“Tétrico” y “más complejo”, el panorama de las nuevas desigualdades emergentes de la pandemia

DESIGUALDAD. El análisis de Aldo Isuani, Martín Maldonado y Hugo Juri.

Los investigadores Aldo Isuani y Martín Maldonado, junto al rector de la UNC, Hugo Juri, plantearon los escenarios que sobrevendrán luego de la crisis sanitaria. Alertan sobre la necesidad de desarmar los mecanismos que reproducen la pobreza, romper esquemas conservadores y universalizar la educación superior

La desigualdad ya es un tema muy complejo y lo será mucho más después de esta pandemia. Así lo analizó Aldo Isuani, profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y de la Universidad de San Andrés, quien destacó que la desigualdad en los ingresos ya venía creciendo antes de la crisis sanitaria, en algunos países más y en otros menos. Al respecto, señaló que cambiaron los ejes de la economía del siglo 20 hacia otros más vinculados con la producción del conocimiento articulado con el movimiento productivo.

Anticipó que un porcentaje importante de la población no va a tener lugar en el nuevo mundo, donde se requieren cada vez más credenciales educativas. Ejemplificó con el conflicto que se produce con las clases medias que envían a sus hijos a colegios privados subvencionados por el Estado y las escuelas públicas reservadas para los pobres. Lo mismo con la salud pública y la privada. “No veo razones para que esto se modifique -dijo-. Con lo cual el panorama que tenemos para adelante es un poco tétrico. La desigualdad se va a profundizar”. 

Así lo expresó en la conferencia “Las nuevas desigualdades emergentes de la pospandemia del coronavirus”, que realizó este martes en el marco del “Camino al 8º Foro de Extensión Universitaria” organizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que comienza hoy de manera virtual. 

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

Isuani también planteó la esperanza de que la pospandemia permita una reacción social en la que aparezca con fuerza el Estado de bienestar, en un contexto de crecimiento económico y poca conflictividad social. “Es posible tener un mundo más igualitario, (…) pero depende de la política, de la fuerza de aquellos a quienes les interesa ese mundo más igualitario. Seguramente no podrá ser si no es profundamente democrático, donde la población pueda tomar las decisiones fundamentales de la existencia social. Ojalá esta idea se pueda ir sumando, no sólo en el país sino a nivel global, y logremos que el futuro de la humanidad sea más igualitario, más libertario y más democrático”.

También disertó Martín Maldonado, investigador de Conicet, experto en el tema inclusión social y coordinador del “Proyecto Czekalinsky, ciencia que incomoda”, quien señaló que, en materia de gestión social, la sociedad se enfrenta a la situación de tener problemas del siglo 21, herramientas del siglo 20 y mentalidad del siglo 19. Planteó que en América latina, y en Argentina en particular, existen problemas sociales complejos, “básicamente virtuales, 24 horas los siete días de la semana, que enfrentamos con herramientas analógicas de lunes a viernes de 8 a 16”.

Asimismo, agregó: “Tenemos mentalidad del siglo 19 porque los debates que hubo en Inglaterra a fines del siglo 18, sobre a quiénes tenían que ayudar, son los que tenemos nosotros hoy. A qué pobres asistir y a qué pobres no”.

El coordinador del Proyecto Czekalinsky dijo que el “problema posmoderno perfecto” que nos afecta globalmente representa una oportunidad. Con una población de pobres que supera 4.500.000 personas en Argentina, reflexionó sobre la necesidad de identificar los mecanismos que reproducen la pobreza y desarmarlos. En ese sentido, enumeró las herramientas con las que cuenta la UNC, tanto de pensadores como de instrumentos, como las universidades populares, la Escuela de Oficios y el Compromiso Social Estudiantil, para atacar la problemática de las desigualdades sociales. “Córdoba fue señera a nivel regional de romper para ponerse del lado de los más débiles. Lo hizo en 1613, con un colonialismo diferente con los jesuitas; en 1918, permitiendo la entrada de todos a la universidad, y en 1969, al ayudar a derrocar un gobierno autoritario”, expresó.


 

“La desigualdad educativa es imperdonable”

El rector de la UNC, Hugo Juri, también disertó y reflexionó que en materia educativa es seguro que nadie querrá volver a la “vieja normalidad”. “Hace tres décadas que los grupos más educados y los trabajadores fueron perdiendo capacidad de progreso y no ven posibilidades de que eso cambie. Argentina dejó de ser el país de clase media, con un 40 por ciento o más de pobreza. Entonces, no alcanza con abrir la universidad, tenemos que ir donde está la gente, a la hora que necesitan los trabajadores. (…) Tenemos la obligación de sacar lo mejor de esta desgracia, no podemos volver a la vieja normalidad. La desigualdad educativa es imperdonable si lo podés resolver. Ésta es una de las acciones que tenemos que hacer como universidad, sin dejar de hacer las cuestiones específicas”, subrayó.

Juri finalizó su disertación proponiendo romper ciertos esquemas conservadores y propiciar la universalización de la educación superior, como alguna vez se hizo con la educación media. Ejemplificó que la UNC tiene 130 mil estudiantes con el privilegio de estudiar, “pero necesitamos multiplicar por cinco o por 10 esa cantidad, para que vengan estudiar los jóvenes y trabajadores de los sectores más vulnerables, que financian las universidades con las compras que hacen en el almacén”.

Sé el primero en comentar en "“Tétrico” y “más complejo”, el panorama de las nuevas desigualdades emergentes de la pandemia"

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Artículos destacados