Rendición provincial del primer trimestre

Por Salvador Treber. Exclusivo para Comercio y Justicia

Las falencias habituales vuelven a reiterarse al comienzo del ejercicio 2014, pero en ciertos aspectos las cifras son mucho más considerables; en especial por acumulación de gastos del trimestre que no han sido pagados durante éste.

Según es habitual, el Ministerio de Finanzas de la Provincia de Córdoba envió a la Unicameral, esta vez con bastante menos demora, la Cuenta de Rendición correspondiente a la Ejecución Presupuestaria del primer trimestre 2014; es decir, al 31/3/14. De inmediato se advierte que insisten en reincidir en las mismas graves falencias de que adolecen todas las precedentes; o sea, la omisión de elementos imprescindibles relativos a la gestión de siete agencias y ocho entidades autárquicas que brillan por su ausencia.

Cabe recordar que recién el 24 de marzo ppdo. se había divulgado oficialmente la evolución de los recursos tributarios percibidos en su jurisdicción durante el primer bimestre de 2014 y que hasta ahora no se había hecho lo propio con el tercer mes de este año. De un Presupuesto anual que incluye Ingresos Corrientes por $44.032,2 millones -importe que no ha sido modificado y se mantuvo en lo estimado originalmente-, recién podemos ahora informarnos que lograron ingresar $10.929,8 millones, lo cual implica 24,8% del total general previsto para todo este año. En cuanto a las Erogaciones Corrientes, ascendieron a $9.217,8 millones, que equivalen a 23,9% de lo presupuestado.

En cuanto a los Ingresos de Capital, de por sí muy bajos, pues para todo el ejercicio se calcularon en apenas $1.524,8 millones que representan un escuálido 3,46% del total general, llama la atención que sólo se hayan utilizado $179,4 millones, cifra que significa un minúsculo 11,8%. En materia de Erogaciones de Capital, éstas fueron evaluadas por el respectivo presupuesto en $6.023 millones pero las efectivamente pagadas llegaron apenas a $791,1 millones, que cubren nada más que 13,1%. La conclusión es obvia: tanto por entradas como por salidas en estas áreas no asumen ninguna significación.

Análisis desagregado de los diversos rubros
Los conceptos mencionados precedentemente sugieren que se desagreguen las partidas y se las someta a análisis, lo cual lleva a revisar bastante más en detalle los Ingresos y los Gastos Corrientes en cuanto a sus principales rubros constitutivos. Lo recaudado de origen propio sumó $3.971,8 millones ($ 162,8 millones generados por la controvertida pseudotasa vial), mientras los de origen nacional ascendieron a $5.548,9 millones ($ 4.056,5 millones provenientes de las transferencias por Coparticipación Federal y $ 1.492,4 millones por otros regímenes varios). En consecuencia, el Fisco local ha provisto 41,8% y el federal, 58,2%.

De los primeros aparece con indudable relevancia, en primerísimo lugar, el impuesto sobre los Ingresos Brutos, con $3.063,3 millones, que representa 77,1% de la percepción propia por todo concepto, quedando en segundo lugar -pero a mucha distancia- el impuesto Inmobiliario (Rural y Urbano) con 509,1 millones (12,8%), seguido del impuesto de Sellos que produjo $322,1 millones (8,1%) y a la Propiedad Automotor, $77,3 millones (1,9%). Por lo tanto, son instrumentos cuyo peso final prevalente recae sobre los consumidores mediante el mecanismo de precios vigente en el mercado.

Respecto de las Erogaciones Corrientes, el total comprometido en el período sujeto a análisis fue de $14.290,6 millones, y ello revela que por ascender a 29,1%, si se mantiene el mismo ritmo de ejecución del gasto se cerrará el ejercicio en curso con un total general de $57.162,4 millones, de lo cual surge que las futuras rectificaciones lo elevarían 16,4%. Los más cuantiosos son los Gastos en personal, que absorbieron 57,5% del total ejecutado durante el trimestre, pues con $ 5.303,2 millones equivalen a 25,3% de los $ 20.999,2 millones estimados para el ejercicio, siendo el promedio mensual de lo pagado a cada uno de los agentes estatales $ 14.917,58.

Se advierte que del total comprometido, lo realmente pagado llegó apenas a $8.071,6 millones y, por tanto, pasaron a integrar la deuda flotante del ejercicio $6.219,2 millones, que patentizan las enormes dificultades financieras que se está afrontando. De esa cifra, $3.707,9 millones ya han completado el trámite administrativo y tienen autorización para que sean pagados cuando se disponga de fondos; mientras que otros $ 2.511,1 millones todavía no lo han hecho.

Evaluados según su finalidad, los Servicios Sociales han sido la primera prioridad pues en ellos se comprometieron $5.416,7 millones, que equivalen a 43,6%, seguidos por los afectados a atender la Administración Central, que insumieron $3.369,2 millones, 27,1%. Los Servicios Económicos que ocupan un modesto cuarto puesto por lo erogado, llaman la atención que sobre un total anual de $4.771,1 millones, se dieron destino sólo en los tres primeros meses a $2.068,4 millones, que representan una muy poco habitual proporción de 43,4%.

Al aplicar la clasificación funcional, dentro de los Servicios Sociales surge en primer término Educación y Cultura, con $3.838,6 millones (70,7%); en segundo término, muy distanciados de aquéllos está el rubro Salud, que insumió $1.079,4 millones (19,9%). La insignificancia que ha merecido Vivienda y Urbanismo, con $182,4 millones (3,4% de lo gastado en todos los Servicios Sociales) aporta una prueba palmaria de la casi nula preocupación que existe por atender esta función.

En segundo lugar respecto de ellas se ubica la cobertura de la Administración Gubernamental, rubro eminentemente burocrático, que requirió $3.369,2 millones (26,2%). A continuación en los Servicios Económicos, el rubro Transporte, con $1.473,5 millones (49,6%), se erige en la finalidad que dispuso de mayores recursos, aunque en realidad su significativa escasez no resuelve nada y coadyuva a agudizar las carencias.

Las deudas flotante y consolidada
La primera se determina sumando a lo identificado como Valores Pasivos en el primer cuadro ínsito en la foja 47 de la Rendición que asciende a $4.122,5 millones los $ 2.511,1 millones que surgen como diferencia neta entre las columnas II y III en el primer cuadro de la foja 12, que ya fue mencionada en un análisis precedente. Ello significa que su total general al 31/3/14 es de $6.633,6 millones, importe que, respecto a lo presupuestado para todo este año, equivale a 15%.

Se ha enfatizado en un análisis anterior sobre la demora informativa que diferencia la Provincia de la Nación. En ésta, su Tesorería General publica detalladamente en los dos o tres primeros días de cada mes los ingresos tributarios que se han logrado por todo concepto y su respectiva asignación interjurisdiccional; mientras que el Ministerio de Finanzas de nuestra provincia ha adoptado una modalidad morosa al insistir en mantener un estricto silencio por el mayor tiempo posible. Prueba de ello es que recién el pasado 24 de marzo aportó la información de los dos primeros meses, agregando lo sucedido en marzo recién el 22 de mayo, cuando elevó la respectiva Rendición al Poder Legislativo.

No menos obcecado es el temperamento que siguen respecto a la Deuda Consolidada. Mediante los datos ínsitos en la foja 49 se reconoce un cuadro en que intentan dejar expuesta su composición e importe, pero lo hacen “selectivamente”; es decir, dejando sin computar, con toda discrecionalidad, una fracción muy importante de ella. Las omisiones incurridas abarcan los respectivos pasivos de siete agencias y ocho entidades autárquicas, como si no lo tuvieran, que acumulan $9.014,8 millones.

En consecuencia, optan por dar datos no integrales sobre la deuda de la Administración Central. Si bien aparece desagregada entre la que está pactada en moneda nacional y de la que se ha hecho en dólares estadounidenses, debe insistirse que es sólo una parte.

Por ello, a los importes que se exponen en el referido cuadro por un total de $ 7.738 millones, corresponde agregar los comprometidos con intervención de la Agencia Córdoba Inversión y Financiamiento SEM (ACTF) -mencionada en la primera parte de las notas supuestamente aclaratorias que están al pie de esta foja- y significan otros $ 7.228,1 millones. Se llega así a $23.980,9 millones, aunque no se trata de la totalidad -como pretenden hacer creer los funcionarios que en el Ministerio de Finanzas atienden dicho tema-.

A dicha cifra, que no puede admitir recortes ni discusión alguna, debería sumarse, debidamente evaluada en su aspecto cuantitativo, la proporción del crédito tomado por EPEC para construir la Central de Pilar en el Banco de Córdoba, dado que ninguna cuota mensual de 1,55 millones de dólares estadounidenses vencidas hasta ahora fue atendida por la empresa tomadora sino por la Provincia. Este importante concepto agrega otros $2.500 millones; razón por la cual, la deuda consolidada de la Provincia ascendía, a fines del primer trimestre 2014, a $ 26.480,9 millones.

En consecuencia, considerando en conjunto las deudas Flotante y Consolidada, se concluye que el pasivo por todo concepto llegó a $33.114,5 millones. Es obvio que el más reciente “salto” ha sido causado por la devaluación de los días 22 y 23 de enero ppdo., que acrecieron automáticamente el monto que debe ser atendido en moneda extranjera, pues sólo ese factor significó un incremento neto de $4.108,1 millones.

Debe aclararse que no se incluyen los respectivos pasivos de las dos empresas públicas, y que lo incorporado que corresponde a EPEC es sólo lo que deriva del crédito que financió la Central de Pilar, de la que ésta ha sido nada más que tomadora formal, ya que sus finanzas no están en condiciones de aportar nada al efecto. Tampoco se consideran deudas propias del Banco de la Provincia, salvo las que surgen de operaciones específicas de crédito para atender requerimientos de la Administración Central.

Una rápida revista de la situación de las otras 22 provincias permite advertir que Córdoba es la que debe afrontar compromisos de mayor magnitud relativa, ya que asciende a un importe que equivale a 74,4% del total de erogaciones previstas ejecutar durante el presente ejercicio. No se advierte acción alguna de saneamiento para atenuar su peso y, menos aún, torcer la tendencia continuamente alcista, salvo la casi ingenua actitud de negar la existencia de una parte sustancial de ella.

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