Sólo 4 de cada 10 jóvenes emprendedores pudieron acceder al financiamiento

Si bien el número aumentó con respecto a la medición del año pasado (29%), sigue siendo bajo el acceso por parte de los empresarios de menos edad.

La Federación Argentina de Jóvenes Empresarios (Fedaje), realizó entre julio y agosto una encuesta para conocer el estado de acceso al financiamiento de sus empresas. La medición contempla el primer semestre del 2010.

Los resultados de la encuesta mostraron algunos leves avances en materia de financiamiento para los jóvenes empresarios respecto al año pasado. Sin embargo, según la Federación, las causas parecen responder más al crecimiento económico del primer semestre (que según datos del Indec fue de 9 por ciento comparado con mismo semestre de 2009) que a una mejora genuina de las condiciones de acceso al sistema financiero.

En este contexto, la edición 2010 de la encuesta mostró un aumento en la cantidad de jóvenes empresarios que lograron obtener crédito, al ubicarse en 42 por ciento de las respuestas contra 29 por ciento de 2009.

“No deja de sorprender el elevado porcentaje (58 por ciento) de rechazo a las solicitudes de financiamiento por parte de los emprendedores”, indicó el informe.

Más aún, se observó una caída -aunque reducida- de la importancia de los canales informales en el financiamiento de los emprendedores, al pasar de 66 a 59 por ciento  las respuestas positivas.

La contracara fue un aumento del crédito en los canales formales, en su mayoría bancos públicos y privados, que de 34 por ciento (2009) pasó a 41 por ciento en este primer semestre. Sin embargo, aún continúa siendo preponderante la modalidad de préstamos personales (85 por ciento) en relación con los créditos estrictamente productivos (15 por ciento).

Más aún, cuando fueron consultados sobre las tasas de interés, los jóvenes empresarios señalaron que éstas se redujeron, al promediar 29 por ciento contra 34 por ciento de 2009, aunque continúan en niveles desalentadores para la toma de créditos para inversión.

Por último, la mayoría también señaló los plazos de repago como insuficientes para amortizar las mejoras introducidas por la financiación.

En este sentido, al ser consultados por el destino de la financiación adquirida, la mayoría (74 por ciento) respondió que era para capital de trabajo, 16 por ciento para mejoras en las instalaciones y el restante (10 por ciento) para la adquisición de nueva maquinaria o tecnología.

“En este punto, es llamativa la ausencia de financiamiento de mediano y largo plazo, que sirva para que los nuevos emprendimientos puedan incorporar maquinaria y tecnología de punta, para contar con una productividad elevada y poder sobrevivir en el mediano plazo”, puntualizó Fedaje.

La realidad pasada
El año pasado, del total de los empresarios jóvenes que solicitaron financiamiento, sólo 29 por ciento lo obtuvo, dejando en evidencia el alto grado de inaccesibilidad al sistema financiero argentino por parte de los jóvenes empresarios pymes.

Sólo un tercio de los que accedieron (10 por ciento) pudo tomar préstamos de intermediarios formales (básicamente bancos). El 19 por ciento restante obtuvo financiamiento en los mercados conocidos como informales, que incluyen a sus propios amigos, familiares, clientes y proveedores.

La modalidad general de acceso al crédito bancario fue en forma de préstamos tomados por el propio empresario, en su mayoría hipotecarios, prendarios y personales, cuando el destino de los fondos solicitados eran las necesidades de la empresa. En relación a las tasas de interés cobradas por los préstamos, éstas promediaron un piso del 34 por ciento anual, siempre para el primer semestre de 2009.

Pedido de Fedaje

Ante este panorama del financiamiento en la Argentina para los jóvenes emprendedores y empresarios, Fedaje insistió en solicitar de “manera urgente y necesaria” la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, la creación de una Banca Nacional de Desarrollo y una nueva ley democrática de entidades financieras, “todos instrumentos para poner el sistema financiero al servicio del sector productivo y generar las posibilidades para que las micro y pequeñas empresas puedan dar el salto necesario para continuar generando puestos de trabajo y el desarrollo económico y social con la inclusión que nuestro país necesita”.

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