Los periodistas como último bastión en defensa de la democracia

 Por Silverio E. Escudero

El escritor e historiador estadounidense Timothy Snyder, especializado en Historia de Europa Central y Oriental y en el Holocausto, desnuda en sus trabajos algunos de los temas más antiguos y ocultos de la naturaleza humana: la inconsciencia, la autodestrucción y el miedo.
El miedo a la fragilidad de las instituciones democráticas producto de su falta de reaseguro frente a la corrupción. Aunque el objeto de sus estudios se centra en Rusia, Hungría y Polonia sirven, por cierto, de marco y referencia para otros análisis de carácter global que nos preocupa.
Los que provoca, por ejemplo, el errático comportamiento de Donald Trump, cuya agenda de gobierno ofrece enormes similitudes con la que pergeñó Adolfo Hitler para alzarse con el poder en una Alemania desquiciada tras el fracaso de la República de Weimar. Es decir, “el horror del siglo XX nunca plegó sus alas”.
El miedo al resurgimiento de los mesianismos embozados en el culto al nacionalismo, “primaveras democráticas”, “indignados”, “chalecos amarillos”, “socialismos nacionales” es tangible. Personajes a los que no les importa confrontar sus percepciones con los datos de la realidad. Toman como cierta la memoria emotiva o posverdad –nueva envoltura del fascismo- que encuentra campo feraz en Internet favorecida por el anonimato y la impunidad que prohíja la red de redes.
Enfrentamos el espectáculo maravilloso de la Historia. No se repite, enseña. Sin embargo, la historia predominante por estos días es reflejo de nuestros actos, de nuestras miserias y de algunas virtudes. Esa historia que ha condenado a millones de seres humanos al exterminio prepara una nueva hornada porque el hombre no sabe o no le importa vivir en paz, construir en felicidad.
Europa, que trabajó con tanto denuedo por no ser campo de batalla en una nueva guerra, camina por el borde del abismo. Está dispuesta a autoinmolarse. Cede a las imposiciones de la ultraderecha. Imposiciones que restringen la libertad.

“El problema principal (…) es que pensamos que la democracia es automática y que por nuestras virtudes siempre la tendremos. Pero debemos aprender de los errores de otros. Sé algo de las partes más oscuras del siglo XX y he visto cómo la democracia puede ser revertida en la Europa contemporánea. Me preocupa que EEUU –en manos de Trump- pueda convertirse en una forma moderna de tiranía. No quiero que eso ocurra”, anota preocupado Snyder.
Pensador que, cada vez que se le pide que describa a Trump no vacila en sostener que se trata de un cleptócrata y autoritario. “No ha mostrado –afirma- ninguna intención de separarse de sus intereses financieros. Y el sentido común nos alerta de que usará el Gobierno para enriquecerse más él mismo y su familia. No es nada nuevo (…) son formulaciones extremas, que bordean el fascismo. Y él ha montado una ficción”.
Una ficción (¿también?) impulsa a Vladimir Putin, los impulsores del brexit, Marine Le Pen y se despliega detrás de las banderolas del Partido Popular Danés, Alternativa para Alemania, los polacos de Ley y Justicia, el Movimiento por una Hungría Mejor, los demócratas suecos, el Partido Liberal de Austria, el Partido del Pueblo Suizo, la Liga del Norte italiana y cientos de “supuestos movimientos nacionales” que reconocen como “patrón de Europa” al líder ruso.
Frente a estas encrucijadas de la historia es bueno refrescar conceptos. Mucho más cuando el autoritarismo y la teocracia golpean las fronteras de las naciones latinoamericanas.

“El fascismo requiere del mito, necesita que se abrace con entusiasmo una ficción. Y eso es lo que más distingue a Trump y a los suyos. Desplazan los hechos con ficciones. El ataque a los periodistas forma parte de una campaña más grande, una campaña contra la verdad. Los periodistas son enemigos porque la misma verdad ha sido declarada enemiga. Y cualquiera que se oponga es una barrera. Es terrible y mucho peor de lo que se aprecia a simple vista: están tratando de acabar con la actualidad en la vida pública, un concepto esencial para el imperio de la ley y la democracia”, insiste nuestro invitado.
En El camino hacia la no libertad, editado por Galaxia Gutenberg, Snyder se encarga de dibujar un nuevo mapa del presente y del futuro plagado de peligros de nuevo (y antiguo) cuño donde describe quirúrgicamente a la Rusia Imperial que forja Putin.
Resultaría –advierte- importante que los europeos vean a Rusia tal y como es ahora: una oligarquía basada en la venta de hidrocarburos que intenta mantener su existencia eliminando todas las alternativas visibles. Por esa razón lanza –con la complicidad de la Sala Oval- un furibundo ataque contra la democracia europea. Ataque del que si pretende sobrevivir tiene que “defenderse desde este mismo momento.”
La sugestión de Putin radica en la fascinación de su relato. Un relato, como ha ocurrido por estas latitudes, que no admite críticas ni opiniones en contrario. Críticas y opiniones en contrario que han costado la vida de cientos trabajadores de prensa. Un discurso que promueve los miedos, que obnubila a la gente que, a cualquier costo, busca protección ante la sensación de inseguridad y precariedad que le invade.

“Si analizas Rusia y las fuerzas de extrema derecha a las que apoya Rusia, lo que tienen en común es que no hablan del futuro en absoluto. Hablan de un pasado que nunca existió, de un pasado mitológico, nostálgico y siempre nacional. Creo que para que Europa sobreviva, los líderes europeos tienen que encontrar una manera de recuperar un proyecto de futuro, y hay materia y fondo para hacerlo. Europa está lidiando con los retos del siglo XXI mejor que nadie. Mejor que Estados Unidos, y, sin duda, mejor que China. No voy a decir que esta clase de líderes europeos sea la mejor que ha habido en la Historia, pero, sin duda, pueden marcar la diferencia.”
Cabe, entonces, preguntarse, aquí y ahora, por el futuro del Estado de Derecho tal como lo conocemos.
¿El hombre está dispuesto a hipotecar su libertad y el libre juego de las instituciones que garantiza la democracia? ¿La sociedad está dispuesta a vivir bajo un régimen teocrático como plantean algunas fuerzas de la derecha europea que han renacido con el espíritu de los Cruzados como bandera? ¿Aceptarán las consecuencias del resultado de los referéndum que plantean o se arrepentirán como los británicos al conocer las restricciones que imponía el brexit?

“Creo que el hecho de que se lo pregunte ya dice mucho (…) Los europeos suelen dar por sentadas estas cosas, y cuanto más jóvenes son, más las dan por sentadas. Eso es muy peligroso, porque no hay nada natural en la democracia ni en el Estado de derecho. En la Historia europea, suponen momentos muy excepcionales, y en la Historia mundial, incluso, más. Creo que es muy importante que la gente considere la democracia no como una inevitabilidad histórica, sino como algo que se desea de verdad. En otras palabras, quienes quieren un régimen democrático tienen que reafirmarse en sus principios y valores”, dijo Snyder.
Finalmente queremos agradecer al “compañero Thimoty”, un gesto hacia este, cada día, más peligroso oficio de periodista.
Mientras los gobiernos y las grandes corporaciones pujan por “una sociedad sin periodistas”, un intelectual de primera agua, en la primera línea de las 368 páginas de su extraordinario El camino hacia la no libertad, estampó el texto: “Para los periodistas, los héroes de nuestro tiempo”.
Es algo que nos compromete mucho más aún con nuestros lectores. Nos obliga a estar dispuestos, con el poder de nuestras convicciones, a lanzarnos al combate, superando fosos poblados de cocodrilos. Es que somos la última valla, la trinchera final en defensa del sistema democrático y el Estado de Derecho.

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