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La importancia de una universidad cooperativa

Jose Nestor LinoPor José Néstor Lino (*)

A cien años de la Reforma Universitaria de 1918, una universidad cooperativa es hoy necesaria para la democracia y para toda la ciudadanía. Un proyecto educativo de este tipo también es fundamental para el desarrollo del sistema económico y para las fuerzas productivas del trabajo, para las políticas de desarrollo local y las pequeñas y medianas comunidades. Esto es así porque una universidad cooperativa puede permitir una visión de 360 grados sobre la sociedad civil, ya que se posiciona sobre todos los campos sociales. 

Finalmente hoy, este proyecto comienza a delinearse de la mano de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y distintos actores del cooperativismo, como es Colsecor.

Cuando dirigentes de nuestra organización nos encontramos con el Rector de la UNC, compartimos la idea de abordar esta iniciativa de universidad cooperativa sin mayores esfuerzos de interpretación.
Aquello imaginado y conversado entre Hugo Juri y otros cooperativistas hace décadas, ahora brota y se deja ver. Como cuando entre piedras-con apenas algo de tierra-aparece una planta que empuja sus raíces para ir con sus extremidades al interior de ese suelo fértil que, por su misma naturaleza, la hace nacer y crecer.
Aunque todavía el proyecto no tiene un formato totalmente delineado, en el marco conceptual hemos acordado que intentará brindar a estudiantes, profesionales y organizaciones, conocimientos y herramientas que posibiliten una inmersión profunda en los valores y formas de trabajo básicas del cooperativismo y del sector solidario.

Esta propuesta deberá poder transmitir de manera acabada a la sociedad las nociones de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. También de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás, que son fundamentales en el sector solidario de la economía.
Además, tendremos que encontrar la manera adecuada para educar en aspectos centrales del movimiento, como son la membresía abierta y voluntaria a las cooperativas, el control democrático de los miembros, la participación económica de los integrantes, la autonomía e independencia de estas organizaciones, lo fundamental que resultan la formación y la información, la importancia de la cooperación entre cooperativas y la necesidad del compromiso con las comunidades.

Aun así, el sendero que queda por delante es extenso. Todavía tendremos que trabajar los pormenores de una idea que se encuentra en etapa de germinación, tanto en la UNC como en el movimiento cooperativo.
Estamos advertidos de que tener una casa de estudios universitarios desde la perspectiva cooperativista no será un camino en línea recta al progreso. Somos conscientes de que abundan obstáculos de todo tipo,desde los escasos recursos para inversiones en el valioso capital social de la educación, hasta las sedimentadas burocracias que horadan una real y concreta iniciativa para el progreso. No obstante, creemos que la educación cooperativa es clave para lograr que las comunidades se desarrollen y puedan emanciparse de las inequidades, persiguiendo la idea del “buen vivir”. Sobre este cimiento, se inscribe este proyecto futuro.

Es oportuno en este momento indicar algunos números que dimensionan la importancia del cooperativismo en el mundo. Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI Américas), en el ámbito internacional estas organizaciones cuentan con casi mil millones de socios y generan 100 millones de empleos, 20% más que las firmas multinacionales. Como ejemplo, en 2012, las ventas de las 300 empresas cooperativas más grandes del mundo sumaron 1,1 trillón de dólares, importe comparable con el Producto Bruto Interno (PBI) de algunas de las economías nacionales más importantes.

Sabemos que esta idea que estamos trabajando junto a la Casa de Trejo no se materializará de un día para el otro porque, estamos convencidos, es una situación semejante al proceso que atravesó la dirigencia social cooperativa para lograr su consolidación en el país. También, podríamos señalar, es similar a la travesía que emprendieron aquellos reformistas de 1918. Y, en este camino, se necesitan tanto bases conceptuales como prácticas y, sobre todo, es fundamental el recorrido.En este sentido, la historia y el trabajo de Colsecor resulta fundamental para esta iniciativa educativa que ya está por ver la luz del día.
Nuestra entidad tiene 23 años de trayectoria en consensos cooperativos que atraviesan todo el territorio nacional. La experiencia de Colsecor se sustenta en las prestaciones de los servicios audiovisuales y en la conectividad a Internet que la entidad ofrece a 270 comunidades de 20 provincias en Argentina. Como punto máximo de nuestro desarrollo, el pasado 5 de mayo pasado creamos la Fundación Colsecor, en la cual José Mujica -ex primer mandatario de la República Oriental del Uruguay-fue elegido por las 220 cooperativas asociadas a la integración como su Presidente Honorario.

La misión de este nuevo instrumento organizativo estará dirigida a explorar las numerosas oportunidades y potencialidades que tenemos (tanto en Argentina como en el resto de la región) como sector de la economía sin fines de lucro.
En este punto, vale señalar que a quienes integramos nuestra organización nos moviliza el sueño de construir condiciones para el ejercicio de los derechos de la ciudadanía, porque siempre en la centralidad de las acciones del cooperativismo se encuentra la persona.Así, consideramos que el ex presidente del país hermano es un legítimo líder latinoamericano de la democracia que lucha por la ética y la justicia en el mundo, y que representa de forma más integral lo que pensamos y lo que queremos para nuestra sociedad.
Mirar lejos y desarrollar proyectos a largo plazo es también una idea fundacional que establece un marco de conductas para desarrollar la integración de las asociadas a Colsecor. Esto implica examinar tendencias y observar mecanismos que se han naturalizado y que se han desviado del sendero crítico. El futuro, después de todo, es para nosotros un proceso constante de cambios y transformaciones.

En el marco conceptual, hemos acordado que la universidad cooperativa intentará brindar a estudiantes, profesionales y organizaciones, conocimientos y herramientas que posibiliten una inmersión profunda en los valores y formas de trabajo básicas del cooperativismo y del sector solidario. Esta propuesta deberá poder transmitir de manera acabada a la sociedad las nociones de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. También de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás, que son fundamentales en el sector solidario de la economía.

No obstante, sobre la base de nuestra historia y de nuestro presente -y en el marco de la universidad cooperativa que ayudaremos a construir- no se nos escapa que hoy ser cooperativista es muchas veces una alternativa impensada por la sociedad. El cooperativismo es más que un desafío para un sistema que hace de la competencia descarnada y del individualismo sus máximos tesoros.
En la actualidad, la cultura lucrativa tiene como objetivo-en el mejor de los casos-el modelo del emprendedorismo y apuesta, generalmente, a un hipotético éxito personal y no colectivo. Por eso, creemos que sobran razones para crear un claro y preciso desafío institucional como este proyecto de formación superior,que sustente su razón de existir en la búsqueda de la igualdad entre los ciudadanos,con miras a un futuro de bienestar comunitario, como lo planteaban los pueblos andinos.

Además, consideramos que la creación de este nuevo proyecto educativo puede poner en agenda las prioridades del movimiento, con el objetivo de que emerjan las creatividades e inteligencias de las distintasorganizaciones del sector para que nuevos emprendimientos solidarios respondan con ideas innovadoras a los cambios que la sociedad y el mercado reciente.Profundamente, aspiramos a quela meta final de un proyecto de formación como el que nos encontramos delineando con la UNC sea buscar la revitalización permanente de nuestras cooperativas y la creación de nuevas iniciativas solidarias
En este camino, hoy la formación permanente – y específicamente en cooperativismo- permitirá que las organizaciones y los individuos desarrollen herramientas colectivas para adaptarse a un entorno cambiante, teniendo en cuenta que se avecinan tiempos en los que habrá que ser muy creativos y habilidosos para hacer viable y sostenible la sociedad.

Los desafíos que se nos imponen en este nuevo andar son múltiples, pero estamos convencidos de que lograremos conquistar nuestras metas y sortear los obstáculos, tomando decisiones que puedan persuadir a los distintos actores sociales para amplificar las voluntades de los proyectos colectivos.
Desde Colsecor, vamos a recorrer entonces de ahora en más un nuevo proceso de reforma y modernización de la educación pública superior, contribuyendo con el hito de crear una universidad cooperativa para Córdoba y también para todo el país.

Tal como lo hicieron los pioneros cooperativistas de Europa, hoy nos toca tomar la posta y dar un paso en la difusión y enseñanza del cooperativismo, como modelo sustentable económicamente, pero a la vez inclusivo y solidario. Una apuesta que necesitará que todo el movimiento cooperativo argentino esté a la altura de las circunstancias.

(*) Presidente de Colsecor Cooperativa Limitada

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