Observatorio Nodio o sí odio

Por Matías Altamira * – Exclusivo para
Comercio y Justicia

El Observatorio Nodio trabajará en la detección y verificación de la información, en la identificación y desarticulación de estrategias argumentativas, la identificación de las operaciones de difusión y los sistemas de alertas, entre otras acciones, con el objetivo de proteger a la ciudadanía comunicacional de este tipo de informaciones.

Funcionará dentro de la Defensoría del Público, a cargo de Miriam Lewin (foto), organismo creado por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que tiene por objetivo defender la libertad de expresión de todas las personas que habitan la Argentina.

Según informa la agencia noticiosa Télam, su directora sostuvo que insultar a quien piensa distinto, cancelar a quien es diferente, descalificar, agredir y no argumentar, bloquea el diálogo y vulnera derechos. Construir con falsedades noticias que apelan a la emocionalidad y fortalecen prejuicios que fomentan la intolerancia es poner en riesgo la convivencia democrática. El discurso del odio, la desinformación y las noticias maliciosas promueven la polarización social y la violencia colectiva, avasallan el derecho a estar informado, degradan el debate público y amenazan la democracia.

Luego, en un comunicado de prensa se aclaró que no existe intención alguna de llevar adelante ni el control ni la supervisión de la tarea de la prensa, actividades que son incompatibles con las funciones de la Defensoría del Público. Por lo tanto, Nodio aportará una mirada desde el estudio cualitativo y cuantitativo de la violencia simbólica y las noticias maliciosas ya emitidas.

Más allá de los diferentes argumentos esgrimidos en la presentación del Observatorio Nodio y en el comunicado de prensa, lo cierto es que los dichos de una persona en ejercicio de su libertad sean controlados, relevados, auditados, recopilados o la acción que mejor refleje el objetivo de este observatorio, es igual de preocupante que el control a la prensa o medios de comunicación.

Uno de los mayores beneficios de Internet es que rompió el monopolio que existió durante años para la expresión de ideas y opiniones, que en algún tiempo estaban reducidas a las bibliotecas, luego a los medios de comunicación. Hoy cualquier persona opina y difunde sus ideas. Si estas ideas son malas, falsas, equivocadas, tendenciosas, mal fundamentadas, será una cuestión de quien las emita y quienes quieran recibirlas.

El recurso que balancea la libertad de opinión constitucionalmente amparada es la proporcional responsabilidad judicial por los daños y perjuicios que el abuso en el ejercicio de esa libertad generó.

Si cada institución de la sociedad, siguiendo la idea del gobierno actual, crea su propio observatorio Nodio, por ejemplo, los sindicatos, las cámaras empresarias, las ONG, las iglesias de cada culto, los legisladores, los judiciales, los artistas, los deportistas, por un lado se generará un caos social y, por el otro, se corroborará que cada persona quiere y odia a algún grupo, por lo que se terminará creando un único Observatorio Sí Odio.

* Abogado, especialista en derecho informático

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