Desde incluir la psicología para tratar el asma hasta la alergia a la cucaracha

En los años 60, pediatras, alergistas y psicólogos consolidaron un equipo innovador para el tratamiento infantil. En la actualidad, advierten sobre enfermedades emergentes en las urbes

Por Carolina Klepp / cklepp@comercioyjusticia.info

“La medicina moderna estaba basada en máquinas y se había olvidado del alma. Es tan impresionante el progreso que ha hecho la ingeniería en biología que quedamos todos creyendo que el enfermo es un cuerpo, pero todos los que vienen son un cuerpo, un alma, una familia, una biografía; y si uno no interpreta este otro 50%, probablemente no obtiene todo el éxito que puede obtener”. Experimentado, contundente y de mirada integral, Guillermo Bustos, el fundador del Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital de Niños de la Santísima Trinidad, que esta semana está cumpliendo 50 años, no duda ni un segundo en describir con esta frase la visión que guió el servicio desde su concepción, cualidad que lo colocó como pionero en Latinoamérica en ser concebido, desde su nacimiento, con pediatras alergistas y psicólogos.

“Eran los 60, los Beatles, Kennedy, una nueva filosofía, París, era todo un revoltijo de ideas y acá había un gran problema, que era mundial: la cantidad de chicos con problemas alérgicos. Había servicios de alergia muy buenos en Córdoba pero dirigidos por clínicos, por médicos de adultos, y nos dimos cuenta de que los chicos debían ser atendidos por pediatras que se entrenen en alergia. Entonces, fundamos el servicio. Fue el primero de Latinoamérica dirigido por pediatras”, recuerda Bustos.

“Vino a llenar un hueco muy grande en lo asistencial -agrega-, pero siempre tratamos también de avanzar en investigación y en educación de los médicos y de los padres para el ‘manejo’ inteligente de los chicos. Se ha progresado muchísimo, primero en nosotros, quienes nos dimos cuenta de que no sólo se trata de recetar el medicamento más correcto después de un diagnóstico perfecto, sino de educar a los padres para un manejo ideal de su hijo”. Y en ese sentido, fue contundente: “Lo peor que le puede pasar a un chico alérgico es tener padres desinformados. Si los padres colaboran, el tratamiento siempre es mucho más eficaz. A veces, los padres que no tienen información son peores que la enfermedad”.

Cuerpo y alma

Julio Orellana, actual jefe del servicio, complementa también el panorama con datos estadísticos. De los  miles de casos de niños que llegan al servicio, 80% acude para tratarse asma y rinitis asociada, 15% por rinitis y 5% por alergias alimentarias.

Al continuar la impronta fundadora, también se refirió a la importancia de tener en cuenta los factores emocionales que, sobre una base genética e inmunológica, pueden desencadenar crisis o brotes de enfermedades de la piel, prolongar la enfermedad o agravar las crisis. En ese sentido, destacó el abordaje del sistema psiconeuroinmunoendocrinológico, una rama de la medicina que tiene por objeto estudiar las relaciones entre los cuatro sistemas de control que tiene el organismo humano: el psicológico, el endocrinológico, el neurológico y el inmunológico.

Sobre el punto, Bustos completa:  “En una familia disfuncionada como la actual, es mucho más importante que  el médico pueda enfocar el cuerpo y el alma del niño. Ésta es la nueva medicina de la persona, que aprovecha todo los conocimientos que son sumamente valiosos en el campo de lo científico pero que además no olvida que, desgraciadamente, el médico que sólo apunta al cuerpo está olvidándose de algo muy importante”.

La alergia emergente

El recorrido de los 50 años de historia transita recuerdos como los campamentos de chicos alérgicos y los tratamientos de internación en las sierras, pasando por las alergias raras -como al maní o al perro-, hasta llegar a las nuevas patologías en las ciudades. “La alergia a la cucaracha se manifiesta como una enfermedad emergente en los centros urbanos y, con respecto a alimentos, la invasión de nuevas golosinas aumentó la combinación estabilizantes, saborizantes y colorantes que el organismo no reconoce en un principio y, los niños, grandes consumidores, suelen tener reacción alérgica hacia esos componentes. En Córdoba hay gran consumo de jugos concentrados para diluir que tienen un colorante sumamente alergizante, generalmente con manifestaciones en piel, motivo común de urticaria”, advirtió Orellana.

Jornada especial

–  Jornada de evidencias en alergia e inmunología pediátrica, destinado a médicos pediatras y neonatólogos.

– Fecha: 25 y 26 de noviembre, en el salón Yacanto del Hotel Sheraton.

– Temas: asma, rinitis alérgica, riesgo quirúrgico de niños alérgicos, alergia alimentaria, urticarias, anafilaxias, inmunoterapia y el apasionante desarrollo de las inmunodeficiencias primarias.

– Exponen referentes nacionales y la visita especial de Ricardo Sorensen, profesor de Pediatría e Inmunología de la Universidad de Louisiana, Nueva Orléans (EEUU).

– Informes: pokerore@yahoo.com.ar, 156521123, www.hospitaldeninos.com.ar

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