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La Responsabilidad Social como nuevo norte de acción universitaria

natalia rivaPor Natalia Riva

La Responsabilidad Social Universitaria (RSU) no debe ser entendida como una de las funciones de la universidad sino como un modelo político de gestión ética e inteligente de todas funciones universitarias.
El rasgo que define a la RSU es la transversalidad, es decir, pretende que la gestión administrativa de las universidades debe ser socialmente responsable, la formación debe ser socialmente responsable, la investigación también y la proyección social también”, explica el especialista François Vallaeys, experto internacional en Responsabilidad Social Universitaria (RSU) y presidente de la Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana (Ursula), proyecto continental impulsado por el banco de desarrollo de América Latina CAF que -a un poco más de un año de su creación- agrupa a 90 universidades de diez países latinoamericanos.

En este sentido, agregó que la RSU predica que la universidad “no sólo debe comprometerse con formar parte de los problemas sociales o ambientales sino que debe saber que ella es corresponsable y coculpable de esos problemas”.

Con respecto a sus objetivos, Vallaeys puntualizó que es “provocar una reforma en la manera de vivir la universidad como fue en su momento la reforma universitaria de Córdoba, para que la universidad sea realmente en todo su quehacer –desde la compra de papel hasta el diseño de las currículas- una institución que se comprometa con su medio y no solamente con algunas acciones de proyectos de voluntariados en asuntos extensión y vinculación, desvinculados con la investigación y la formación. Primero, hay que generar un gran cambio hacia adentro, una autorreflexión de la comunidad universitaria y la necesidad de hacer un autodiagnósitco. La universidad debe conocer cuáles son sus impactos, los positivos pero también y ante todo los negativos”.

foro de rectores

El abril pasado, Vallaeys estuvo en Córdoba reunido con gestores, docentes e investigadores universitarios con el objetivo de contribuir a la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES) con un documento consensuado sobre el “Compromiso Social de las Universidades”. El encuentro fue organizado por el Foro de Rectores bajo el lema “El compromiso social de la Educación Superior en América Latina y el Caribe”. Participaron el Instituto Aeronáutico (IUA), Instituto de Ciencias Biomédicas (IUCBC); Universidad Blas Pascal (UBP); UCC; Universidad Nacional (UNC); Universidad Provincial (UPC); Universidad Siglo 21 (US21) y Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

El debate se centró en la importancia de la responsabilidad social como prioridad de la política universitaria, para garantizar así el desarrollo sostenible de la educación superior como bien público, derecho universal y responsabilidad del Estado.

“La universidad actual está llamada a ser agente de calidad educativa y espacio en el que la sociedad se revise a sí misma, adquiera competencias para transformar sus prácticas y avance en el diseño y la construcción de un futuro sostenible. Ello se concreta en el compromiso social universitario, apoyado en el principio que promueve una educación de calidad para todos, articulado en relación con los vectores de finalidad (la universidad se orienta a servir al bien público y no al capital privado) y de identidad (ella se construye desde la diversidad cultural y la idea de paz). El compromiso social lleva a que trabaje por el perfeccionamiento social mediante el desarrollo de la equidad, la ciencia, el pluralismo ideológico, la ética social, la memoria histórica y la creación de masa crítica. El compromiso social implica el efectivo involucramiento de la universidad con los sectores vulnerables de la sociedad, para trabajar en la valorización, promoción y construcción de una vida social menos desigual e inequitativa y más incluyente y justa. En tal sentido, las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de hacer avanzar la comprensión de problemas con dimensiones sociales, económicas, científicas y culturales, así como la capacidad de hacerles frente, para lo cual deben asumir el liderazgo social en materia de creación de conocimientos, estimulando el pensamiento crítico y la ciudadanía activa para abordar retos asociados a la desigualdad, la explotación del planeta y la comprensión humana…”, documentaron los organizadores de la jornada de debate.

Por último, los disertantes, referentes internacionales en la temática y docentes universitarios coincidieron en la necesidad de crear verdaderos vínculos entre la sociedad y las universidades para afianzar la responsabilidad social y trabajar en conjunto, para “tener coherencia entre lo que se hace y lo que se pregona desde las casas de altos estudios; crear lazos para erradicar la ceguera e indiferencia hacia los problemas centrales y analizarlos en profundidad; repensar la universidad; academizar la extensión solidaria, etcétera”, sostuvieron.

Los objetivos de la RSU son provocar una reforma en la manera de vivir la universidad como fue en su momento la reforma universitaria de Córdoba, para que la universidad sea realmente en todo su quehacer –desde la compra de papel hasta el diseño de las currículas- una institución.
que se comprometa
con su medio

Conclusiones: Documento del Foro de Rectores de Córdoba
Los miembros del Foro de Rectores de Córdoba, animados por la vigencia de los principios el espíritu de la Reforma Universitaria de 1918, concluyeron en un documento que:
“En el valor humanizante de la educación en todas sus etapas; en la necesidad de incentivar en el desarrollo de las ciencias, valores sociales basados en el reconocimiento del otro y de la alteridad; en la naturaleza de bien público social, derecho humano y universal y deber del Estado de la educación superior, reivindicando su carácter humanista; la diversidad cultural, el espíritu de solidaridad y la historia compartida; la situación de pobreza, exclusión e insostenibilidad que interpela el hacer de sus instituciones universitarias; el consenso alcanzado acerca del rol fundamental del compromiso y la función social de las universidades como instituciones educativas transformadoras del contexto en el que se encuentran inmersas, con el fin de construir una sociedad más próspera, justa y solidaria bajo un modelo de desarrollo humano integral sustentable, y, por último, los logros y aprendizajes de las universidades de la Región en la construcción del vínculo universidad-sociedad, manifestados en declaraciones que anteceden a este documento…

Y se convocó a las universidades argentinas, de América Latina y el Caribe a asumir el compromiso de:

– promover entre los miembros de sus comunidades académicas un profundo sentido de responsabilidad social, lo que implica el compromiso con la formación integral y ética de personas, ciudadanos y profesionales capaces de abordar la complejidad del mundo actual orientando su acción a la búsqueda del bien común como elemento fundamental para el fortalecimiento de la democracia, la justicia y el desarrollo sustentable, o favorecer la inclusión de las problemáticas sociales de la región en las mallas curriculares y agendas de investigación, desde un abordaje reflexivo, riguroso y crítico, e incorporando metodologías pedagógicas adecuadas y a través de la generación de experiencias vivenciales que favorezcan el contacto con la realidad social.

– construir conocimientos y soluciones pertinentes a los desafíos que el contexto presenta a partir de la integración disciplinar y la conformación de comunidades de aprendizaje interactorales.

– socializar los resultados de la producción de conocimiento a todos los sectores de la sociedad, como sustento de procesos de incidencia en la formulación y gestión de políticas públicas superadoras para la región.

– promover el desarrollo de los sectores más desfavorecidos a partir de un mayor vínculo universidad-sociedad que favorezca la co construcción de alternativas transformadoras.

– gestionar a las universidades como instituciones coherentes con los principios y prácticas del modelo de sociedad justa, incluyente, equitativa, sostenible y sustentable que se declama, a partir del estímulo de una cultura de transparencia y participación genuina.

– promover instancias de evaluación y acreditación institucional que den cuenta no sólo de los resultados académicos alcanzados, sino de procesos de autorreflexión institucional que asuman los impactos generados por las universidades, en coherencia con la función y el compromiso social que les compete.

– fortalecer redes universitarias que favorezcan procesos de incidencia de los principios y compromisos asumidos por esta declaración en las políticas de Educación Superior.

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