Neumonía por hantavirus, un grave problema respiratorio

 Por Carlos Luna *

El hanta es un virus del género Bunyaviridae, la familia Hantaviridae, que produce distintas enfermedades en el paciente. En las Américas, particularmente en Estados Unidos y en América del Sur, produce un cuadro conocido como síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH). El SCPH es una afección pulmonar cuya presentación es una neumonía severa y es producida por diferentes hantavirus. Hay evidencias de ocasional transmisión interhumana, si bien la adquisición por esta vía es anecdótica ya que es una vía de contagio poco efectiva.
En nuestro país se reconocen más de 100 casos por año, siendo Argentina y Chile los países donde el SCPH es más frecuente, pero también existen casos en Brasil, Paraguay, Perú, Panamá, etcétera.
La transmisión al hombre se produce mediante la inhalación de aerosoles derivados de la orina, las heces o la saliva del vector, pero posiblemente también se deba a las mordeduras de animales infectados. El virus puede sobrevivir a temperatura ambiente de entre 12° y 15° varios días, pero es inactivado en 24 horas a 37°.
Cada hantavirus se asocia a una especie distinta de roedor que actúa como vector y lo porta como una infección crónica. La exposición humana puede ocurrir en viviendas cercanas a reservorios del roedor o cuando el hombre invade el hábitat natural de estos ratones (trabajadores rurales, acampantes, etcétera). En Argentina el roedor es el Oligoryzomyslongicaudatus conocido vulgarmente como “ratón colilargo” por el aspecto físico que lo diferencia.

¿Cómo afecta al paciente y cómo se trata?
La importancia de esta infección es la gravedad que suele adquirir conectada con la presencia de una grave alteración de los pulmones, que pueden presentar un compromiso extenso, asociado a un cuadro de hipotensión arterial que sugiere la presencia de una neumonía infecciosa grave, debido al extenso compromiso pulmonar y el colapso circulatorio. Lo anteriormente mencionado obliga a internar a los pacientes y someterlos a la intubación traqueal y a la asistencia ventilatoria mecánica para mantenerlos con vida con una oxigenación controlada. La mortalidad se encuentra entre 20% y 50%.
Hasta el momento no se han desarrollado vacunas para la prevención de las enfermedades producidas por hantavirus. Tampoco existe aún un tratamiento antiviral efectivo para esta enfermedad y las posibilidades de sobrevivir surgen de un óptimo cuidado crítico y medidas de sostén mientras se espera que ceda.
En los cuadros más graves, la falta de oxigenación y el colapso circulatorio ponen en peligro la vida. En esta situación extrema, además de las medidas de sostén mencionadas, existe la posibilidad de reemplazar durante algunos días la función pulmonar deteriorada y proveer una asistencia circulatoria mediante un procedimiento de oxigenación y asistencia circulatoria extracorpórea a través del intercambio gaseoso extracorpóreo de membrana con una bomba circulatoria denominado ECMO. Este procedimiento debe ser realizado en lugares preparados dado que requiere de la canulación venosa por un cirujano vascular, de equipamiento complejo, y anticoagulación, y permite reemplazar la función pulmonar y ayudar a la circulación mientras la afección se recupera.

* Neumonólogo, presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria

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