Pyme cordobesa lidera el segmento de guitarras de juguete en el país

Arval, un emprendimiento que se inició en el garaje de una casa, se convirtió en la fábrica de mayor producción nacional de esos artículos. Actualmente fabrica más de 60 mil unidades anuales y el año pasado facturó un millón y medio de pesos.

Un pedazo de madera y serrucho en mano. Sin tener ningún tipo de conocimiento sobre cómo hacer una guitarra de juguete, Juan Ardini juntó esos materiales y empezó a probar. “Después de una semana de fallidos intentos recurrí a mi cuñado con quien, finalmente, en tres meses, conseguimos armar un prototipo de guitarra”, contó Juan a Comercio y Justicia al ser consultado sobre cómo fueron los inicios de Arval, una empresa cordobesa que actualmente produce más de 60 mil guitarras de juguete al año, lo que la convierte en líder en ese segmento.

Todo comenzó en 2004 cuando, después de haber probado suerte trabajando en una juguetería con su madre durante dos años, se encontraron “fundidos” y con la única opción de vender el negocio e ir a pérdida. “Justo ese año me casé y en un viaje que hicimos a Mendoza con mi mujer me la pasé pensando qué podía hacer.

Fue ahí que me acordé de que en Córdoba había un solo proveedor que fabricaba guitarras de juguete que, encima, no atendía muy bien a los clientes y vendía un producto que se podía mejorar ampliamente”, recordó Ardini, quien es diseñador gráfico y, según contó, ese conocimiento lo ayudó en la estética del producto.

Y comenzó así, sin “saber absolutamente nada”,  sólo siendo consciente de que había un nicho de mercado muy grande, desatendido. Después de realizar el primer prototipo, pasaron tres meses más hasta que hicieron la primera producción de treinta guitarras, trabajando en la casa del cuñado de Juan, con maquinaria casera. Pero la sociedad no duró mucho tiempo y entonces se largó solo.

Con las máquinas a otra parte
“Me volví a mi casa con todos los bártulos y las máquinas caseras y ahí arranqué solo en el garaje de mi casa, con todo lo que eso implica”, recordó el emprendedor.

En ese momento, el principal “cuello de botella” era que una sola persona estaba encargada de fabricar, vender y distribuir, lo que  atrasaba mucho la entrega de pedidos. “Ahí convoqué a unos vecinos de la cuadra y ya fuimos cinco personas las que trabajábamos en el garaje”, contó.

Todo emprendimiento tiene un punto de inflexión, momento en el que se presentan situaciones en las cuales hay que tomar decisiones. En el caso de Arval fueron dos las circunstancias que llevaron a que la empresa diera un gran salto: “La primera fue que mi hermano, una persona que tiene mucha capacidad de venta, me consiguió clientes importantes que me pedían mucha cantidad de productos y yo no podía satisfacer esa demanda; y la segunda fue que mi mujer me dijo que dejara de llenar mi casa de aserrín”, recordó Ardini, entre risas.

Esas cuestiones animaron al emprendedor a alquilar un “galponcito” donde se estableció la primera planta oficial de la empresa. “Aquellos años – finales de 2004 y principios de 2005- fueron los más difíciles porque tenía costos muy altos y todavía la venta no estaba nivelada como para mantener un ritmo constante”, aseguró.

La más vendida
De aquel tiempo a estos días, la empresa comenzó a producir cada año más, incorporar nuevas tecnologías a la producción, contratar más personal y mudarse a un taller más grande. Una muestra fiel de este crecimiento sostenido lo dan los números: en 2004 se fabricaron 3.135 guitarras, al año siguiente ese número creció 105 por ciento, en el tercer año el incremento en producción fue de 124 por ciento y así sucesivamente, hasta cerrar en 2010 con 64.061 guitarras de juguete vendidas.

“Las expectativas para este año son superar la cifra del año pasado. Sabemos que con el tiempo la línea de crecimiento se empieza a estabilizar y probablemente estemos cerca de nuestro techo”, reconoció Juan.

Arval comenzó vendiendo sus productos sólo en regionales de Córdoba para luego “atacar” los negocios mayoristas jugueteros. “Tenemos clientes en la mayoría de las provincias. En Argentina somos líderes en guitarras de juguete. Y a corto plazo proyectamos exportar el producto, comenzado con los países limítrofes”, adelantó.

Actualmente, en la empresa trabajan 14 operarios y tiene una producción diaria de 250/300 unidades, con picos que llegan hasta 400. La facturación de 2010 fue de un millón y medio de pesos y este año asegura que trepará hasta cerca de 2 millones y medio. “Hay que saber regular el trabajo porque se trata de un rubro estacional: el Día del Niño y la Navidad son los puntos fuertes y el resto del año se mantiene”,  finalizó Juan.

De pequeña a grande

–  En 2004 se fabricaron 3.135 guitarras, al año siguiente ese número creció 105 por ciento, en el tercer año el incremento en producción fue de 124 por ciento y así sucesivamente hasta cerrar en 2010 con 64.061 guitarras de juguete vendidas.

–  La empresa cordobesa produce en promedio entre 250/300 guitarras, con picos de fabricación de 400.

– Arval llega con sus productos a casi todas las provincias argentinas y es líder en este mercado. Proyecta a corto plazo exportar a países limítrofes

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