No olvidarás

Por Luis Carranza Torres* y Carlos Krauth **

Ya lo decía Cicerón en su obra De officiis: “hostess gentium”. Enemigos comunes de la humanidad. Han variado conforme los tiempos. De los piratas de la antigüedad a la presente categoría de la lesa humanidad.
Es que la raza humana, a la par de su capacidad de crear y evolucionar, tiene la de destruir e involucionar. Dotada de una magnífica inteligencia y habilidades, ha probado repetidamente ser corta de memoria.
En no pocos casos se vuelve a tropezar con la misma piedra varias veces. Aun cuando se trata de un pedrusco sangriento.
Así, como hace un siglo, aparecen escenarios tristemente conocidos: culpar a la democracia de todos los males y darle la espalda para encandilarse con otros sistemas políticos que pareciera, mágicamente, van a resolverlos.

En el mundo, y especialmente en las democracias, la irracionalidad de los movimientos autoritarios vuelve a ganar espacio. Reemplazar la voluntad popular expresada por medio de elecciones libres y transparentes, para imponer por medios diversos, unos más delicados otros más burdos, figuras salvadoras que se perpetúan en el poder, intentar silenciar a quien no piensa como uno, son algunas de las soluciones que se ofrecen como el mejor camino para vivir una buena vida.
Es un modo de hacer política que ya fracasó a lo largo de la historia. Y que más allá que en nada mejoraron la calidad de la vida de nadie, ocasionaron los más atroces atentados contra los derechos humanos.
Precisamente, hace pocos días el parlamento europeo aprobó una resolución común sobre la importancia de la memoria histórica europea, en donde se condena expresamente los terribles crímenes cometidos por los autoritarismos (el nazismo y el comunismo) en toda Europa, sin excepción.
La resolución fue dictada en conmemoración del 80º aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial, recordando los terribles crímenes contra la humanidad cometidos tanto por el nazismo como por el comunismo. Incluso señala que, luego de esa contienda, algunos países europeos pudieron reconstruirse y acometer un proceso de reconciliación; sin embargo otros siguieron bajo el gobierno de dictaduras, que durante medio siglo, continuaron privando de libertad, soberanía, dignidad, derechos humanos y desarrollo socioeconómico a sus gobernados.

No obstante, no basta con la mera invocación de la memoria, la que debe acompañarse de la necesidad de que se haga justicia frente a esos crímenes, en este sentido indica que es necesario hacer justicia, es por ello que sostienen los parlamentarios que si bien los crímenes del régimen nazi fueron juzgados y castigados, “sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras, evaluarlos moral y jurídicamente, y llevar a cabo investigaciones judiciales sobre ellos”.
El Parlamento insta a hacer un frente común frente a los totalitarismos de allí que solicita a los Estados miembros a hacer frente a las organizaciones que difunden discursos de incitación al odio y a la violencia en los espacios públicos y a que se prohíba la actividad pública de grupos que reivindiquen cualquier forma de totalitarismo.

Claramente los europeos no quieren volver a su pasado de totalitarismos. Ojala tengamos la misma convicción por acá. Latinoamérica y Argentina, particularmente, también tienen lo suyo en el rubro.
En definitiva, si bien es cierto que las democracias tienen defectos y dificultades para dar respuestas a todas demandas sociales, la solución no parece ser reemplazarlas por posiciones autoritarias o paternalistas, sino que deberemos procurar mejorar el sistema, fundamentalmente mejorando la calidad de vida de las personas y eliminando los privilegios de todo tipo que grupos tienen (fundamentalmente los que están cerca del poder) y que con justicia tanto irritan a la población. Es que -como dice Garzón Valdés- si bien no es el sistema ideal, la democracia es el único que está justificado moralmente, ya que es el único desarrollado que en su núcleo encierra el respeto por los derechos fundamentales.

(*) Abogado. Doctor en ciencias jurídicas
(**) Abogado. Doctor en derecho y ciencias sociales

Artículos destacados