También en Argentina aumenta la resistencia a fármacos contra el VIH

En 12 países de tres continentes -África, Asia y América-, un adulto sobre diez demostró no responder a las terapias estándar

La difusión de cepas de VIH resistentes a los fármacos sigue creciendo y, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 12 países de tres continentes -África, Asia y América- entre ellos Argentina y Cuba, un adulto sobre diez demostró no responder a las terapias estándar.
El problema, como subrayó un artículo publicado en línea en la revista científica Nature, está alcanzando «niveles alarmantes e inaceptables». «Las personas con VIH son tratadas con la terapia antirretroviral, que permite a quien contrajo la infección no transmitir el virus y desacelerar o bloquear la progresión hacia el sida. Pero en algunos casos el virus puede mutar a una forma resistente», explicó Andrea Antinori, director de la unidad de Inmunodeficiencias Virales del Instituto para las Enfermedades Infecciosas Spallanzani de Roma.
Para comprender su difusión, la OMS llevó a cabo sondeos desde 2014 a 2018 en las clínicas de 18 Estados y examinó los niveles de resistencia de las personas que habían iniciado el tratamiento en ese período.
En 12 países -Argentina, Eswatini (Swazilandia), Cuba, Guatemala, Honduras, Namibia, Nepal, Nicaragua, Papua Nueva Guinea, Sudáfrica, Uganda, Zimbabwe- más de 10% de los adultos mostraba resistencia a los medicamentos que constituyen la espina dorsal del tratamiento: efavirenz y nevirapina. «Creo que de algún modo hemos superado el límite», dijo a Nature Massimo Ghidinelli, especialista en enfermedades infecciosas en la Pan American Health Organization de Washington DC.
En conjunto, 12% de las mujeres mostraba resistencia, respecto del ocho por ciento los hombres. «Particularmente preocupante -afirmó el informe- es el alto nivel de resistencia de los recién nacidos con VIH en África subsahariana».
Las causas aún no se comprenden del todo, explicó Silvia Bertagnolio, médica de enfermedades infecciosas en la OMS de Ginebra, y coautora del informe. Pero, como subrayó la especialista a Nature, el VIH resistente podría desarrollarse cuando las personas interrumpen el tratamiento: por ejemplo, muchas mujeres pueden haber tomado antirretrovirales durante el embarazo para prevenir la infección del niño, pero los dejaron después del parto, en lugar de seguir usándolos para mantener el virus bajo control.
Tiene también su papel el estigma que pesa sobre quien debe tomar medicamentos de por vida, así como la carencia de terapias.
Y además -observó Antinori- el «tipo de terapias utilizadas: en los países más pobres, en efecto, se usaron hasta hoy sobre todo algunos medicamentos de baja barrera genética que generan más resistencia».
«El problema es muy inferior en los países más ricos, porque las opciones terapéuticas son más amplias e incluyen también medicamentos más costosos, pero que permiten minimizar el problema de la resistencia», subrayó.
En respuesta a la situación, la OMS recomendó recientemente el uso de dolutegravir, medicamento más eficaz y tolerable que los demás y con menores probabilidades de provocar resistencia respecto de los otros antirretrovirales.

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