“Trumposo”

Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva**

Como ya tratamos en ocasiones anteriores, el derecho de autor es un conjunto de normas jurídicas y principios que afirman los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores por el simple hecho de la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica.
El primer antecedente histórico de gran importancia fue el Estatuto de la Reina Ana, promulgado el 10 de abril de 1710 y fue la primera norma legal conocida en el derecho anglosajón que manifestó una regulación al respecto y luego fue conocido como copyright. El estatuto comprendía una normativa que buscaba corregir los problemas existentes en aquella época en relación a la reproducción y venta de obras literarias, reconociéndole al autor de estas el derecho de propiedad. Se eliminaron de este modo los monopolios que se habían creado, otorgándole el reconocimiento al titular de la obra y los derechos que de ello derivaban, como el de elegir el editor y la autorización para que la obra fuera reproducida.
En la actualidad encontramos que los derechos de autor no solo que tienen regulación en todos los países del mundo, sino que es reconocido como uno de los derechos humanos fundamentales en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En nuestro país, está enmarcado por la Constitución Nacional y por la ley 11723, donde establece que la propiedad intelectual por las obras le corresponde a los autores durante su vida y a los herederos o derechohabientes hasta setenta años contados a partir del primero de enero del año siguiente al de la muerte del autor. Regulación que es similar en el resto de los países.
En este marco, nos encontramos con que en Estados Unidos el presidente Donald Trump está enfrentando conflictos con diversos músicos por el uso de canciones para su campaña electoral sin la debida autorización previa.
Steven Tyler, mítica voz y líder del grupo Aerosmith, le exigió a Trump que dejara de usar música de la banda luego de que la canción “Livin´on the edge” sonara en un mitin electoral del presidente estadounidense. Y no es la primera vez, ya que Tyler había reclamado en 2015 por el uso de la música de la banda y destacó que no se trataba de una cuestión política, sino que sencillamente no permite que absolutamente nadie use sus canciones sin autorización, haciendo valer sus derechos de autor.
Tyler no fue el único, muchos otros hicieron reclamos similares. Pharrell Williams incluso amenazó con iniciar acciones legales contra el presidente por el uso de su canción Happy. En su reclamo, Williams sostenía que además de no tener la debida autorización para el uso de la canción el contexto en el que fue utilizada había sido inapropiado.

Axl Rose, de Guns N´Roses, Adele y Rihanna reclamaron por el uso de sus canciones “Sweet child o´mine”, “Don’t stop the music” y “Rolling in the deep”, respectivamente.
Aparentemente, el presidente Trump no se ve afectado por los reclamos ya que continúa utilizando canciones sin autorización hasta tanto los autores efectúen el reclamo correspondiente.
Ellos se unen a una larga lista de artistas que a lo largo de los años le han pedido a políticos que dejen de utilizar su música sin permiso. Abba le pidió John McCain que dejase de utilizar “Take a chance on me” en su campaña presidencial y los que sin dudas reclamaron de un modo muy divertido fueron los miembros de Dropkick Murphys. Le reclamaron al gobernador de Wisconsin Scott Walker, que utilizó la canción “Shipping up to Boston” así: “Por favor deje de utilizar nuestra música, literalmente lo odiamos!”.

* Agente de la Propiedad Industrial. ** Abogada

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