Ursula von der Leyen, la nueva dama de hierro

Por Silverio E. Escudero – Exclusivo para
Comercio y Justicia

Tres mujeres han marcado a fuego el presente y el futuro de la Unión Europea. Representan modelos diferentes de ejercer el poder. A ninguna les tiembla el pulso a la hora de proponer planes y ejecutar medidas que buscan sacar a la Vieja Europa del marco de conflictividad que la crisis política y económica provoca con la consolidación de gobiernos ultraderechistas, amigos tanto de la instalación de campos de concentración para combatir las voces disidentes como de la persecución a inmigrantes y minorías religiosas y sexuales.

Angela Merkel -pronta a retirarse de la vida activa-, Cristinne Lagart, líder del Banco Central Europeo, y Ursula von der Leyen,  actual presidenta de la Comisión Europea (CE), son las tres damas en cuestión. Así, Europa incluye en su escenario político la seducción de tres mujeres sobrias, de fuerte carácter, que invaden con su delicado perfume recintos hasta hace poco tiempo reservados para banqueros, diplomáticos y militares.

Es el turno de dedicar nuestro espacio a Ursula von der Leyen, la presidente de la CE, habida cuenta de que leyó, el pasado 16 de septiembre, su primer mensaje, en el que describió el estado de la Unión.

Corresponde, en primer lugar, presentar a Úrsula a nuestros lectores habituales, en una síntesis de su currícula. Se trata de una audaz política alemana en ascenso, cuasi desconocida por estos lares. Una talentosa ginecóloga quien, de la mano de Merkel, transitó con éxito una larga militancia en la Unión Demócrata Cristiana (CDU), labor partidaria que la catapultó a ocupar, sin solución de continuidad, los ministerios de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud (2005-2009); de Trabajo y Asistencias Sociales (2009-1013), y de Defensa (2013-2019).

Von der Leyen –en su primer discurso– avisó sobre la “fragilidad” de la UE frente al avance del covid-19 y pidió unidad en la reconstrucción, para la que propuso crear un fondo especial de 750.000 millones de euros para desarrollo digital y para provocar una auténtica revolución verde en el viejo mundo; alejada, quizá, de los cánones que proponen algunas organizaciones ambientalistas que se muestran contrarias al desarrollo urbano y fomentan el tratamiento de la cuestión animal y los niveles de polución que hacen casi imposible la vida humana en un sinnúmero de ciudades europeas. 

Su mensaje causó recelos en algunas naciones, como España, preocupada por los perfiles que adquiriría, en este periodo, la política inmigratoria. 

El rito anual del discurso sobre el estado de la Unión -anotan notables cronistas especializados en cuestiones europeas- copia el modelo de Estados Unidos; fue instaurado en 2010 por José Manuel Durão Barroso cuando dirigía el Ejecutivo comunitario. Cada septiembre (en Washington es en enero), el presidente de la Comisión comparece ante el pleno de la Eurocámara para hacer balance del curso anterior, diagnosticar el estado de salud del proyecto europeo y presentar su programa para el año siguiente.

El primer discurso de Von der Leyen, apenas 10 meses después de su nombramiento, no ha podido ser más accidentado. No pudo ser leído en Estrasburgo como estaba previsto, sino en Bruselas, debido a las restricciones de viaje por el covid-19, que también han limitado el aforo de diputados y periodistas. La pandemia ha obligado además a la presidenta a cambiar por completo su agenda de prioridades.

En un hemiciclo semivacío que aplaudió a la presidenta de la Comisión, ha dicho Von der Leyen a los eurodiputados: “Un virus miles de veces más pequeño que un grano de arena ha dejado al descubierto lo delicada que puede ser la vida (…) La gente de Europa todavía está sufriendo. Es un periodo de profunda ansiedad para millones de personas que están preocupadas por la salud de sus familias, el futuro de sus trabajos o simplemente por llegar a fin de mes”.

Destacó la presidenta del Ejecutivo comunitario: “La pandemia -y la incertidumbre que va con ella- no ha terminado. Y la recuperación está todavía en una fase preliminar”.

A su juicio, la solución de la crisis actual pasa por más Europa. Los líderes europeos ya han demostrado que son capaces de superar el caos y la descoordinación que presidieron la reacción inicial a la pandemia y adoptar medidas ambiciosas, como el acuerdo de julio sobre el fondo de reconstrucción. “Tenemos la visión, tenemos el plan, tenemos la inversión, ahora hay que ponerse a trabajar”, dijo.

“Éste es el momento para Europa. El momento de que Europa lidere el camino desde esta fragilidad hacia una nueva vitalidad”, reclamó la presidenta de la Comisión, en lo que fue el mensaje central de su discurso, que duró algo más de hora y media.

A continuación, Von der Leyen pasó a enumerar en detalle las iniciativas que tiene previsto impulsar en los próximos meses. En materia sanitaria, Bruselas propone que la UE asuma nuevas competencias, que ahora están totalmente en manos de los Estados miembros.

Propuso, en consecuencia, reforzar los poderes de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y crear una nueva Agencia de Investigación Biomédica. Además, la UE organizará el año que viene, en Italia, una cumbre mundial sobre sanidad.

Cuando se refiere a la transición ecológica, la presidenta de la Comisión confirmó que propondrá aumentar de 40% al 55% el objetivo de reducción de emisiones para 2030, en relación con los niveles de 1990, meta que, según ha dicho, es factible y compartida por la industria comunitaria y allanará el camino hacia la neutralidad climática en 2050.

El Ejecutivo comunitario quiere que 37% del fondo de 750.000 millones de euros se gaste en la lucha contra el cambio climático. Además, 30% de la financiación (es decir, 225.000 millones) se captará mediante la emisión de bonos verdes.

En cuanto a la transición digital, Von der Leyen se propone construir una nube europea, crear una identidad digital europea segura que pueda utilizarse en cualquier Estado miembro e impulsar el despliegue de infraestructuras de 5G, 6G y fibra. 

En materia social, la presidenta ha confirmado que en las próximas semanas presentará una ley para garantizar un salario mínimo digno en todos los Estados miembros. Otra de sus prioridades es el nuevo Pacto de Asilo y Migración. También ha anunciado una iniciativa para combatir el racismo y los delitos de odio.

Para el ámbito internacional, Von der Leyen apuesta por reformar y fortalecer los organismos de cooperación, como la Organización Mundial del Comercio o la Organización Mundial de la Salud. Criticó la deriva autoritaria de China, Rusia o Turquía y ha dicho que, pase lo que pase en las elecciones de noviembre, su prioridad será reconstruir el vínculo transatlántico con Estados Unidos.

En cuanto al brexit, Von der Leyen ha avisado que cada día que pasa disminuyen las posibilidades de llegar a un acuerdo comercial con Londres antes de que concluya el período de transición, el 31 de diciembre. Además, ha exigido al gobierno de Boris Johnson que cumpla el pacto de divorcio que él mismo firmó el año pasado, en lo relativo a Irlanda del Norte.

“El acuerdo no puede cambiarse de forma unilateral, ignorarse o dejarse de aplicar. Es una cuestión de ley, confianza y buena fe. Y no sólo lo digo yo, les recuerdo las palabras de Margaret Thatcher: Reino Unido no rompe tratados. Sería malo para el Reino Unido, malo para las relaciones con el resto del mundo y malo para cualquier futuro tratado comercial”, insistió la presidenta.

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