Un emprendedor que construye desde lo natural

En la localidad cordobesa de La Cumbre, desde hace tres años Juan Manuel Vázquez comenzó a construir viviendas naturales. Este año ya tiene tres proyectos confirmados.

Desde hace algunos años, Juan Manuel Vázquez -ingeniero agrónomo- es conocido en La Cumbre como el “constructor de viviendas naturales”.  Es que en 2007, después de hacer un relevamiento de la industria del aceite de oliva, se encontró con una pérdida importante de calidad en la guarda de este tipo de alimentos.
“Investigando cómo trabajan países de climas extremos con la guarda de alimentos, encontré que muchos lo hacían en galpones de construcción natural, fundamentalmente por dos temas: aislación térmica y regulación de humedad ambiente. Así fue que con mi base de ingeniero agrónomo con especialización en suelos me puse a investigar este tema y mi carrera tuvo un punto de inflexión”, contó Vázquez a Comercio y Justicia.

En sus palabras, desde ese momento comenzó “un lento trabajo de capacitaciones e investigaciones pasando por dos cursos con Jorge Belanko (referente en la Argentina) y tomando cursos a distancia con gente de Oregon“ (EEUU).
“Después de muchas horas de estudio, apasionamiento y constante aprendizaje, llegamos hoy -junto con el arquitecto Gastón Iglesias- a aprobar los primeros planos para la construcción de una vivienda de tierra cruda en la localidad de La Cumbre gracias a la buena predisposición del intendente y del secretario de Obras Públicas para informarse e interiorizarse en el tema”, indicó Vazquez.
Y agregó: “Conocía muy poco del tema. Para mí la tierra sólo servía para cultivar y los cultivos para sacar rendimientos. Hoy planeamos cultivar trigo pensando en los fardos de paja para construir; el rendimiento en grano es un extra”.

– ¿Quiénes son los principales destinatarios de estas viviendas naturales?
– Los cierto es que se puede hablar de una amplia gama de viviendas que mejorarían la vida de todos sus ocupantes sin importar su rango social. Pueden hacerce casas para planes sociales de bajos recursos (como hace poco hizo Jorge Belanko en Roldán, Río Negro) o realmente palacios de tierra cruda como hay muchos ejemplos en Marruecos. Actualmente, construimos viviendas para clase media.

– ¿Dónde se están construyendo estas viviendas?
– Estamos construyendo en La Cumbre para gente que está muy involucrada con el medio ambiente. Para este año tenemos tres proyectos confirmados, que nos demandarán casi ocho meses en total.

– ¿Cuál es el costo de una casa de este tipo?
– Sin duda son mucho más económicas que las viviendas tradicionales, hasta 40 por ciento más baratas. A modo de ejemplo, si se compara con una construcción de bloques de cemento, se está cobrando en esta zona a razón de 1.200 pesos el metro cuadrado sólo con la mano de obra, sin tener en cuenta el material. En el caso de las vieviendas naturales, se cobran unos 1.600 pesos el metro cuadrado con mano de obra y materiales incluidos. En cuanto al tiempo de construcción, se estima un metro por día. Sin embargo, el beneficio mayor viene dado por la salud de quienes viven dentro.

– ¿Qué proyecciones y expectativas  tiene para este año?
– Lograr que la construcción natural entre en el Código de edificación de La Cumbre. Además, seguir trabajando y estudiando sobre el tema y poder desarrollar más el trabajo de casas de fardos de paja de trigo hecho por nosotros, para que no haya que transportarlos desde lejos.

Casa de barro:
espacios más saludables, hacia adentro y hacia afuera

A la construcción industrial y a la logística de transporte de materiales se le atribuye más de 40 por ciento del calentamiento global. El protocolo de Kioto exige para 2050 reducir el consumo de cemento en un porcentaje muy elevado.
“Cada nueva estructura que se levanta produce un impacto en su entorno, tanto por su sola presencia como por los recursos y materiales involucrados. En la construcción natural se utilizan las materias primas (arcilla, arena, paja, madera, bambú, etc.) de acuerdo con la zona, para crear espacios más saludables hacia adentro y hacia afuera. Si consideramos el ciclo completo de los elementos utilizados en una construcción, vemos que los materiales industrializados/modernos se convierten en basura, mientras los materiales naturales/tradicionales vuelven a la Tierra sin mayores perjuicios”, indicó Jorge Belanko, docente y capacitador sobre construcciones naturales.

Según el especialista, un aspecto importante de este tipo de construcción se relaciona con los recursos que consume una estructura durante su vida útil. La energía que requiere para su iluminación, calefacción, refrigeración, es un punto clave en cualquier vivienda, más allá de los materiales con que se haya construido. En estos temas, la permacultura acerca muchas técnicas y sistemas que permiten el uso eficiente de la energía y el tratamiento responsable de los residuos (reducción, reutilización y reciclado). “Cada vez es más grande la corriente que revaloriza el saber de nuestros ancestros en torno a la construcción”, finalizó Belanko.

«Espacios más saludables, hacia adentro y hacia afuera», es un texto de Nathalia Hermida (http://www.yanantin.org.ar/construccion.asp)

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