¿Qué hay de nuevo en el acuerdo Mercosur-Unión Europea?

Por Danilo Díazgranados

Dos bloques económicos. Dos historias. Un legado de oportunidades para cada una de las partes. Un acuerdo interesante aunque a veces la cuerda reviente por el lado más delgado. 

Una región curtida. Un mundo totalmente nuevo pero no por ello inexperto en temas de tratados y de relaciones. 

Sin duda alguna, el tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) siempre ha dado de qué hablar. Hagamos entonces un poco de historia y situémonos en contexto…

Desde 1999 se vienen haciendo todos los contactos pertinentes, con miras a lograr una negociación entre los dos bloques hemisféricos. Aunque desde 1995 las relaciones entre ambos grupos ya venían encaminadas por un acuerdo marco de cooperación, el futuro acuerdo comenzó a fraguarse oficialmente a partir de la reunión celebrada en el año 1999 entre jefes de Estado y de Gobierno de la UE y el Mercosur, que tuvo como escenario la ciudad de Río de Janeiro.

Los alcances y los objetivos del tratado fueron delineados en la primera ronda de negociaciones, llevada a cabo en abril de 2000 y, posteriormente, en la Cumbre de Madrid, que se celebró en mayo de 2002. El camino no fue para nada fácil. El principal objetivo fue derribar aranceles, así como las restricciones y regulaciones, que permitiese alcanzar un acuerdo de libre comercio entre los dos bloques regionales. Con su suscripción, se podría liberalizar 90% del comercio interbloques mediante la disminución de las barreras arancelarias.  

Pero la historia no concluye aquí. Por el contrario, ha sido una larga hoja de ruta que pasa por un sinfín de reuniones entre los integrantes del llamado Comité Birregional de Negociaciones, en conjunto con el Subcomité sobre Cooperación, tres subgrupos sobre áreas de cooperación específicas y tres grupos técnicos relacionados con aspectos comerciales. Como se verá, lo que han sobrado son encuentros técnicos que permitieran dilucidar con exactitud cuál será el futuro de la integración.

A lo largo de todo el proceso, éste se ha visto interrumpido en varias oportunidades en razón de la falta de acuerdos sobre temas puntuales. Es a partir de mayo de 2004 que las partes hicieron públicas sus solicitudes de acceso a sus respectivos mercados. Cinco meses después, los negociadores del Mercosur y la UE reiteraron el carácter prioritario de la negociación del Acuerdo de Asociación.

Y así llegamos a mayo de 2010, momento en el que la Comisión Europea decide entonces reiniciar las negociaciones comerciales con el Mercosur. En el transcurso de ese periodo ocurrió un total de tres rondas de negociaciones. Una cuarta sesión se llevó a cabo en marzo de 2011, y así sucesivamente arribamos a febrero de 2018, cuando los representantes de ambos bloques se encuentran en Paraguay para finiquitar el tema pero… El diálogo concluyó sin acuerdo alguno. 

Alemania, Italia y España se mostraron a favor de las condiciones propuestas para finalizar la negociación y llegar a un acuerdo definitivo. No obstante, Francia e Irlanda se mostraron reacios y presentaron sus objeciones, todas referidas a los aspectos agrícolas. Los productores franceses mostraron su rechazo al tratado. 

Entre las líneas de negociación señaladas por el presidente Emmanuel Macron están que la importación de productos sudamericanos sin aranceles no podrá significar ninguna reducción de los estándares de calidad medioambientales, sociales ni sanitarios, y que jamás se permitirá en su país la comercialización de carnes rojas con hormonas.

En 2019, cuando Mauricio Macri, expresidente de Argentina, se desempeñaba como presidente pro-tempore del Mercosur, fue suscripto el acuerdo de Asociación Estratégica entre el Mercosur y la UE. Sin embargo, hasta finales de 2020 continuaba estancado el proceso de ratificación de él, en virtud de la denuncia de varios miembros del comité acerca de la falta de compromiso de la administración del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en lo que compete a la protección de la selva amazónica, la cual atraviesa un importante proceso de deforestación. 

¿Qué significa entonces esta “Asociación Estratégica”?

Esta especie de preacuerdo se traduce en la integración de un mercado formado por más de 800 millones de habitantes, que representan casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y la nada despreciable suma de 100.000 millones de dólares de comercio bilateral de bienes y servicios. Para Argentina y el resto de los países que conforman el polo regional, este mecanismo es una poderosa vitrina internacional, a través de la cual se podrá tener acceso a mercados hasta ahora inexplorados, pero sin duda alguna muy interesantes.

El incremento de las exportaciones de las economías regionales es un hecho trascendental, ya que se consolida la participación de las empresas locales en cadenas globales de valor. Por otra parte, se promueve la llegada de inversiones, se acelera el proceso de transferencia tecnológica y aumenta la competitividad de la economía. El PIB de los países del Mercosur se verá incrementado, además de que generarán nuevas fuentes de empleo de calidad.   

Como se verá, los beneficios son en extremo importantes y de gran trascendencia. Los actores económicos tienen garantizadas transparencia, previsibilidad y reglas claras de juego. De igual manera, se mejoran las condiciones de acceso a bienes y servicios para las exportaciones de los países del Mercosur, abriendo mercados en Europa. Los de Europa también obtendrán múltiples beneficios, en vista de que sus productos tendrán libre acceso, en condiciones favorables, a la geografía del llamado Cono Sur. 

Las economías de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, como los principales socios de Mercosur (recordemos que Bolivia aún se encuentra en periodo de adhesión), tienen un gran desafío por delante. Este acuerdo va más allá de los intereses únicamente comerciales y se constituye en un hito para la integración internacional de esos países y en su proceso de desarrollo económico. El horizonte de la agenda de inserción internacional se ve ampliado, con lo cual se fortalece internamente al Mercosur. 

Recordaremos que la UE se ha consolidado como uno de los mayores inversores del globo. Sus inversiones superan 30% del total del mundo. Por otra parte, importa 17% de las compras mundiales de bienes y servicios, lo que representa 20% del PIB de la economía internacional. 

En razón de lo antes expuesto, hay que tomar en cuenta que este tratado abrirá la posibilidad de poder exportar a un gran mercado, integrado por más de 500 millones de habitantes, quienes tienen un PIB per cápita promedio de 34.000 dólares. En contrapartida, los ciudadanos de los países del Mercosur podrán acceder a una oferta más diversa y de calidad, tanto para las industrias como para los consumidores. 

¿Cuáles serían los principales logros y beneficios para el Mercosur?

A continuación, se destacan cuáles serían los principales:

Podemos referirnos en tal sentido a la mayor calidad institucional que un convenio en estos términos representa. Se establece un necesario nexo político, cultural y económico estratégico con la UE. La transparencia y el consenso en la normativa minimiza el riesgo de discrecionalidad en la aplicación de las políticas económicas. No deberían entonces existir agendas ocultas. 

La competitividad de la economía local mejora sustancialmente, al agilizar las condiciones de acceso a bienes, servicios e inversiones, ya que se reducen y eliminan restricciones. A la vez, se simplifican los procedimientos y requerimientos de operatoria comercial. Por otra parte, se facilita el acceso a tecnología de vanguardia, materia prima e insumos necesarios para la producción de bienes de valor agregado. 

En virtud de que está contemplado un periodo de transición, el convenio se implementará gradualmente, con lo cual se garantizará el proceso de adecuación de las economías locales a la competencia europea. Uno de los puntos a favor es el referido a los lapsos de desgravación arancelaria, que se extenderán, en promedio, por periodos de entre 10 a 15 años, mientras que la UE aceptó plazos de desgravación de manera inmediata, lo que marca una negociación sin precedente alguno con otras de las realizadas anteriormente.

La necesaria y mayor integración entre los países que componen el Mercosur saldrá fortalecida toda vez que, al asumir nuevos compromisos en materia de circulación, armonización, normativa y simplificación de los procesos internos, comenzará a dinamizarse el comercio intrarregional 

Las pymes estarán entre las mayores beneficiadas, dado que el acuerdo establece programas especiales que agilizarán su incorporación en cadenas globales de valor, pudiendo tener acceso a programas de asistencia técnica, participación en compras gubernamentales, joint ventures, business networks, transferencia de conocimientos y ayuda financiera, entre otras bondades. 

Otro de los aspectos que incidirá positivamente en la economía de los países que integran la alianza Mercosur es que los inversionistas foráneos verán la región como un puerto más seguro para colocar sus capitales. La estabilidad y la credibilidad son factores fundamentales al momento de recibir recursos extranjeros. 

Definitivamente, y en líneas generales, el proceso ha sido muy largo. Son más de 20 años de negociaciones que, al parecer, van por buen camino. Sólo falta ajustar algunos temas de vital interés para que algunos países de Europa den luz verde definitivamente a lo contemplado en este acuerdo. La región lo necesita.  

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