“No hay que subestimar la entrada de China al mercado automotor del Mercosur”

Félix Peña, especialista en relaciones económicas internacionales

El conflicto desatado en los últimos días a raíz del freno a la entrada de autos argentinos a Brasil ocupó prácticamente todos los debates locales sobre comercio internacional. En ese marco, Comercio y Justicia entrevistó al abogado Félix Peña, un especialista en relaciones económicas internacionales, quien se desempeñó como subsecretario de Comercio Exterior del Ministerio de Economía e integró el grupo de expertos que preparó el proyecto de Protocolo del Parlamento del Mercosur, en 2005. Peña visitó la capital provincial invitado por el Consejo para la Planificación Estratégica de la Provincia de Córdoba (Copec), que inauguró su nueva área de trabajo denominada “Inserción de Córdoba en el mundo”.

– Al momento de analizar las causas del conflicto desatado en los últimos días con Brasil algunos pusieron énfasis en supuestas represalias por las licencias no automáticas de Argentina, otros en las decisiones de inversión que están tomando las terminales en detrimento de Brasil. ¿Cómo analiza ese conflicto?
– En este tema “hice un doctorado”, que fue haber manejado en la práctica, como subsecretario de Comercio Exterior, la devaluación de Brasil y el impacto en 1999 en el comercio bilateral. Creo que tenemos que detenernos, con esfuerzo, a hacer un diagnóstico con respecto a las causas, porque hay análisis cruzados e interesados. Todo diagnóstico puede estar basado en datos o en relatos. El relato más extendido en Brasil es que nosotros somos unos tramposos, que no les dejamos entrar sus productos, que tienen que tener paciencia estratégica con los argentinos -como si fuéramos unos niños-, y que eso merece que de tanto en tanto se enojen. Ése es un diagnóstico.

Pero el que creo es el más correcto está explícito en la nota que el Gobierno argentino le presentó la semana pasada al ministro de Desarrollo de Brasil, en la cual enuncia unas 10 ó 15 medidas que aplica Brasil a las exportaciones originadas en Argentina, que pueden equivaler a 7.000 millones de dólares de exportaciones frustradas.

Lo que estamos viendo en el diagnóstico es que los dos países aplican medidas que técnicamente no son compatibles con el Mercosur y que de alguna manera pueden estar explicando las irritaciones y, por lo tanto, no hay solamente culpa de un solo país. Hay que sincerar el debate sobre lo que está pasando, más allá de que esto seguramente será subsanado en breve.

Habría que discutir un poco más también, como parte del diagnóstico, por qué hay tanto desbalance en el comercio bilateral. El relato puede decir que Argentina perdió competitividad; o también puede decir que no ha hecho todas las inversiones prometidas en función del mercado brasileño porque finalmente Brasil nunca dio la apertura de mercado que prometió. Un claro ejemplo se da en el sector de la maquinaria agrícola: no voy a invertir para producir más maquinaria porque hay una cantidad de medidas que hacen que sea muy precario el acceso al mercado de Brasil.

– Muchos analistas han señalado también que existen varias situaciones en el comercio exterior y la economía brasileñas que explican la decisión del gobierno de Rousseff; es decir, que el conflicto no sólo puede explicarse a partir de las diferencias con Argentina…
– Exactamente, también sería bueno que nos preguntáramos si no hay algunas causas más profundas en el sector automotriz de Brasil. Hace tiempo vengo trabajando con esta hipótesis, que apareció publicada en El Cronista por estos días: “Los autos chinos le mueven el piso a la poderosa industria automotriz brasileña”. Las importaciones del sector automotriz de origen chino en Brasil eran inexistentes hasta el año pasado, pero están creciendo muy rápido. China está adaptando sus tecnologías, como lo hicieron antes Corea y Japón. Si yo tuviera la necesidad de analizar más a fondo este tema seguiría esta pista, la pista automotriz. Con esto quiero decir que no hay que subestimar la entrada de China al mercado automotriz del Mercosur.

– ¿Qué aprendizajes pueden realizarse a partir de este conflicto, tanto a nivel empresarial como del sector público?
– Me da la impresión de que si Córdoba y Argentina quieren sacar provecho de las nuevas condiciones de la competencia económica global, incluso a nivel de sectores, tienen que estar con las antenas paradas las 24 horas del día, tratando de detectar cambios que van a seguir produciéndose a una velocidad  inusitada en lo económico. Hay que fijarse que lo de los autos chinos sólo lleva un año en Brasil y está modificando las condiciones del mercado. Si a eso le sumamos lo que esta pasando en la política –basta ver lo que ocurre en Europa-, uno se da cuenta de que buena parte de las respuestas que podamos dar a este tipo de conflicto está centrada en la calidad de la inteligencia competitiva y del diagnóstico que cada uno de nuestros países, sectores, empresas o provincias hace sobre lo que puede pasar en el mundo con respecto a lo que sabemos hacer.

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