Emprender y ser digital: dos desafíos para los países de América Latina

¿En qué medida las condiciones sistémicas para el emprendimiento se relacionan con las correspondientes a la transformación digital? Un análisis muestra que la región enfrenta fuertes desafíos en ambos campos, que además aparecen vinculados entre sí

La creciente digitalización de la economía transformó notablemente el escenario en el que se desarrollan los negocios en la actualidad. Así, junto a las nuevas tecnologías, han surgido sectores, modelos de negocios y hábitos de consumo que están cambiando significativamente la manera como consumimos y producimos hoy en día.
“A nivel global, Estados Unidos, Finlandia, los Países Bajos y Singapur confirman su liderazgo, sumándose este año Alemania para completar el top 5 del ranking global. En América Latina, Chile continúa a la cabeza, seguido por México y Argentina. La novedad más importante es el crecimiento de Uruguay, que logra alcanzar el top 5. Pero, a diferencia de lo que se observa entre los países desarrollados, en América Latina los países líderes no se destacan por un elevado balance sistémico”, destaca una nueva edición del ICSEd Prodem, de autoría de Hugo Kantis, Juan Federico y Sabrina Ibarra García, todos ellos integrantes del Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem) de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

El informe también señala que las brechas más importantes entre los países de América Latina y las mejores condiciones internacionales se dan en el financiamiento, el capital social (con distancias de alrededor de 60 puntos) y la estructura empresarial (con brecha de 42 puntos).
Los desafíos
“La mirada combinada sobre las condiciones sistémicas para el emprendimiento dinámico y para la digitalización permitiría afirmar que la región enfrenta fuertes desafíos en ambos campos, y que varios de ellos están vinculados”, aseguran los investigadores.
Entre ellos se destacan, por ejemplo, la existencia de debilidades en materia de capacidades y capital humano, a las que se suman la baja incorporación de las tecnologías digitales en la estructura productiva y las limitaciones en el surgimiento de nuevas empresas intensivas en estas tecnologías.

El reporte incluye, además, una revisión de las principales novedades surgidas en los distintos ecosistemas de América Latina, que podrían resumirse de la siguiente manera:
La dinámica emprendedora asume formas cada vez más diversas y contribuye a la generación de sectores cada vez más innovadores. Además, las grandes empresas buscan cada vez más asociarse a los emprendedores y a las nuevas empresas, ya sea como parte de sus estrategias de innovación abierta, como con la creación de fondos de inversión corporativos.
Por su parte, la industria de capital emprendedor ha comenzado a crecer de manera importante en la región, tanto en el número como en el valor de los tratos cerrados este último año. No obstante, el crecimiento en el monto de las inversiones está muy concentrado geográficamente y en un segmento limitado de empresas.

Las instituciones de apoyo se van diversificando tanto en su oferta de servicios y público objetivo como en sus formatos y propuestas de valor. Por el lado de los gobiernos, éstos se mantienen muy activos en el lanzamiento de nuevos programas y, en menor medida, en la implementación de cambios sobre las iniciativas existentes que buscan generar mayor impacto. También es importante el número de iniciativas en las que se está trabajando de cara al futuro, aunque sin todavía incluir una visión más abarcativa de las distintas fases del proceso de emprendimiento y crecimiento empresarial.
Por último, el reporte señala que existen algunos riesgos hacia adelante debido a las restricciones fiscales, los cambios en los gobiernos y, en algunos países, la asociación del tema emprendedor con determinada fuerza o color político.
“Estas novedades abren la posibilidad de un optimismo moderado acerca de la realidad del emprendimiento en la región, aun cuando los desafíos que se deben enfrentar son variados y requerirán del involucramiento y consenso de la sociedad para transformar el emprendimiento en política de Estado. Esto no significa plantear que la transformación de los ecosistemas o que el desarrollo económico y social pueda provenir solamente del emprendimiento sino que hacen falta estrategias más amplias que lo enmarquen y potencien”, finalizan los investigadores.

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