“Antes del diseño, hay muchas cosas que las pymes tienen que hacer”

El presidente del jurado del premio “Córdoba Diseña” dio su visión sobre el estado de la innovación en Argentina y alentó a las empresas a apostar a ella pero teniendo claro que antes de invertir deben resolver sus dificultades estructurales .

Hugo Kogan, uno de los diseñadores industriales más influyentes en Latinoamérica, impulsor de carreras de diseño en Argentina, y siempre en la mente de los argentinos por ser el inventor del Magiclick, acaba de nombrar al ganador del premio “Córdoba Diseña”, un reconocimiento organizado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la provincia a empresas que incorporan diseño en sus productos o lo gestionan en sus procesos. La decisión del concurso, que será difundida en los próximos días, “fue difícil, eran muy disímiles, pero 60% de los trabajos son de buen nivel”, recalcó quien presidió el jurado.

A pesar de que sólo nueve pymes fueron las que se animaron a concursar, Kogan relativizó el número y, en cambio, resaltó la “enorme alegría” de encontrarse con empresas que -a pesar de estar sorteando los dilemas cotidianos tributarios, sindicales y de un mercado fluctuante- se expusieron al proceso de selección y mostraron su visión de proyección hacia el futuro.

En diálogo con Comercio y Justicia, el actual director de FocusBrand, resaltó el esfuerzo local por tratar de vincular a los empresarios con los diseñadores, brindó un panorama del estado de la innovación en Argentina con respecto al mundo y dio sus recomendaciones a los diseñadores del futuro. A pesar de reconocer que los argentinos “somos creativos” y señalar que desde afuera se “llevan cerebros nacionales” fue contundente: “Hay que dejar de fanfarronear y, para ser lo que decimos que somos, vamos a tener que trabajar mucho”.

– ¿Cómo convencer al empresario para que invierta en diseño?
-Antes del diseño hay muchas otras cosas que las pymes tienen que hacer y que muchas no hacen. Muchas veces el diseño no es la solución ni el camino, son muchos los senderos previos que hay que transitar para que realmente la inversión en diseño sea próspera y útil. Si yo fabrico planchas y siento que en el mercado me vendría bien introducir otro modelo de plancha, tendré que invertir en matricería, diseño, packaging y comunicación para vender una plancha más. Allí es cuando tienen que darse cuenta las pymes de que lo que tienen que hacer son otras cosas. Primero, definir con claridad cuál es su perfil de empresa dentro del mundo o, por lo menos, dentro de Latinoamérica.

Tienen que olvidarse de que fabrican planchas y ubicarse como empresarios, ver cuál es el norte, cuántos años tiene la empresa, qué calidad de actualización tienen sus mecanismos (contables, de producción), qué personal tienen, cuánto de creatividad y de juventud pensante hay dentro de la empresa, cuánta resistencia al cambio, qué características quisieran tener en la empresa, entender que ya las decisiones no las toman solos sino que ya hay cinco gerentes y allí hay pérdida de energía en la transmisión de conocimiento. Hay tantas cosas que pensar, serias e importantes, antes de sacar una nueva plancha al mercado que creo que hay que desechar la idea de llamar a un diseñador. Hay ciertos grados de dificultad en las pymes que primero tienen que ser satisfechas y resueltas.

– ¿Y luego?
– Hay que aclarar que -paralelamente- la empresa tiene que llamar igual al diseñador porque necesita actualizar ciertos productos que fabrica, pedirles proyectos como para poder rediseñar productos con un costo límite de matricería, un packaging nuevo, una nueva gestión cromática, revisar las marcas y todo esto porque en el corto plazo hay que estar en el mercado, porque las pymes, en general, necesitan resoluciones a corto plazo siempre.

Asimismo, también hay que pensar en un programa a mediano plazo, en el futuro, pero, para ello, hay que sobrevivir en el presente.

– A escala internacional, ¿Argentina ha evolucionado en materia de innovación en los últimos años o estamos muy atrás, en la cola del tren ?
– Estamos atrás, en la cola del tren. Ahora en el país se puede diagnosticar cuál es la situación de las empresas y éstas pueden empezar a hacer sus propios proyectos. El mundo ha sufrido cambios tan brutales que todavía no se alcanzan a detectar, pero en pocos años vamos a vivir en otro mundo y, para vivir bien y sobrevivir allí, hay que actualizarse tecnológicamente, culturalmente, hay que saber qué está pasando, hacia dónde se orienta la tecnología, cuáles van a ser los cambios más importantes y en qué secuencias se van a ir produciendo, para estar preparados. Esto es un cambio muchísimo mayor que el paso a la era industrial, esto es inmedible, todavía no nos damos cuenta.

Sangre joven
– ¿Cómo medir la innovación que se está generando en el país?
– Se la puede medir con el dato de patentes, que es innovación dura. Estamos muy atrás en comparación con Estados Unidos y Brasil. Las universidades estadounidenses largan 1.000, 2.000 patentes por año y nuestras universidades 20, 50, una producción de conocimiento muy baja. Creo que las universidades no se han actualizado para generar conocimiento útil para estos nuevos mercados condicionados para un nuevo mundo. Hay que salirse de lo académico anterior para trabajar en una academia nueva que necesita de la innovación y de la velocidad de cambio tal para el mercado para el cual se supone que está generando los profesionales, cosa que no hace. Todo esto significa atrasos. Si yo estoy generando un profesional y le estoy dando elementos de conocimientos como se los dieron hace 60 años, estamos generando recursos humanos que tienen que capacitarse después. Lo que tenemos los latinoamericanos, y hay que valorizarlo, es que somos jóvenes.

– ¿Somos tan creativos como nos creemos que somos?
– Somos creativos, pero un poco mentirosos (risas). Somos creativos, pero no lo demostramos en la práctica porque somos haraganes o porque no sé… Pero de algo estoy convencido: Europa es vieja, es un mundo anquilosado, endurecido, sin ninguna permeabilidad para nada, imposible que cambie nada. Europa lo único que puede hacer es desaparecer, Latinoamérica es el pulmón.

Recomendaciones para los que vienen

–  “Para los diseñadores que van a trabajar para las empresas, que son la mayoría porque el Estado les da poco trabajo, mi recomendación es que aprendan de las pymes. Que se den cuenta de que para poder trabajar –porque sus clientes van a ser siempre pymes, porque las internacionales tienen sus trabajos hechos en sus países de orígenes- es que ellos tienen que pensarse como asociados a ella, tienen que aprender quiénes son, su lenguaje, sus conocimientos y tienen que respetarlos muchísimos, porque todas -sin excepción- son héroes en este país”.

–  “Abran su mente. Si bien es necesario enfocar para ir rápidamente a una solución, nuestras cabezas tienen que estar aprendiendo todo lo que sucede, a nivel social, cultural, familiar, ver qué pasa en otros países y en el mundo, no sólo en nuestro barrio, y ver cuáles son las tendencias y hacia dónde van las cosas”.

–  “Hay que poder hacer un buen diagnóstico pero no dar recomendaciones si no están fundamentados en hechos, observaciones y datos duros, de manera de equivocarse lo menos posible”.

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