Una comunidad que desarrolla creadores

Emprendedoras. Alina y Clarisa están al frente de esta iniciativa que crea una “comunidad” entre los profesionales.

El.piso es un nuevo espacio de coworking de Córdoba pensado para trabajadores  freelance de cualquier rama creativa. Reducción de costos, más concentración,  productividad y profesionalismo, capacitaciones permanentes y contactos son  algunos de los beneficios de esta comunidad.

Por Natalia Riva – nriva@comercioyjusticia.info

Muchos emprendimientos que llegan a buen puerto comienzan por una necesidad específica de sus creadores. Éste es el caso de El.piso, un espacio de coworking gestado por las jóvenes arquitectas Alina Psenda y Clarisa Rivero, que hoy, a menos de un año de su puesta en marcha, agrupa decenas de creativos profesionales de la ciudad.

“Después de varios años de trabajo en relación de dependencia en estudios de arquitectura, nos animamos a emprender nuestro camino como profesionales independientes y comenzamos a trabajar erráticamente desde nuestras casas, con todo lo que esto implica: aislamiento, interrupciones y distracciones en la rutina laboral; falta de concentración y desorganización con los horarios de trabajo”, recuerdan las emprendedoras.

Por esto fue que hace dos años tuvieron la idea de buscar un espacio donde pudieran compartir con otros profesionales en su “misma situación” y con las mismas necesidades.

“Se nos ocurrió generar una comunidad en la que podamos trabajar y compartir a la vez”, aseguran Alina y Clarisa.

Nace El.piso
“Cuando investigamos un poco más -continúan las emprendedoras- nos dimos con que lo que queríamos hacer se llamaba ‘coworking’, funcionaba en Europa hacía varios años y se basaba en una nueva tendencia vinculada con el trabajo colaborativo que responde a este nuevo modelo de sociedad en la que la comunidad, el compañerismo, el compromiso y el esfuerzo son lo más importante”.

Así fue que a fines de 2012 comenzaron a elaborar un plan de negocios y en abril del año siguiente emprendieron la ejecución de la obra, la imagen y el interiorismo de “la hermosa casa de estilo chorizo” (como la llaman) donde hoy se ubica El.piso (Baigorrí 848, Alta Córdoba).

Con una inversión propia de 200 mil pesos, “mucho esfuerzo y apoyo de familiares y amigos”, finalmente el 8 de julio de 2013 abrió sus puertas. “Hoy, con el sueño hecho proyecto, en El.piso son bienvenidos todos aquellos profesionales independientes, pymes y empresas startup que necesiten un espacio físico para desarrollar su negocio individual, dar a conocer su trabajo, generar contactos, recibir apoyo de otras personas que se encuentran en la misma situación; así como asesoría de profesionales capacitados”, enumeran con entusiasmo.

Vivir para experimentarlo
Con casi un año de trabajo, las jóvenes profesionales pueden comprobar claramente con su propia experiencia las ventajas de los espacios de coworking: la primera tiene que ver con la reducción de costos, ya que los profesionales independientes por lo general no tienen los recursos para alquilar y equipar una oficina. Además, el trabajo en un espacio compartido permite alquilar un puesto de trabajo sin contratos por tiempos prolongados.

“Más concentración y productividad. Más inspiración y creatividad, porque para alimentarnos y crear necesitamos de estímulos nuevos, interacciones y paseos. Pasar las 24 horas del día solo y encerrado no es inspirador”, agregan las emprendedoras.
Y sobre este tema, completan: “También se obtiene una imagen mucho más profesional para los clientes. Hay una clara diferencia entre presentar un proyecto en la intimidad de una sala de reuniones y presentarlo en el bar de la esquina”.

También es un espacio útil para generar contactos profesionales porque no sólo se tiene la posibilidad de conocer gente nueva sino que el intercambio con otras profesiones y habilidades se puede aprender mucho.

“Además, siendo parte de la comunidad, tenés la posibilidad de mantenerte capacitado todo el tiempo porque participás de seminarios, workshops y novedades que suceden en el ámbito en el que funciona el coworking. Hemos comprobado que al trabajar en comunidad, es muy común que se generen colaboraciones espontáneas y beneficiosas entre los diferentes miembros”, destacan.

Otro punto fuerte es que desde El.piso apoyan a sus coworkers publicitando sus trabajos y actualmente están trabajando para poder ofrecerles un servicio de consultoría integral para cada emprendimiento.

En concreto, cada coworker tiene a su disposición: puestos de trabajo en un espacio común con locker individual, Internet (cable/wifi), fotocopiadora, scanner; sala de reuniones para hasta 10 personas y tecnología para realizar presentaciones; espacio de exposición para armar puestas de todo tipo, curar muestras de arte, exhibir nuevos diseños, realizar eventos especiales; espacio para dictar y/o asistir a cursos, talleres y seminarios; un living y un patio para reuniones informales, recibir amigos o tomarse un recreo; y una “cocina donde siempre encontrarán mate, café y alguien con quién conversar”.

“La capacidad de adaptación de los espacios permite flexibilidad para trabajar durante un día entero, media jornada o la cantidad de horas que se necesiten”, completan las profesionales.

¿Cuánto cuesta ser parte?
Actualmente, El.piso ofrece tres planes: “Plan Full”, que es todo el día de 9 a 19 más once horas acreditadas en sala de reuniones, por mil pesos por mes por persona. El plan “Part Time”, de medio día, franja horaria de 9 a 14 o de 14 a 19 más cinco horas acreditadas en la sala de reuniones, por un valor final de 600 pesos por mes por persona. Y por último, el plan “Flex”, que es según las necesidades y tiene un costo de 9,5 pesos por hora por persona.

“También cualquier persona puede alquilar la sala de reuniones independiente si es coworker”, señalan.

Clarisa y Alina tienen muy claro cuál es el rumbo que quieren tomar a mediano plazo con este nuevo espacio de trabajo conjunto: “Nuestro objetivo es ser mucho más que un espacio de trabajo: queremos ser una comunidad, generarla e impulsarla para que un grupo de personas con profesiones y habilidades diferentes, con ganas de conocerse, ayudarse y compartir, se apoye para enriquecer sus proyectos y poder llevarlos a cabo. Éste es nuestro verdadero valor. Y nuestro desafío es estimular y promover la colaboración, generar actividades como seminarios y talleres que aporten a la comunidad profesional las herramientas que contribuyan en el crecimiento de su empresa, así como eventos culturales en el marco del diseño: inauguraciones de muestras de artistas y diseñadores locales tres veces al año, en nuestro espacio de exposición”.

Trabajar en espacios comunes
Conjunción entre libertad y sentimiento de pertenencia

Actualmente, la “comunidad” El.piso agrupa a profesionales de diferentes rubros, pero todos relacionados con alguna rama creativa. Prevalecen los arquitectos pero también hay diseñadores gráficos e industriales, publicistas, ingenieros, ilustradores, licenciados en Marketing, ceramistas y mosaiquistas, fotógrafos, desarrolladores de aplicaciones, estudiantes y hasta consultoras.

“… Me pone pilas venir a trabajar a un lugar lindo y con gente ‘copada’. Es el balance perfecto entre la libertad del freelance y el sentimiento de pertenencia del laburo fijo”, dice Daniela Manzzoti, diseñadora gráfica y una de las coworkers.

“En casa las horas no son suficientes. Siempre hay excusas para dejar todo para más tarde. Hay que trabajar para lo de uno y para la casa también…”, dice Paula Abbona, también diseñadora.

“…Mi consejo es que se animen y prueben, lo más valioso son las redes interpersonales que creamos y eso se traduce en proyecto”, sentencia Laura Llorens, ceramista y mosaiquista.

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