Para emprender da igual egresar de escuela pública o privada

Las intenciones ocupacionales y educativas de los jóvenes cordobeses al finalizar la secundaria, fue el eje de una investigación realizada por CAF.

“Los estudiantes en escuelas públicas y privadas no parecen diferir en las dimensiones que afectan sus capacidades para emprender. Estas actitudes/aptitudes hacia el emprendimiento son: orientación al logro, tolerancia al riesgo, autonomía, locus de control, autoeficacia, innovación y creatividad, y capacidad multitarea”.

El párrafo anterior surge de un estudio realizado por Lucila Berniell, economista de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que fue presentado ayer por la Fundación Junior Achievement Córdoba y que se incluye en la publicación Juventud y Valores. La encuesta se hizo a 2.010 alumnos de 50 escuelas cordobesas, la mitad públicas y la otra mitad privadas. Una conclusión muy similar -completa la investigación- es que tampoco se encuentran diferencias perceptibles en las medidas de actitudes/aptitudes hacia el emprendimiento entre estudiantes que residen en barrios de nivel socioeconómico “alto”, “medio” o “bajo” relacionadas con el futuro en el mercado laboral, a pesar de que otras características importantes para estas mismas decisiones (como las actitudes/aptitudes proemprendimiento) no parecen condicionarlos de manera distinta.

¿Qué van a hacer cuando terminen la secundaria?

Los resultados de esta pregunta muestran las claras diferencias que existen en los planes educacionales/laborales de corto plazo según el nivel socioeconómico de los estudiantes. Primero, alrededor de 52 por ciento de ellos, de nivel socioeconómico alto, reporta que sólo irá a la universidad, sin combinar esta tarea con el trabajo.

Por supuesto, esto tiene que ver con las posibilidades económicas reales con que ellos cuentan, que no están presentes en el grupo de ingresos más bajos, entre quienes sólo 10 por ciento dice que estudiará a tiempo completo en la universidad.

Otra conclusión interesante es que mientras los estudiantes de ingresos medios y bajos no difieren tanto en sus percepciones acerca de cuánto gana un profesional universitario o de cuánto crecen sus salarios a lo largo de la vida, sí difieren en sus intenciones de seguir estudiando en la universidad: 71 por ciento de los individuos de nivel socioeconómico medio dice que quiere ir a la universidad el próximo año, mientras que 59 por ciento de los que habitan en zonas de nivel socioeconómico bajo reporta lo mismo.

Retornos de educación superior

La encuesta incorporó también preguntas que indagaban sobre las creencias que tienen los alumnos acerca de cuánto se puede ganar mensualmente en distintas ocupaciones o con distintos niveles educativos.

Los resultados indican que los estudiantes en los dos grupos de escuelas no acuerdan en lo que creen que es el ingreso salarial mensual de un empresario pequeño/mediano, pero sin embargo no parecen diferir en la apreciación del retorno a la educación superior (salario promedio de un profesional universitario).

Es decir, los estudiantes de escuelas públicas (condicionados por ambientes de menor nivel socioeconómico) tienen una apreciación relativamente menos optimista de lo que son los retornos al emprendimiento, seguramente a causa del tipo de emprendimientos que ellos están acostumbrados a ver en su entorno cercano (no tan rentables, muy vinculados con la informalidad y de muy pequeña escala). Algo similar ocurre con las percepciones sobre los ingresos mensuales que reciben los empleados públicos.

¿Qué ocupación les gustaría tener a mediano plazo?

En lo que respecta a los planes de mediano plazo, muchos estudiantes encuestados -entre 44 por ciento y 53 por ciento, dependiendo del nivel socioeconómico- reportan querer ser “empresarios” (ser sus propios jefes, teniendo empleados a cargo). La segunda ocupación más preferida es la de empleado en el sector privado, y la fracción de encuestados que reporta preferir esta opción es decreciente con el nivel socioeconómico, al igual que la porción que quiere ser empleado en el sector público, que va desde 6 por ciento (nivel socieconómico alto) hasta 13 por ciento (nivel bajo).

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