Un paria que rechazó serlo

Su esforzada vida fue un ejemplo de pugna por los derechos humanos de los excluidos

 Por Luis R. Carranza Torres

Bhimrao Ramji Ambedkar no es un nombre que suene mucho entre nosotros pero resulta una personalidad capital en la historia de la India moderna. También se trata de un luchador por los derechos humanos que no ha tenido el reconocimiento a global que sobradamente merece.
Se lo apodó cariñosamente «Babasaheb», que significa “respetable señor”. Es considerado uno de los padres de la Constitución india y un símbolo de la lucha de los más humildes por alcanzar la igualdad en un Estado secular y una sociedad abierta.
Nació el 14 de abril de 1891 en una familia perteneciente a la casta de los «intocables» del oeste de India. Su padre era un oficial del ejército. Al cursar sus primeros estudios, sufrió la humillación de sus compañeros de escuela, pertenecientes a castas más elevadas.

El sistema de castas es una forma de estratificación social establecida en forma tradicional y prescriptiva por el hinduismo en India, que clasifica a las personas dentro de la sociedad en cinco grandes grupos sociales. Los dalits, parias, son el último de ellos, los intocables, una clase tan baja que se los considera fuera de casi todo, empezando por el propio sistema. Las otras castas los tienen en consideración en un nivel similar al de los animales. Mantener relación con ellos, aceptar alimentos tocados por ellos y hasta el mero contacto de la sombra, para todos los otros, se considera impuro y contaminante.
El «gaekwar», el gobernante de la entonces Baroda, actualmente Vadodara, una ciudad del suroeste de la región de Guyarat -centro- oeste de India-, le otorgó una beca para estudios superiores, gracias a la cual estudió en universidades de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania. Allí obtuvo los títulos de licenciado y doctor en leyes y cursó estudios de economía y ciencias políticas.
Al volver a India ingresó al servicio público de Baroda a pedido del gaekwar pero, nuevamente maltratado por sus colegas de castas superiores, lo resignó para ejercer la abogacía y la enseñanza. Tras ello empezó a publicar artículos periodísticos propugnando un reconocimiento de los derechos sociales y políticos de los intocables.

Pronto se erigió en la voz de los «dalit», los llamados intocables. Fundó varias revistas en su nombre y logró obtener una representación especial para ellos en los consejos legislativos del gobierno. Se enfrentó con Mahatma Gandhi porque le parecía muy tibio en cuanto a terminar con las diferencias de trato entre castas y por no defender a los dalits, que Gandhi llamaba harijans.
Luego de la Segunda Guerra Mundial y en los prolegómenos de la independencia del país, Ambedkar era un activo político y eficiente organizador de partidos y organizaciones de «intocables», ocupando puestos legislativos en los consejos del Raj. Con el paso del tiempo, ante a la falta de respuestas, fue radicalizando sus posturas tanto contra la ortodoxia social hinduista como respecto del islam. A pesar de ser una presencia molesta, no podía ignorarse su influencia en la compleja sociedad hindú, por lo que pese a sus críticas al Partido del Congreso, fue designado en 1947 ministro de Justicia durante la primera legislatura de la India independiente, y fue el presidente de la comisión encargada de redactar la constitución.

Consiguió que la prohibición de discriminar a los intocables fuera amparada en el texto constitucional, que hábilmente pudo hacer aprobar por la asamblea legislativa.
Su labor ministerial supuso un nuevo tiempo de esperanza respecto de asegurar los derechos políticos, sociales y económicos de los intocables, así como de otras comunidades étnicas sociales y religiosas marginadas en el país.

Renunció a su cargo en 1951, decepcionado por su falta de influencia en el gobierno. La emancipación del país no se había traducido en mayor aceptación social para los dalits.
En octubre de 1956, desesperado por la perpetuación de la intocabilidad en la doctrina hindú, renunció al hinduismo y se convirtió en budista, junto con unos 200.000 dalits, en una ceremonia en Nagpur. No por nada el budismo era la principal «doctrina filosófica y espiritual» que había desafiado al sistema de castas.
Murió poco después, el 6 de diciembre de ese año, en Nueva Delhi.
En el año 2015, Google le dedicó un «doodle» especial en recuerdo de su 124º cumpleaños. Faltan, a nuestro entender, muchos más reconocimientos a esta figura capital de los derechos humanos del siglo XX .

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