Los hombres siguen en la mayor parte de los cargos directivos

Si bien las mujeres son mucho más aplicadas en el estudio, tienen menos probabilidades de llegar a un puesto de dirección. El cuidado del hogar y de los hijos son algunos de los motivos.

¿Por qué, si históricamente las mujeres tienen mejores resultados académicos, no pueden igualar al sexo masculino en el ámbito laboral? Un informe del Instituto para el Desarrollo Social (Idesa) intentó responder a esta pregunta y arribó a las siguientes conclusiones:

Según los datos que se desprendieron del estudio, la realidad es que aunque las mujeres acumulan más capital humano que los varones, siguen estando en desventaja laboral. “La principal causa es el atávico concepto de asociar la virilidad al sustento económico y la femineidad al cuidado del hogar y los hijos. Si se erradica esta equivocada idea se logrará un trato laboral más igualitario de género. Para ello hay que mejorar la educación, modernizar la legislación laboral y promover un profundo cambio cultural, incluyendo las prácticas empresariales”, indicaron en la consultora.

Un dato que confirma esta realidad es que en el estudio las mujeres son mejores que los varones. Las estadísticas educativas de los países desarrollados y de Argentina aportan evidencias contundentes en este sentido: las mujeres tienen mayor tasa de matriculación, egreso y desempeño escolar que los hombres.
Concretamente, seis de cada 10 jóvenes que egresan del sistema educativo argentino son mujeres. Al medir capacidades de lectura las mujeres mostraron un desempeño 17 por ciento superior al de los varones. Aunque con particularidades, el fenómeno ocurre en todos los niveles socioeconómicos, es decir tanto en un hogar pobre como en uno de alto ingreso las mujeres tienden a mostrar más responsabilidad escolar.

Por otro lado, detalló Idesa, la Encuesta Permanente de Hogares del Indec permite indagar en las diferencias de género que ocurren en la inserción laboral. Al tomar el promedio de cuatro trimestres entre 2010 y 2011, se observa que:

– De las personas mayores de 14 años de edad, 68 por ciento de los varones y sólo 43 por ciento de las mujeres tiene empleos remunerados en el mercado laboral.

– Entre estas personas, 22 por ciento en el caso de los varones y 50 por ciento en el caso de las mujeres tiene un empleo a tiempo parcial -menos de 30 horas semanales-.

– Del total de los cargos directivos -gerentes o jefes- existentes, 72 por ciento es ocupado por varones mientras que el 28 por ciento restante por mujeres.
“Estos datos delatan una clara contradicción entre desempeño educativo e inserción laboral. Las mujeres son mucho más aplicadas en el estudio pero tienen menos probabilidades de ocupar un cargo directivo. Un factor relevante en la explicación de este fenómeno es la diferente intensidad en la inserción laboral. En la medida en que las mujeres que trabajan son proporcionalmente menos y presentan menor dedicación horaria, las probabilidades de que ocupen los cargos directivos son más bajas que las de los varones”, puntualiza el estudio.

Este fenómeno se repite en la experiencia internacional. Según un reciente estudio (Doing better for families, 2011), en los países más avanzados 71 por ciento de los puestos gerenciales es ocupado por varones. Asociado a esto, mientras la tasa de ocupación de los varones es de 86 por ciento, la de las mujeres se reduce a 71 por ciento y la proporción del empleo a tiempo parcial es de cuatro por ciento en los varones y de 22 por ciento en las mujeres.

Los motivos

“Aunque son muchos los factores que explican la discriminación, la principal causa es la pauta cultural que asocia la masculinidad al sostén económico y la femineidad al cuidado del hogar y especialmente la crianza de los hijos. Esto lleva a que muchas mujeres, más allá de su preparación y sus intereses personales, se abstengan de buscar empleo o se inserten en empleos que demandan menor dedicación a los fines de no colisionar con sus ‘responsabilidades principales’ de cuidado del hogar y los hijos. Paralelamente, está más declamado que aceptado que el varón disponga de flexibilidad en sus modalidades de trabajo para asumir responsabilidad en el cuidado del hogar y de los niños. La legislación tampoco colabora con su tendencia a hacer rígidas las relaciones laborales”, puntualizó la investigación.

Las estadísticas educativas muestran que las mujeres se preparan mejor que los varones para la sociedad del conocimiento. Por lo tanto, según proyecta la consultora, en el futuro ocuparán un rol más protagónico en la vida social, económica y política.

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