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“Hoy, la producción de conocimiento está mediada por las tecnologías”

Luz Saint PhatPor Luz Saint Phat

Gabriela Sabulsky es magíster en Multimedia Educativa, docente de la cátedra Tecnología Educativa de la Facultad de Filosofía y Humanidades, asesora pedagógica de la Facultad de Ciencias Económicas y directora de la Maestría en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías del Centro de Estudios Avanzados (CEA) de la UNC. En una entrevista, la especialista evaluó el estado actual de la incorporación de recursos tecnológicos en la Casa de Trejo.

Desde 1918 a la fecha, mucho ha sucedido en el mundo y en el país. Quizás, una de las transformaciones más importantes -que ocurrió en las últimas décadas del siglo XX y lo que va del nuevo siglo- es el desarrollo tecnológico.
Los desarrollos informáticos y la llegada de Internet han modificado las formas de producción de bienes y servicios y también las modalidades de generación del conocimiento mismo.

En este sentido, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) -junto a otras casas de altos estudios tanto públicas como privadas- se enfrenta al enorme desafío de incorporar estas herramientas, con el objetivo de innovar en los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Gabriela Sabulsky es magíster en Multimedia Educativa de la Universidad de Barcelona, docente de la cátedra de Tecnología Educativa de la Facultad de Filosofía y Humanidades, asesora Pedagógica de la Facultad de Ciencias Económicas y directora de la Maestría en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías del Centro de Estudios Avanzados (CEA), perteneciente a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
En una entrevista, la especialista evaluó el estado actual de la incorporación de los recursos tecnológicos en la Casa de Trejo.

-¿Cuáles son los principales desafíos que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación imponen a la enseñanza pública superior en la actualidad?
-Yo hablaría, en términos generales, de los desafíos de la tecnología -no solamente de las ligadas a la información y la comunicación-. Al respecto, existen varias cuestiones a señalar. Primero, lo fundamental es tratar de formar a nuestros estudiantes para que comprendan lo que implica el lenguaje computacional, en términos de que puedan entender qué hacen los algoritmos con nosotros. Es una cuestión de alfabetización básica, de la cual también tenemos que hacernos cargo en la universidad. El objetivo es que nuestros estudiantes puedan comprender cuál es el lenguaje de las tecnologías para poder actuar con ellas. Hoy, Internet interpela a la educación superior. Allí se pueden observar dos grandes formas de participar: una es ser consumidor y otra es ser productor. Yo creo que, en nuestras universidades, nuestros estudiantes se merecen ser productores de conocimiento.
Estudiante NotebookVale señalar que, actualmente, un gran porcentaje de lo que se encuentra en Internet está producido por otras universidades. Nosotros también tenemos que poder producir y compartir conocimientos para ponerlos a disponibilidad de la comunidad internacional.
Por otro lado, también considero importante que, en nuestras universidades, las aulas empiecen a pensar la enseñanza con programas específicos. La vida profesional está plagada de recursos tecnológicos que no siempre ingresan a las aulas y el objetivo es que la universidad incorpore herramientas que tienen que ver con cada campo disciplinario. En Medicina tendrán un tipo específico de tecnología, en Ciencias Económicas será otro, en las Ciencias Sociales será otro. Pero observo que las aulas se resisten un poco al uso de estas tecnologías aunque se sabe que, en todas las áreas, hoy la producción de conocimiento está mediada por las tecnologías, desde un microscopio súper desarrollado hasta un software para discutir y trabajar de modo colaborativo en las Ciencias Sociales. Entonces, ese modo de producir conocimiento tendría que ser parte de la enseñanza superior.

-Específicamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje en el nivel superior ¿qué potencialidades o beneficios tiene la utilización de las tecnologías como herramientas?
-Como pedagoga, en realidad la tecnología en sí misma no tiene ninguna potencialidad. La potencialidad la tiene la propuesta educativa en la que esa tecnología se incorpora. Haciendo esa salvedad, yo creo que sería muy interesante que los profesores nos replanteáramos cómo enseñamos, para poder pensar modos más interesantes y creativos que recuperen las formas en que el estudiante trabaja con el conocimiento por fuera del aula universitaria. Me parece que hay modos de estudiar, de aprender, que se generan en los espacios más informales, mientras las dinámicas de las instituciones siguen bastante cerradas, en términos de que utilizan metodologías más clásicas y están más centradas en la transmisión de un conocimiento más bien acotado, pensando que los estudiantes son todos iguales.

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La idea es que esas tecnologías, en el marco de nuevas propuestas educativas, le den otro sentido al proceso. La meta es aprovechar los modos de conocer que tiene el estudiante por fuera del aula, llevarlo al salón y generar algunas innovaciones pedagógicas que le permitan al estudiante la utilización de las distintas herramientas.
Por ejemplo, en el caso de las aulas virtuales -hay muchas hoy funcionando en la UNC-, en general observo que se llenan de material que reproduce la misma lógica de la enseñanza tradicional, se transforman en repositorios. Y en realidad, el aula virtual tiene una potencialidad mucho más interesante, que es poder acceder a diferentes fuentes de información, generar estrategias de comunicación diversas, y promover otros mecanismos de seguimiento del docente en los procesos evaluativos. Eso muchas veces no pasa.

Entonces, si la tecnología no va a acompañada de una innovación pedagógica, seguimos haciendo más de lo mismo. Así, la potencialidad puede ser generar genuinos procesos de enseñanza y aprendizaje, siempre y cuando las tecnologías sean usadas con un sentido pedagógico novedoso.

-¿Qué estado de situación considera usted que existe en la UNC, respecto de la utilización de las tecnologías en torno a proyectos pedagógicos innovadores?
-La UNC es tan grande que es difícil hablar de una tendencia homogénea. Considero que hay áreas en las que las tecnologías se incorporan naturalmente y otras en la que cuesta más. Esto tiene que ver con que existe más permeabilidad en los campos donde el conocimiento está directamente atravesado por las tecnologías. No obstante, el modelo de la UNC es un modelo predominantemente presencial y muy centrado en la transmisión. Entonces, hay docentes, hay cátedras, hay experiencias que apuntan a diversificar esos modos de trabajar con el conocimiento, pero no es algo masivo. Sí se ha intensificado el uso de los entornos virtuales, pero más bien como repositorios y no tanto como propuestas nuevas. En este sentido, creo que uno de los grandes desafíos que tiene nuestra universidad es cómo sostener la masividad con calidad.

En el caso de Ciencias Económicas, por ejemplo, nosotros estamos desarrollando un proyecto para acompañar la masividad a través de propuestas educativas que incorporan recursos tecnológicos. Entre ellos, las aulas virtuales. Pero el docente también tiene que hacer todo un pasaje de pensar su enseñanza desde un modelo transmisivo a un modelo de construcción conjunta del conocimiento. No es solamente incorporar la tecnología sino acompañar al docente en una transformación pedagógica de sus prácticas.
El diagnóstico, entonces, es que la UNC es un ámbito muy heterogéneo donde las tecnologías se van incorporando de a poco, donde todavía hay una fuerte presencia de un modelo centrado en la palabra del profesor y donde existen dificultades para la incorporación del software específico para cada área, lo cual tiene que ver con ciertas concepciones docentes. Por otro lado, vale señalar, también es necesario tener en cuenta el acceso a las tecnologías. Porque todas estas innovaciones tienen un costo que hay que sostener desde la educación pública.

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