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El rol de la universidad, los graduados y las entidades profesionales

Barbero VilchesPor Liliana Barbero (*) y Nora Vilches (**)

La Real Academia Española define la palabra “reforma” como “aquello que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora de algo” y debemos reconocer, sin dudas, que en 1918 la Reforma Universitaria vino a introducir una mejora sustancial en el ámbito universitario, que trascendió esa esfera, proyectándose al campo social y político y transformándose en un hito en la historia de los movimientos estudiantiles y ejemplo para otras universidades en América Latina y el mundo. No nos es ajeno tampoco que ese movimiento se nutrió de un contexto histórico de transformaciones en el orden mundial. Aquellos jóvenes que gestaron la Reforma de 1918 estaban imbuidos de un espíritu transformador y de la idea del latinoamericanismo, que procuraba acercar a los pueblos de América.

Hoy, pasado un siglo, creemos importante reflexionar acerca de qué modelo de universidad es necesario en la coyuntura actual y futura, y qué tipo de profesionales queremos aportar a la comunidad. Partimos de reconocer que América Latina es el continente con mayores recursos del planeta y, sin embargo, es también la región más inequitativa en cuanto a distribución de recursos entre su población. Dentro de éstos cuentan sin duda los de conocimiento y saber. Y aquí es necesario reflexionar sobre el carácter de estos recursos en cuanto a su pertenencia y pertinencia, y preguntarse si están siendo individuales o colectivos.

Los recursos que la universidad genera y transita dentro de sus unidades académicas, como una de sus funciones esenciales, son principalmente la investigación y, ligada a ella, la docencia, cuyo objetivo es formar profesionales competentes que se inserten luego en la sociedad. Se nos ocurre aquí pensar al menos dos modelos de formación: uno que graficaríamos como una recta en que el estudiante ingresa, desarrolla su proceso de formación y egresa como un “producto” concluido y de allí en adelante corre por su cuenta el desarrollo profesional y su inserción en la sociedad; y otro, en cambio, que representaríamos en forma de espiral, en el que el estudiante ingresa a la universidad y desde el comienzo de su formación va circulando el conocimiento adquirido con una formación práctica en territorio y egresa y se transforma él o ella mismo/a en un nexo, en un vínculo entre el saber académico y ese otro saber que circula en otros territorios, en aquellos donde ahora debe ejercer su práctica.

Hemos mencionado la palabra “territorio” y creemos que es importante pensar a la universidad inserta en él permeable a las demandas sociales, porque entendemos que la presencia física y simbólica de la universidad impacta en el desarrollo y devenir social y cultural del espacio en el que se encuentra. Entendemos que la presencia de la universidad es clave en la posibilidad de construir esa circulación de conocimiento y saberes a través del desarrollo de redes de articulación en la que las entidades profesionales y los y las egresados/as puedan jugar el papel de portadores de información en ambos sentidos en la búsqueda de dar una respuesta pertinente y creativa. Es fundamental para la construcción de una sociedad más equitativa redistribuir el conocimiento, formar profesionales con compromiso social y conciencia colectiva para aportar a la sociedad desarrollo a escala humana.

Entendemos que a 100 años de la Reforma es necesario plantearse algunas transformaciones; sin embargo, volver al significado de “reformar para mejorar”, que a nuestro entender es solo de una manera progresista, integrando criterios de equidad y sentido colectivo a la excelencia académica y la investigación y reforzar el vínculo entre los egresados y egresadas de forma de generar redes sustentables de construcción de conocimiento, de desarrollo y de ciudadanía democrática. Sin lugar a dudas esto requiere del compromiso y el ejercicio efectivo de la participación que debe constituirse en un eje fundamental para ir señalando el camino de la transformación del mundo académico fuertemente arraigado a las necesidades de la sociedad y el territorio. Celebramos el centenario de la Reforma Universitaria de 1918 y renovarnos la idea de democratización, bien público y latinoamericanismo que alumbró a aquellos estudiantes gestores de este movimiento histórico.

(*) Presidente de la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc)
(**) Vicepresidente de Fepuc

I Encuentro Latinoamericano de Graduados y Organizaciones Profesionales 2018

– El evento se realiza hoy, a partir de las 9, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la UNC.

– El objetivo es tratar una serie de temáticas de relevancia para el sector, entre las que se destaca la participación del claustro de graduados dentro del cogobierno universitario, la vinculación entre la universidad, las entidades profesionales y la sociedad a partir de los representantes graduados y los profesionales, así como el panorama de la educación superior en América Latina.

– Los organizadores son la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc), la Subsecretaría de Asuntos Profesionales de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Córdoba y la Confederación General de Profesionales (CGP).

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