La UNC premió la trayectoria de Oscar Panno

Oscar Panno

Es un ícono del ajedrez sudamericano. Fue el primer ajedrecista de este origen que obtuvo un título mundial.

En un emotivo acto desarrollado el pasado viernes, el rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Francisco Tamarit, entregó a Oscar Panno -gran maestro internacional e ingeniero civil egresado de la Universidad de Buenos Aires- el premio Cultura 400 Años.

Panno agradeció la distinción y manifestó su satisfacción por el hecho de que el ajedrez sea reconocido un elemento de la cultura. Durante su alocución se refirió también al valor educativo del llamado juego ciencia y resaltó la posibilidad de utilizarlo como una herramienta educativa poderosa y económica, con el fin de reducir la brecha cultural existente con respecto a los países más desarrollados. Ya a comienzo de este año Tamarit le había anticipado a Comercio y Justicia la intención de galardonar a Panno. También estuvieron presentes el decano de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Roberto Terzariol, y el secretario General de la UNC, Alberto León, así como autoridades de las Agencias Córdoba Deporte y Córdoba Turismo y destacadas figuras del deporte y la cultura de la provincia.

Hitos de una carrera
En diálogo con nuestro medio Panno recordó sus comienzos en River Plate, con 11 años de edad. En 1953, en la segunda edición del Campeonato Mundial Juvenil, disputada en Dinamarca, obtuvo el primer lugar y -automáticamente- el título de maestro internacional.

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Dos años después alcanzó el de gran maestro internacional. Jugó durante décadas en el más alto nivel mundial, integrando el equipo nacional en 11 olimpíadas (se disputan cada dos años), entre ellas la de Amsterdam, en 1954, cuando el país fue subcampeón de la imbatible Unión Soviética. Fue campeón argentino en tres ocasiones.

Consultado sobre el vínculo del ajedrez con los negocios, Panno dijo que ambos, como cualquier actividad humana, tienen objetivos y, al mismo tiempo, dificultades que que impiden alcanzarlos fácilmente. “El ajedrez prepara a la gente para enfocar cualquier actividad humana”, concluyó.

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