Los riesgos de la soledad y la desconexión en los adolescentes

“Estamos todos conectados con el celular, en Facebook, en Instagram, pero estamos más desconectados que nunca”, advirtió Carolina Hausmann Stabile, especialista en suicidio adolescente, quien alerta sobre algunos de los efectos que generan los sentimientos solitarios.

No minimizar las conductas de riesgo suicida en los adolescentes y activar redes sociales para “criar” a chicos y chicas que están en esta etapa de la vida son dos de las conclusiones que resaltó Carolina Hausmann Stabile, especialista en suicidios adolescentes de la Facultad de Salud Pública de la Universidad Temple (Estados Unidos).

Ayer disertó en Córdoba en el marco de la “Jornada de prevención y tratamientos en adolescentes con conductas de riesgo suicida”, organizada por Clínica Privada Saint Michel, Fundación Michref y la mencionada universidad, ante el crecimiento de casos en esta franja etaria.

En diálogo con Comercio y Justicia hizo un llamado de atención a los padres para que estén atentos a lo que ocurre en casa. Instó a realizarse las siguientes preguntas: “¿En mi familia hablamos o discutimos? ¿Tengo espacios donde paso tiempo con mi hijo o hija o me la paso peleando como perro y gato? Si el adolescente está aislado y no cuenta lo que está pasando es importante tratar de averiguarlo, es importante tener redes que asistan en la tarea de criar adolescentes como lo son los amigos, los padres de los amigos”, advirtió.

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Según confirmó la disertante, tanto en Argentina como en el resto de Latinoamérica y en Estados Unidos, las conductas suicidas, incluyendo los suicidios completados por jóvenes y adolescentes, se están incrementando.

“Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina se ubica en el ranking entre 5,5 casos y 9,9 casos (de suicidios de todas las edades y sin distinciones de género) por cada 100.000 habitantes. Sabemos que en la Argentina cada dos suicidios completados, hay 98 intentos de suicidio y sabemos que tenemos problemas en medir el fenómeno en parte porque es un fenómeno que no se reporta”, aclaró la especialista quien comparó el nivel de suicidio en el país con similares niveles a los de Estados Unidos, Uruguay y Chile.

Del encuentro también participó Laura Gulbas, de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Texas, (Estados Unidos), quien investiga sobre un modelo ecológico para entender las conductas suicidas en adolescentes.

“Lo más importante es saber cómo es el sufrimiento de la gente. Los adolescentes sin intentos de suicidio también tienen sufrimientos subjetivos, también tienen problemas entre su familia, pero sobre todo, la experiencia tiene el sentido de estar solo en el mundo, de no tener a nadie para contar su sufrimiento o de sentirse solo a pesar de estar rodeado de personas. No hay una conexión social como para compartir lo que está pasando en su vida cotidiana y esto es un impulso en la decisión de intento de suicidarse”, señaló Gulbas.

Sin conexión
Para la disertante de la Universidad de Temple estamos en un momento histórico: “Estamos todos conectados con el celular, en Facebook, en Instagram, pero estamos más desconectados que nunca; con padres y madres que trabajan fuera de la casa muchas horas y con familias que están muy estresadas, muy ocupadas, sin tiempo para sentarse a conversar porque hay que salir corriendo. Es un problema en todas las clases sociales”

“No debemos minimizar estas conductas -agregó-. Sabemos que la trayectoria de los adolescentes que presentan esta sintomatología tiende a evolucionar negativamente, entonces es un momento de intervención óptima”.

Ambas coinciden en ver a este momento de sufrimiento adolescente como una oportunidad de crecimiento, donde el riesgo suicida no es sólo una crisis sino “una oportunidad de intervenir y cambiar, porque la adolescencia es un momento de gran plasticidad psíquica en el chico; intevenciones en el corto plazo pueden conseguir enormes resultados que cambien la trayectoria evolutiva del joven. Esconder la cabeza bajo la piedra no sirve”.

Las mujeres
Parte de las investigaciones realizadas en materia de suicidios sostiene que las adolescentes mujeres tienden a tener más intentos de suicidio que sus pares varones. Esto deviene porque las chicas intentan con métodos menos letales, mientras que los chicos utilizan armas que son métodos más letales y más efectivos. “Los varones tienen tasas más altas de muerte por suicidio a pesar de que las niñas tienen más intentos de suicidio”, grafican.

Las profesionales recomiendan que ante riesgo de intento de suicidio en los hogares no deben haber muchas medicaciones ni gillets ni cuchillos ni pastillas porque éstos son los métodos elegidos.

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