De los productores, 65% son agricultores familiares

El INTA realizó una radiografía de este sector que agrupa cientos de pequeñas y medianas empresas del país. El principal desafío para mejorar sus condiciones de vida es el agua.

Los agricultores familiares tienen un rol clave en el desarrollo del territorio ya que generan empleo, son fuente de diversos alimentos para el mercado interno y frenan la migración a la ciudad. Su presencia en la economía es tal que representan 65% de los productores argentinos, según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

En este contexto y en el Año Internacional de la Agricultura Familiar, declarado por las Naciones Unidas, y por sus condiciones de producción, son priorizados en la agenda del INTA.

Según éste, las demandas asociadas con la tierra, el agua (en cantidad, calidad, acceso, distribución y sistemas adecuados), y la comercialización ocupan un lugar destacado en su agenda, pero no se agotan ahí.

“Entre las soluciones amigables que se adaptan a cada lugar, la agroecología es una de ellas ya que acerca al sector herramientas tecnológicas a su medida para manejar el sistema productivo con insumos propios y no contaminantes”, explica el INTA. En general, los mercados convencionales están concentrados en pocas manos. Dispersos y sin capacidad de negociación, los agricultores familiares enfrentan condiciones desventajosas en concepto de precios, tiempos y financiación, que pueden solventarse con empoderamiento y formalización de sus incipientes organizaciones.

Para contrarrestar esta situación, aseguran desde la entidad, en 1995 surgieron las ferias francas, que se mantuvieron como una característica propia del sector. Allí, productores y consumidores se encuentran en forma directa y evitan la mayor parte de las etapas de intermediación, en las cuales es retenida una parte importante de la renta. Con el apoyo de organismos del Estado, hoy hay más de 300 ferias permanentes en todo el país.

Cámara que ayuda
En cuanto al equipamiento necesario, hace dos años una veintena de pymes metalmecánicas conformó la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinarias para la Agricultura Familiar (Camaf), que hoy reúne el doble de pequeñas y medianas empresas que desarrollan tecnologías para este rubro.

Respecto a las necesidades energéticas, los agricultores familiares viven y trabajan en lugares sin acceso a los tendidos eléctricos o de gas, con alta dependencia de los combustibles. Por lo tanto, el INTA promovió el desarrollo de tecnologías para generar energía eólica, hidráulica, solar fotovoltaica, solar térmica y eléctrica para los agricultores familiares.

El principal desafío para mejorar sus condiciones de vida es el agua, más de 80% de las demandas de las comunidades rurales se refiere a su disponibilidad.

Según Lucas Bilbao, del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF) NOA, los agricultores familiares “son mayoritarios en lugares marginales en cuanto a calidad de tierra, a infraestructura, a servicios y fundamentalmente a lo que es el acceso al agua”.

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