Un buen encuentro para la cultura

Por Luis Carranza Torres* y Sergio Castelli**

El pasado sábado se realizó en la ciudad de Rosario el Encuentro Nacional de Lectores y Escritores.

Por Luis Carranza Torres (*)  y Sergio Castelli (**) – Exclusivo para Comercio y Justicia

Sin auspicios oficiales, sin sponsors, a puro pulmón. Y los resultados no dejaron de impresionar a más de uno. Éso es lo que tiene de bueno la cultura. Es un movimiento de muchas personas. A veces, infructuosamente, trata de institucionalizárselo desde el Estado, dirección, secretaría o ministerio mediantes. Y en general, no se consigue otra cosa que burocratizarla, en el mejor de los casos. En el peor, se la prostituye con ideología.

Otras veces las empresas la toman como algo para hacer marketing. O un negocio. Por lo general, no dejan de tener buen envoltorio, pero en tales ocasiones, siempre la lógica del mercado termina metiendo, más tarde o más temprano, el piecito, en desmedro de la calidad, la experimentación, lo nuevo y lo distinto.

Es por eso que nos gustan estos eventos culturales, que podemos llamar “autogestionados”. Las nuevas vías de la comunicación por Internet, ya sean Facebook, los blogs o las comunidades de mensajes de texto acercan a las personas y ponen en contacto a aquellos con semejantes intereses, pero que se hallan a la distancia. De esa forma, tan sencilla y tan prolífica a la vez, es que nació la idea del evento que comentamos. Al decir de una de las organizadoras: “Queremos encontrarnos, ¡que el alma lectora baile! porque estará entre sus iguales. ¿Quién entiende esta locura? Vendrán periodistas invitados, escritores nuevos, recientes y algunos de largas trayectorias”.

Y así fue. Personas congregadas por otras personas. El libro y su lectura como común denominador. La organización, que se reveló impecable en todos los detalles, corrió por cuenta de María José Zaldívar, Rosalia Giampieri, Mónica Gaido, Silvana Feijoó y Andrea Vázquez.

La concurrencia fue numerosa, por ambos bandos. Del lado de la pluma, podemos citar -entre otros- a Graciela Ramos, Carola Ferrari, Fernanda Pérez, Mariela Giménez, Javier del Ponte, Mariana Guarinoni, Claudia Barzana, Mirta Fachini, Leticia Milesi, Brianna Callum, Marta D’arguello, María Border y Viviana Rivero… y cierto autor de esta columna. No, Sergio no. El otro.

La pasión por la lectura no es algo menor para cualquier sociedad. Los pueblos que leen son los pueblos que piensan. No importa el género, el formato en que se presente el texto o el autor. Es el acto en sí lo que nos enriquece como personas. Por lo mismo, los lectores son tan temidos como los escritores por los dictadores, y tan necesarios para la pervivencia de las democracias.

Yendo a lo que dejó el encuentro, debemos decir que decididamente las mujeres marcan el pulso de nuestra literatura en el presente, en sus dos puntos focales: lectoras y escritoras. Y los beneficios de ello, para esa área de la cultura, saltan a la vista: nunca antes la pluma nacional ha tenido tanto sentimiento, tanta escala humana. Hasta los grandes hechos de nuestra historia se cuentan y reconstruyen desde las personas y sus emociones.

Por supuesto, toda regla tiene su excepción, y algún autor de esta columna se halla comprendido en ella. No, Sergio no. El otro.

“Hermosos momentos vividos con amigas que compartimos la misma pasión”, puso en su página una de las asistentes, Susana Gigena, amiga de la casa. Y sí, es eso. La pasión que impulsa a realizar cosas, que ni en la lectura ni en la cultura deja de ser la fuerza que en definitiva da forma a las cosas.

En definitiva, uno de los hechos que por concurrencia, contexto y frutos se apunta como hecho a destacar en el año. Un acto cultural sin fanfarria pero con mucha profundidad y garra. Es de desear que se repita. Y pronto.

 * Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas.** Agente de la Propiedad Industrial.

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