Youtube, la plataforma del conocimiento compartido

“Me at the zoo” fue el inicio de una herramienta tan masiva y extendida que ya es inseparable de los momentos de ocio, información y capacitación.

Seguramente usted que está leyendo estas líneas conoce poco de la realidad de Corea del Sur, y si rápidamente estas líneas le apuran una pregunta sobre índices de la economía surcoreana o tasas de mortalidad infantil en las regiones pobres de Seúl, esta humilde hoja de papel entintada lo hará tambalear. Sin embargo, usted, como el resto del mundo, conoce algo de ese país. Sabe quién es el artista pop más importante y quizá contra su voluntad (estamos seguros de ello, no se preocupe) alguna vez imitó su característico y ridículo pasito: el baile del caballo.

Park Jae-sang -PSY para los amigos- hizo bailar a todo el mundo con su Gangnam Style, que sonó hasta el hartazgo más reaccionario en todos los medios de difusión del planeta. Radios, televisores y hasta medios impresos mostraban el fenómeno del coreanito simpático quien, sin embargo, había explotado mucho antes en Internet y en las redes sociales.

Youtube, el gran escenario mundial de PSY, le había dado ya hacía tiempo una masividad incomparable a cualquier presentación en los medios tradicionales.

La herramienta en su documento declara ser un servicio de alojamiento de videos, ciertamente una descripción limitada e injusta con una plataforma que se ha convertido en parte de la realidad diaria de miles de millones de personas.

Hace ocho años se publicaba en YouTube el primero de los incontables videos que consumiríamos, quizá entre risotadas, posteriormente.

Si se hace un ejercicio de memoria, seguramente usted podría nombrar sin esfuerzo cinco videos famosos en la historia de Internet que tienen a Youtube como pantalla.

Seguramente sabe quién es Susan Boyle, la escocesa que lo dejaba a uno con la mandíbula colgando cuando cantaba y que rompió todos los esquemas en el reality Britains Got Talent 2009, el Gran Bretaña Idol.

Quizá vio alguno de los seiscientos millones de versiones de Bruno Gantz encarnando a Hitler en la película “La Caída”, pero diciendo el diálogo subtitulado más ridículo, principalmente cargadas futboleras de la más diferente calaña contra el equipo rival al suyo.

Posiblemente escupió de la risa la factura de la mañana, al ver la “Cumbia Papal” mientras desayunaba. O tal vez el nombre del Tano Pasman no le dice mucho, pero vendrá a su cabeza si alguien le dice que era el amargado y sufrido hincha de River que lanzaba cataratas de insultos al pobre televisor durante el repechaje con Belgrano por el ascensodescenso de 2011.

En todos estos recuerdos, entreverado en ese conocimiento popular está Youtube. Antes de ser adquirido en 1.650 millones de dólares por Google en 2006, el sitio fue creado por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim, tres antiguos empleados de PayPal en 2005, ante las dificultades que experimentaron al tratar de compartir videos tomados durante una fiesta en San Francisco (EEUU).

Como toda historia de éxito tecnológica, hay diferentes versiones sobre lo que realmente ocurrió y en este caso no sabemos si la fiesta tuvo lugar o no.

Lo cierto es que aunque el dominio original fue activado el 15 de febrero de 2005, no fue hasta el 23 de abril que fue cargado el primer video, “Me at the Zoo” (Yo en el zoológico), de un tal Yakov Lapitsky, quien observaba los animalitos en San Diego.

El video tiene “míseros” 10 millones de visitas, sin embargo fue el inicio de una platafoma que está presente, a veces demasiado, en muchos ámbitos de nuestra vida. Desde la PC al smartphone, desde el ocio al trabajo, desde lo privado a lo público.

Noticiosos se sirven de Youtube para la presentación de noticias de otras regiones; casas de estudios montan sobre él cursos de e-learninga distancia, conferencias y reuniones de empresas se sirven del streaming “youtubero”, pero también millones de personas suben sus opiniones, conocimientos o pareceres a diario.

Cuántos videos de bebés volteando el plato de comida y ensuciando al camarógrafo iremos a soportar en nuestra vida. Cuántos videos de gatitos graciosos golpeándose contra un vidrio transparente o vestidos como humanos y tocando el piano se sucederán interminablemente.

No podemos saberlo a ciencia cierta. Lo que sí podemos afirmarle con contundencia de brujo maya es que usted bailará a lo pavote en
el futuro con algún ignoto artista que explotará en Youtube; cantará las pegadizas canciones de una publicidad de moda, o se reirá frenéticamente hasta preocupar a sus colegas que pensaban que estaba viendo una planilla de Excel con algún porrazo como el del gordito mexicano Edgar.

Se emocionará con un video sobre delfines narrado por luminarias de Hollywood o se enfurecerá sin control con imágenes de Bruno Gantz, esta vez mofándose del resultado de su equipo.

Sabemos que detrás de todo eso estará Youtube, un sitio para el ocio que también se convirtió en una importante plataforma comercial, en lacual la publicidad y el marketing también sacan buen provecho.

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