“Ángeles inversores” cordobeses para crecer

Desde hace unos meses funciona en Córdoba el primer fondo privado de capital de riesgo. Está formado por empresarios locales que destinan parte de su patrimonio a proyectos nacientes, a cambio de un porcentaje en las iniciativas y una rentabilidad acorde.

El difícil acceso al financiamiento y  la falta de experiencia para expandir exitosamente un negocio son algunas de las principales trabas con las que se enfrentan los emprendedores dispuestos a crecer. Una manera de sortear esos obstáculos puede ser mediante lo que se conoce como “ángeles inversores” o fondos de capital de riesgo. A grandes rasgos, son profesionales -en general ejecutivos de empresas- que destinan parte de su patrimonio a proyectos nacientes, a cambio de un porcentaje de la iniciativa y una rentabilidad acorde.

Esto surge, principalmente, porque para los bancos es muy difícil financiar la innovación ya que implica un alto riesgo. “En el mundo, la tendencia es que lo que financia el salto tecnológico es el capital, ya que está dispuesto a soportar un riesgo mayor que la deuda. Es por esto que se crearon este tipo de instrumentos”, explicó a Comercio y Justicia Alicia Caballero, gerente general de Capital para Pymes SA. Si bien en Argentina aún no está muy desarrollado este mercado, existen desde hace algunos años reconocidos clubes de inversores ángeles como el Business Angels Club del IAE Business School y el Club de Inversores Ángeles IG, que ya han invertido con éxito en varios proyectos.

El primer jugador local
Los niveles de emprendedorismo en Córdoba siempre se destacaron por sobre los de otras provincias, situación que la convierte en “muy atractiva” para los inversores. Es por eso que, desde fines del año pasado, un grupo de reconocidos empresarios cordobeses -Mario Barra, Omar Vega, Oscar Guardianelli y Carlos Baradello- crearon Alaya Business Acelerator, la primera empresa cordobesa que canaliza fondos para que los nuevos emprendedores hagan posible su visión.

El objetivo es “fomentar el emprendedorismo y el desarrollo de empresas cumpliendo con todas las reglas de ‘world class’ de una compañía que busca desarrollarse a nivel global”, explicó Luis Bermejo, managing director de Alaya.

Básicamente, la empresa canaliza fondos privados -propios o de terceros- como también fondos públicos hacia una empresa en crecimiento. En palabras de Bermejo, el objetivo es financiar una compañía para que pueda “dar un salto, no sólo cuantitativo sino también cualitativo”. Hasta el momento, han invertido fondos privados en Traslation Backoffice, una empresa cordobesa que necesitaba capital de trabajo para crecer e internacionalizarse.

Es que el “ángel inversor” aporta al emprendimiento valor agregado más allá de lo monetario: éste recibe, además, apoyo en la dirección y estrategia empresarial por parte de personas con gran trayectoria; dispone también de una importante red de contactos que sirven para abrir puertas hacia nuevos mercados; y ayuda en la profesionalización de la empresa para que desarrolle amplios estándares.

Socios para el desarrollo
En todos los casos, cuando se trata de “ángeles inversores” o fondos de capital de riesgo, el modelo de ingreso es siempre asociarse con el emprendedor con un porcentaje minoritario (que va a depender del valor de la empresa y de cuánto dinero se tenga que invertir). “En el caso de Alaya, siempre buscamos que el control siga teniéndolo el emprendedor porque él va a ser el que  gestionará la empresa día a día”, agregó el directivo.

El plazo de participación de los nuevos accionistas en la empresa oscila entre tres y cinco años. “El negocio nuestro es juntar fondos, invertirlos en una empresa, ayudar a que esa empresa crezca y -al cabo de tres o cinco años- buscamos la manera de salir”, puntualizó Bermejo.

La salida puede hacerse con la venta de la empresa -que venga una firma más grande y la compre- y otra alternativa es la recompra de las acciones por parte del emprendedor. “Lo habitual en los casos de éxito es que se termina vendiendo toda la compañía. El emprendedor, de esa manera, capitaliza el valor que trabajó durante cinco años”, dijo el especialista.

¿Quiénes pueden aplicar?
Según explican en Alaya, el objetivo de los inversionistas es asociarse con emprendedores que estén en etapas tempranas de desarrollo, esto es, desde un “start up” hasta una empresa en crecimiento que tenga una facturación relevante.

En lo que respecta al monto que Alaya invierte en los emprendimientos, se maneja en un rango que va desde 300 mil dólares hasta 500 mil dólares por proyecto, aunque según aseguró Bermejo, “tienen flexibilidad para moverse hacia arriba o hacia abajo con los montos”. “Para que los inversionistas ingresen tiene que haber, básicamente, un proyecto, un producto o un servicio en condiciones de ser vendido”, agregó el directivo.

Sobre el rubro de empresas que puede acceder a este fondo de capital, Alaya se especializa en firmas de base tecnológica, es decir, todos aquellos productos o servicios que tengan algún componente tecnológico innovador. En esta categoría pueden entrar tecnologías clásicas -empresas del sector de electrónica-; nuevas tecnologías en medios de comunicación -TV digital-; tecnología de salud -un nuevo producto para la salud desarrollado con base en una nueva tecnología-; y tecnologías de agro, entre otras.

“Para Alaya es ideal invertir en empresas de Córdoba, pero de ninguna manera estamos cerrados a proyectos de otros lugares con el fin de seducirlos para se instalen en esta provincia”, completó.

Club de Inversores Ángeles IG

Este club nació por el año 2007. Según aseguró Sebastián Ortega -director ejecutivo- el club invierte principalmente en emprendimientos en su fase de start-up, que tengan alto potencial de crecimiento y pensados para mercados globales. Preferentemente, los emprendimientos buscados son aquellos que se basan en tecnología.  El rango de inversión va desde 50 mil dólares hasta 300 mil dólares. “Con estas inversiones el emprendedor puede obtener recursos para desarrollar su negocio sin necesidad de devolver el capital, ya que el inversor se transforma en socio minoritario de la empresa. El inversor, además, potencia su participación en el emprendimiento aportando experiencia, conocimiento y redes de contacto”, dijo Ortega.
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Club de Business Angels del IAE

El Club de Business Angels, pionero en la Argentina, está orientado a fomentar una conciencia inversora en aquellos individuos que sean capaces de aportar capital de riesgo, conocimientos y experiencias hacia emprendimientos, y empresas emergentes que acrediten un verdadero espíritu emprendedor y basen su desarrollo en las mejores prácticas de negocios.

“Funciona desde 2005 y ya invertimos en 23 proyectos de Argentina y de otros países. Los montos por los que se financian son muy variables, pero lo ideal son proyectos de entre 50 mil dólares y 500 mil dólares”, indicó Juan Martín Rodríguez, al frente del Club.

Los fondos que destinan son 100% privados y las decisiones de inversión son individuales: cada uno de los miembros del club decide en qué proyecto invertir.

Según Rodríguez, en todo los casos el inversor compra acciones de la empresa y, prácticamente en todos los casos, la participación es minoritaria: no supera 20% ó 25% de la participación total accionaria de la empresa. “La gran mayoría de los proyectos que se presentan para buscar inversión es “start up”. El inversor ángel se caracteriza por aportar dinero y por poner su capacidad de gestión de managment, de contactos y de experiencia, al servicio del emprendedor”, completó. Más datos

Facilidad de Capital Ilex

Ilex surge de un programa de Empresarialidad Dinámica BID-Fomin. El capital de la facilidad proviene en partes iguales de un conjunto de  inversores privados y del Fomin (Fondo Multilateral de Inversiones /BID). Está gestionado  por Capital Para Pymes, una sociedad gerenciadora de fondos de capital. La capitalización total del fondo es de 5 millones de dólares en 10 años, repartido entre cinco a diez empresas. El rango de inversión es de entre 600 mil dólares y 700 mil dólares por emprendimiento.

Como en la mayoría de los casos, el inversor toma participaciones minoritarias importantes (preferentemente no más de 49 por ciento) y al cabo de un período de entre tres y cinco años debe vender esta participación (inversor financiero).

¿Quiénes pueden aspirar a este fondo? Empresas dinámicas (con  elementos de diferenciación, potencial de crecimiento en ventas y alto potencial de retorno) que puedan escalarse hasta alcanzar niveles de facturación significativos; empresas que ya estén operativas y facturando; productoras bienes o servicios (se excluyen sector inmobiliario, comercio minorista -salvo cadenas y/o franchising- y restaurantes); empresas con manejo muy profesional del día a día; y empresarios abiertos a la idea de tener un socio.
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Sobre Alaya

Más datos en: Av. Colón 778 –
7º piso. Córdoba.
Tel:  +54 351 5680184.
Email:  luis.bermejo@alaya-ba.com

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