Día de la Industria: La década de la reactivación

Después de la crisis de 2001 los sectores productores de bienes lideraron el crecimiento de la economía argentina, que entre 2002 y 2010 registró una tasa anual promedio de aumento de 7,6%.

Mas allá del aumento de las cosechas agrícolas y del innegable incremento de los precios internacionales de los granos –que influyeron positivamente en Argentina, sobre todo a nivel fiscal-, no caben dudas de que el gran motor de la última década en el país fue la actividad industrial, por su rápida recuperación tras la salida de la convertibilidad, por su aporte de primer orden a la creación de empleos formales y por su reposicionamiento en las exportaciones nacionales. El sector creció como casi ningún otro en el país tras 25 años de desindustrialización y muestra en la actualidad un panorama muy distinto al de 2001. Particularmente en Córdoba, incrementó en varios puntos su aporte al Producto Bruto Geográfico (PBG) y las terminales automotrices locales hasta cuadruplicaron su producción entre 2001 y 2010.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el sector manufacturero en Argentina mostró una fuerte retracción en los primeros años de la década pasada –cayó casi 17% entre 2001 y 2002-, pero luego evidenció también una fuerte recuperación, que lo llevo a acumular un alza de 65% en los ocho años siguientes. Actualmente aún crece a un ritmo interanual de 8,7%, como ocurrió en los primeros siete meses del año.

Los sectores productores de bienes, en particular la industria manufacturera, lideraron el crecimiento de la economía argentina, que entre 2002 y 2010 registró una de las tasas de aumento más elevadas de su historia reciente, al expandirse a una tasa anual acumulativa de 7,6%. Según datos del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra), conducido por el economista Eduardo Basualdo, mientras que durante la vigencia del régimen de convertibilidad la industria manufacturera se contrajo al 0,7% anual acumulativo, en el período posterior dicho sector se expandió a una tasa anual acumulativa de 8,1%. “De esta forma se quebró la tendencia presente desde mediados de los años setenta al desmantelamiento y reprimarización de la estructura productiva”, indico el trabajo.

Si bien en primer término esta expansión industrial estuvo sustentada en la utilización de la potencialidad productiva ociosa (dado que en 2001 el uso promedio de la capacidad instalada en todos los sectores era de 55%, muy lejos del casi 80% de 2010), el sector asistió también a un importante proceso de ampliación de su capacidad, sobre todo en los últimos años, que elevó la inversión real a valores equivalentes a 24,5% del Producto Interno Bruto, tal como relevó la consultora de Orlando Ferreres a mediados de 2011.

La industria fue clave también en la creación de puestos de trabajo en la década pasada: tras la expansión del desempleo en la década de 90, que tras la crisis de 2001 dejó un saldo de 22,5% de personas sin trabajo en Argentina y otro 20,5% en situación de subocupación, la desocupación se redujo a 7,3% en la actualidad y la subocupación a 8,4%.

Entre 2002 y 2010 se crearon cuatro millones de puestos de trabajo en las ciudades del país, 75% de ellos en condición formal. De hecho, al final de la década el empleo registrado se había incrementado 65% con relación a 2002, lo que revela la mejora no sólo en la cantidad sino en la calidad de los puestos de trabajo. En ese proceso, los sectores productores de bienes –y más específicamente la industria- tuvieron un lugar central.

“El nuevo patrón de crecimiento, basado en el desarrollo de los sectores productores de bienes, posibilitó revertir el comportamiento que habían exhibido las principales variables ocupacionales a lo largo del régimen de convertibilidad, dejando en evidencia que el aumento del desempleo a lo largo de la década de 90 estaba estrechamente asociado al proceso de desmantelamiento y reprimarización de la estructura productiva”, analizaron en Cifra.

A lo largo de la década pasada, la industria local también mejoró su inserción externa: por caso, mientras en 2001 las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) representaron 31,3% de las exportaciones argentinas, en 2010 su participación ascendió a 35, 4%. Lo mismo ocurrió con las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), que incrementaron su peso de 28,1% a 33,3% a lo largo de esos 10 años. Como correlato, los productos primarios y los combustibles redujeron su importancia en la oferta exportadora argentina. En los últimos 10 años se incrementó la participación de los países asiáticos y del Mercosur en las ventas externas argentinas, en detrimento de Chile y los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta).

En Córdoba
Durante los últimos años, el sector industrial también incrementó su importancia relativa en la estructura productiva local: mientras representaba 14% del PBG en 2001 –en 2002 llegó a un piso de 12%-, los últimos datos suministrados por la Provincia -relativos a 2009- indican que incremento su participación al 16%.

Sin dudas, en ese cambio jugaron un papel central las automotrices locales, que incrementaron de manera superlativa su producción a lo largo de la década: por ejemplo, mientras Renault produjo poco más de 26 mil unidades en 2001, fabricó mas de 91 mil autos en 2010; algo similar ocurrió con Fiat, que aumentó su producción de 33.500 a 96 mil autos en un plazo de 10 años. Iveco, por su parte, pasó de fabricar 1.465 camiones en 2001 a casi 4.500 el año pasado.

La recuperación industrial se advirtió también en las exportaciones cordobesas, en las cuales ganaron peso los productos manufacturados y perdieron importancia relativa los productos primarios: mientras en 2001 las MOI representaban 24% de las ventas externas locales –llegaron a un piso de 15% en 2003-, en 2010 incrementaron su peso a 26%. Lo mismo ocurrió con las MOA, que pasaron de representar 40% a 45% en esos 10 años, tras llegar a un techo de 50% en 2006.

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