El espíritu emprendedor femenino avanza pero requiere de apoyos específicos

Según el informe, la región con el mejor desempeño es América Latina y el Caribe, con un índice de actividad empresarial total (TEA) entre mujeres de 16,7%, seguida de Norteamérica, con 12,8%

Según la edición 2017/18 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el índice del espíritu emprendedor femenino creció 6,6% en el mundo, al comparar el mismo conjunto de 50 países que participaron en el estudio en 2016 y 2017.
En términos comparativos, el índice masculino aumentó 0,7%. Anteriormente, el informe del GEM de 2017 dedicado a las mujeres destacó que la actividad emprendedora femenina aumentó 10% en todo el mundo entre 2014 y 2016.

El GEM ya se encuentra en su décimo noveno año consecutivo y goza de reconocimiento generalizado como el estudio longitudinal del espíritu emprendedor más autorizado del mundo. Ofrece conocimientos valiosos para orientar las investigaciones y las decisiones de política pública en el futuro, así como el diseño de intervenciones capaces de enriquecer el espíritu emprendedor femenino.
Entre los hallazgos clave de la edición 2017/18 del Informe Global del GEM se encuentran los siguientes:
La región con el mejor desempeño en términos de espíritu emprendedor femenino es América Latina y el Caribe con un índice de actividad empresarial total (TEA) entre mujeres de 16,7%, seguida de Norteamérica con 12,8%. Europa, por su parte, muestra la menor participación femenina promedio en las primeras etapas de las actividades empresariales (6,1%). La mayor participación femenina se encuentra en América Latina y el Caribe con ocho mujeres por cada 10 hombres. La menor, se encuentra en Europa: seis empresarias por cada 10 empresarios.
La paridad de género también es baja en África (0,6) y Norteamérica (0,65); las mujeres en estas regiones tienen, como máximo, dos terceras partes de probabilidades de participar en la TEA en comparación con los hombres.

Según el informe, los niveles de espíritu emprendedor femenino caen al mejorar el desarrollo económico. Los mayores índices se registran entre las mujeres en las economías en desarrollo (13,3%) y los menores en las desarrolladas (7%).
Las mujeres tienen 28% más probabilidades que los hombres de verse motivadas por la necesidad en los países en desarrollo. Si bien la participación femenina en el mundo empresarial es la más baja en las economías cuyo motor es la innovación, en promedio sólo tienen 19% más probabilidades de verse motivadas por la necesidad que los hombres.
Según Mike Herrington, director Ejecutivo del GEM, las empresarias contribuyen significativamente al crecimiento y bienestar de la sociedad, y brindarles un apoyo más específico favorecerá el desarrollo económico de cualquier país.
No obstante, advirtió que las empresarias en diversos lugares del mundo son más distintas que similares en cuestiones individuales, como la demografía, el temperamento y el tipo de negocio que administran, de manera que las iniciativas para respaldarlas deben especificarse y diseñarse en cada economía en lugar de aplicar un enfoque homogéneo.
“La proporción de participación masculina en relación con la femenina en las primeras etapas de las actividades empresariales varía considerablemente entre la muestra total de países incluidos en el Informe del GEM, variedad que refleja las diferencias culturales y de condiciones para la participación femenina en la economía”, apuntó.

“Los datos del GEM indican que la participación de las mujeres disminuye y la brecha de género aumenta a medida que el nivel educativo y de desarrollo crecen; sin embargo, los índices de discontinuidad empresarial también se ralentizan.
Si bien el índice de discontinuidad femenina supera al índice de discontinuidad masculina en las economías en desarrollo, aunque sólo alrededor de 10%, es menor el número de mujeres en economías altamente desarrolladas que han abandonado los negocios, pues representa solo dos terceras partes del índice masculino”, completó.
Las recomendaciones de política pública del Informe del GEM 2017/18 orientadas a mejorar el espíritu emprendedor de las mujeres incluyen la necesidad de crear más redes sociales y de apoyo que operen como grupos de mentoría, consultoría o asesoría y respalden a las empresarias, además de trabajar para eliminar los estereotipos que pudieran estar limitando a las empresarias en determinadas regiones.

Artículos destacados