Los pliegues del “In Beetween”

Por Claudia Sciu *, exclusivo para Comercio y Justicia

El Mental Research Institute (MIR) se fundó en la ciudad de Palo Alto, California (EEUU), entre 1959 y 1960 bajo la iniciativa de Don Jackson. El MIR es la sede donde se intercambiaron las investigaciones del grupo cuyo liderazgo ejerció George Bateson.

Con las influencias de la teoría general de los sistemas (TGS- Ludwig Bertalanffy), la cibernética (Von Foerester) y la teoría de la comunicación humana (Paul Watzlawick), surge el modelo cuyo énfasis se sitúa en las propiedades del todo que resultan de la interacción de los diferentes elementos del sistema. 

Es así que para este enfoque, lo importante es todo lo que surge de la interacción de las personas.

¿Y cómo enlaza todo lo dicho con la mediación? 

En el campo de la mediación, el énfasis en la interacción se nos hace visible en los diferentes modelos: circular narrativa, de Sara Cobb; transformativo, de Folger y Bush; dialógico, de J. P. Turchi, en los aportes de la teoría de la comunicación humana de Watzlawick; de las configuraciones sistémicas, de Hellinger, y las estructurales, de Vargas von Kibed, con gran despliegue en Brasil.

Si bien conocemos que los modelos de mediación con los que trabajamos ponen sus acentos en distintos objetivos y propósitos, lo que sí podemos decir que tienen en común es que todos abordan la modalidad relacional de causalidad circular entre las personas.

“Sólo en el conjunto de los modos de comunicación, relacionada con el contexto de la interacción, puede adquirir sentido la significación”. Necesitamos pues una reflexión sobre el contexto de la interacción. 

En situaciones de conflicto, la interacción y la interdependencia entre las partes podemos situarla como origen del conflicto y también su posibilidad de transformación.

Ahora bien; las partes llegan al proceso de mediación dentro del marco de una interacción conflictual, lo suficientemente retroalimentada para requerir de la intervención de un tercero. 

Los mediadores ingresamos en esta zona de interacción, invitando a las partes a moverse en dirección al logro de un cambio de estado.

Para ello mapeamos la situación, distinguiendo el contexto en el que mediamos, el contexto propio del conflicto, las personas involucradas, el tipo de conflicto, el curso del tiempo que lleva el conflicto, las condiciones de mediabilidad, etcétera, diagramando un mapa dinámico donde varios elementos forman parte, interactúan, se retroalimentan y se influencian recíprocamente.

Se configura así un sistema conflictual; las partes nos hacen saber a través de sus narrativas quiénes forman parte, qué piensan, qué sienten, qué hicieron o van a hacer de cara a la situación conflictiva.

Es frecuente que en el marco de la interacción conflictual predominen las atribuciones de culpa, responsabilidades recíprocas, validadas desde sesgos interpretativos que abonan los argumentos posicionales.

Cuando los mediadores escuchamos, escuchamos reflejos, meros destellos de los intereses que iremos localizando y ampliando para habilitar que se generen opciones hacia la solución.

¿Cómo modificar la interacción entre las partes? 

Abriendo los pliegues de la zona del in between (en el entre) conflictual, haciendo una pausa intencional, deteniendo nuestra prisa y automatismo al declarar precipitadamente que la mediación mira al futuro, infiriendo que las partes mirarán al futuro automáticamente por el solo hecho de nuestro enunciado.

Y preguntando:

¿Qué alternativa tiene por fuera de la mediación? 

¿Qué posibilidades tiene de conseguir lo que quiere, le interesa, necesita, sin el otro? 

Explorando harvardianamente, PAAN (peor alternativa al acuerdo negociado) y MAAN (mejor…) en distintos momentos del proceso, para aumentar conciencia de la importancia de permanecer en la negociación con la finalidad de cubrir los intereses de ambas partes.

Son preguntas-palancas, que si surten el efecto deseado dan en el centro, la diana que hace girar la mirada ensimismada de las partes centradas en sí mismas, cargadas de certezas y atribuciones al otro, zona modo de co-construcción del conflicto, hacia la zona de co- construcción de la solución, aumentando la producción de opciones y el protagonismo de las partes para lograrlo.

Con las preguntas adecuadas, las pausas y la escucha del mediador para que el entramado de la historia de conflicto tenga un lugar, alojando la zona común donde están situados, explorando la zona posicional y argumental donde reside la fuerza de la justificación y el posicionamiento.

Progresivamente vamos abriendo los pliegues del in between, captando las palabras con las que relatan, las emociones que los habitan, habilitando el desahogo y el relato. 

Los mediadores guiamos con nuestra influencia, resignificando con palabras con la suficiente carga significativa para que produzca el movimiento de cambio de las partes en relación a su tema por el camino de la legitimación.

La vía de exploración del in between nos da la posibilidad de transitar con las partes un camino casi artesanal y acceder a la salida del estado conflictual alentando la ampliación de su perspectiva para que emerja la voluntariedad de ambas partes; esta vía reflexiva aumenta la disposición subjetiva, para permanecer en la negociación como la mejor salida.

Alentar a la comprensión de las partes que tanto un problema como una solución se co-construyen en la comunicación, la interacción y la interdependencia, nos permite también hacer el pasaje desde la zona de interacción conflictiva hacia la zona de la interacción colaborativa y a su vez, ratificar que solucionar un conflicto por la vía de la negociación con el otro es difícil, más “sin el otro es imposible”. 

Resta, pues, que cada parte decida con autonomía cuál es el camino que recorrerá para gestionar su situación conflictiva, con la conciencia -como mediadores- de haber alentado en quienes llegan a nosotros las comprensiones de que como seres humanos en interacción siempre formamos parte, con una cuota de responsabilidad en todo lo que vivimos. 


(*) Licenciada en Psicología – Posgrado en psicología sistémica, mediadora

2 Comentarios en "Los pliegues del “In Beetween”"

  1. Avatar Marina Chiaraviglio | 6 diciembre, 2020 en 3:12 pm | Responder

    Me pareció excelente. Muy bien lograda la transmisión de los conceptos y por ende del procedimiento y objetivos de la mediación

  2. Avatar Silvana Gabriela Gagliero | 4 diciembre, 2020 en 10:35 pm | Responder

    Excelente. Muy bien explicado Licenciada. Sin desperdicios!!!

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