Sartre, Libération y la guerra de los contenidos

Por Luis Carranza Torres* y Sergio Castelli**

“Contenidos” es la palabra mágica en los medios escritos e informáticos de nuestro tiempo. Es lo que determina en el presente, su supervivencia en un mercado como el de la información, cambiante y hasta caníbal como pocos.

Por Luis Carranza Torres (*) y Sergio Castelli (**) – Exclusivo para Comercio y Justicia

Lo que antes era la circulación o la presencia de “plumas” de renombre en la prensa impresa sobre papel, hoy lo es la calidad, oportunidad y accesibilidad de la información que brinda.

Hablábamos la pasada semana de la crisis del diario Libération de París que, de ser un referente de la prensa escrita, de un tiempo a esta parte medido en años viene cayendo en picada en su llegada a los lectores y, consecuentemente, en sus ventas.

Dicha merma, tan sólo en el pasado año, fue de un tercio su venta por el canal más emblemático: la del público en general por medio de los kioscos.

En el frente económico, las cifras no dejan lugar a dudas: pierde 100.000 euros mensuales, tiene una deuda de 6,4 millones de euros, y -si no se consiguen nuevos recursos- el matutino no podrá pagar los salarios el próximo mes de marzo.

En el diario Libération ocurre una paradoja, que no ha demostrado funcionar en el tiempo: ideológicamente se vende como un diario de izquierdas, pero su principal accionista es Edouard de Rothschild.

A lo mejor el nombre no les suene a muchos, pero aquí sería como que Franco Macri, Carlos Bulgheroni o Eduardo Eurnekián financiaran un diario de cualquier formación política bien a la izquierda.

Tener un pie en cada sistema ideológico, aun en una era en que se dice que las ideologías han muerto, no ha demostrado ser muy provechoso para el diario. En realidad, ha puesto en cuestión uno de los puntales de cualquier medio informativo: su credibilidad.

Frente a la crisis de lectores “de izquierda”, Edouard de Rothschild y sus asociados, que ya han perdido varias decenas de millones de euros durante los últimos siete años, apuestas a medidas típicamente del sentido contrario: recorte de salarios y restricciones de gastos, por una suma de cuatro millones de euros.

Frente a la clara posibilidad de una debacle, y la receta del ajuste, un accionista minoritario ha instalado la idea de convertirlo en una red social. Escapar a la extinción, apostando a Internet.

Hace no mucho, estuvimos asesorando en una reunión de un medio nacional que atraviesa por una crisis de lectores, aunque no de tanta magnitud.

En tal encuentro para afrontar la baja en los números de la circulación, se puso en evidencia que, hoy en día, para permanecer en papel, uno debe estar situado también en Internet con fuerte presencia y contenidos.

El caso característico es del periódico Perfil, que solamente sale en formato papel durante sábados y domingos, siendo el resto de la semana de formato electrónico, accesible a través de una página web.

En el caso de Libération, también lleva tiempo con el concepto de diario con dos versiones, incluyendo la edición impresa así como actualizaciones regulares, con contenidos audiovisuales.

Desde 2007, la sección «Libélabo» se muestra muy innovadora en contenidos audiovisuales al margen de la actualidad cotidiana. Pero no ha conseguido revertir los resultados negativos de la empresa.

Por eso, no debe confundirse formato con contenido. Internet no es una panacea: mucha gente ávida de lectura lo elige, porque tiene disponible más rápidamente más contenido que en papel.

Qué poner allí para captar la atención del lector es realmente el quid de la cuestión. Pensar de otra forma es sólo tener un escenario más para mostrar que no se tiene nada para decir, o que lo que se dice, lo creen cada vez menos personas.

 * Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas.** Agente de la Propiedad Industrial.

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