segundo año.

Al producirse los acontecimientos del 15 de junio, Prosperina vio como los representantes del Centro de Estudiantes de Odontología (CEO), se alejaron de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y apoyaron la elección del rector Antonio Nores. No dudó en conformar una asamblea en la que repudiaron a los dirigentes de su centro y designaron delegados que adherían al movimiento reformista.
Cuando don Hipólito Yrigoyen se inclina por la posición de los estudiantes y les manifiesta que para la intervención de la Universidad “produzcan hechos”, la junta provisoria del CEO, entre los que ella participó, coordinaron las acciones para la toma del 9 de septiembre, que concluyó con designación del interventor José Salinas.
Los sectores conservadores de la Escuela de Odontología boicotearon en reiteradas oportunidades la posibilidad de normalizar el CEO, hechos que no hicieron desistir a Prosperina de contar con la organización estudiantil, y en los primeros días de noviembre, convocar a una asamblea que la elegiría la primera vicepresidente.

En esos días, conoció a quien sería su compañero de estudios y luego su marido. Y hacia 1923 tomaron la decisión de que Germaín concluyera primero la carrera ya que esperaban a su primer hijo. Claro que no era definitivo el alejamiento ya que a comienzos del 30 pudo retomar el cursado de sus últimas materias y obtener el diploma de Odontóloga. Por esos designios arbitrarios de la Universidad, en los registros la designaron Prosperina P. de Germaín.
Las fotografías de la época ubican sólo a varones y a través de los relatos del siglo no pudovisibilizarse la militancia de aquellas pioneras del movimiento reformista. Debió transitarse un siglo para que emergiera la acción libertaria de aquella mujer que no resignó jamás su destino a manos de la realidad dada.

(*) Investigador de la Reforma

Artículos destacados

  • Enrique Barros, la voz de los estudiantes 14 junio, 2018 Enrique Fausto Barros no encajó desde su primer instante...
  • La importancia de una universidad cooperativa 14 junio, 2018 Un proyecto educativo de este tipo también es fundamental...
  • ¿Podemos imaginar una sociedad en la que la diferencia sexual no implique desigualdad? 14 junio, 2018 En los últimos años, cada vez es más notoria...
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *