Presupuesto 2021: muchos ceros, más déficit y más caja

Por Diego Dequino (*)

El proyecto de ley de Presupuesto nacional 2021 presentado por el Gobierno es, ante todo, un acto que debemos celebrar, primero porque logra cumplir con el ritual exigido por la ley de administración financiera, luego de un año en el cual dicha exigencia fue salteada. Pero en especial porque facilita y promueve la discusión de aspectos centrales que atraviesan nuestra coyuntura económica. En tal sentido, nos ocuparemos de señalar dos de dichos aspectos que este proyecto de presupuesto puso de manifiesto. 

El primero se refiere a la nominalidad desbordante de la contabilidad pública, que opaca y confunde la discusión de fondo; el segundo, al resultado fiscal expuesto y su manera de expresarlo.

 

La nominalidad que confunde

Los gastos totales para 2021 se estiman en 8,4 billones de pesos, es decir un número ocho seguido de 12 ceros. En 2019, el presupuesto de gastos aprobados rondaba 4,4 billones de pesos. En dos años, el presupuesto de gastos se duplicó de forma nominal.

Esta nominalidad está vinculada con la evolución de la inflación que, de mantenerse en los niveles promedio de los últimos dos años, antes de 2030 -podemos proyectar- el Presupuesto nacional de gastos superará cómodamente 125 billones de pesos.

La contabilidad pública nacional dispone de un conjunto rico y completo de planillas y anexos, los cuales se pueden expresar en varios miles de páginas impresas. Esa información indispensable y valiosa para poner en foco y valor la discusión de las políticas públicas, lamentablemente es opacada por la confusión propia que genera realizar cálculos sobre métricas de totalización con 13 dígitos, sin contar decimales.

Si bien es muy improbable que se produzca un cambio de moneda por quita de ceros, sí es muy probable que asistamos a un reajuste por simplificación del modelo de exposición en la contabilidad pública de las cantidades monetarias expresadas.

 

El déficit fiscal bajo enfoque financiero

Nuestro Gobierno nacional proyecta gestionar recursos en 2021 por el equivalente a un tercio de la riqueza nacional. Los números allí contenidos son, por lo tanto, claves fundamentales para comprender el desempeño económico de nuestro país, independientemente de la capacidad regulatoria que posee el Estado sobre las personas y las empresas.

Según los números presentados, el déficit fiscal para 2021 se estableció en $1,45 billón. No obstante, hay que señalar que ese valor se alcanza con recursos corrientes que incluyen las transferencias de utilidades por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) al Tesoro por $0,8 billón. 

Entonces, debemos decir que el déficit fiscal total alcanza $2,25 billones pero que una parte de ello se financia con impuesto inflacionario y ganancias por revaluación en pesos de las reservas.

En cuanto a la titulación del déficit fiscal señalado, por $1,45 billón, se prevé que:

$0,4 billón serán titularizados mediante anticipos netos del BCRA al Tesoro, o por emisión monetaria pura.

$1,7 billón serán mediante emisión neta de deuda, de los cuales $1,3 billón serán deuda de largo plazo en pesos y $0,4 billón, deuda de largo plazo en moneda extranjera.

La deuda titularizada por encima del déficit fiscal primario proyectado está previsto que se aplique para obtener una mayor liquidez para el Tesoro, de $0,65 billón, en particular mediante mayores disponibilidades de caja y aumentos en las cuentas a cobrar.

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