Los desafíos para superar la decadencia

Por Luis Esterlizi (*)
Exclusivo para
Comercio y Justicia

A días de haberse iniciado la segunda ola del covid-19, Argentina se encuentra con una economía en lenta recuperación y bajo pocas restricciones, implementadas paulatinamente  a partir del segundo semestre de 2020, por las que se habilitaron diferentes rubros comerciales, industriales y de servicios. Éstos, al cumplir los protocolos establecidos, pusieron en movimiento una economía que ansiosamente buscaba reactivación.

Sabemos que muchos comercios y servicios estuvieron inmovilizados más tiempo, por lo cual aún están pagando las consecuencias. Miles de puestos de trabajo se perdieron y a muchas pymes les resulta imposible activarse si no son acompañadas por el Estado.

En este contexto, debemos ponderar el esfuerzo de empresarios y trabajadores, quienes  se desempeñan preservando la salud extremando la utilización de los protocolos, muchos de ellos consensuados con la autoridad pública. Aunque la inflación incidió en la caída del poder adquisitivo y afectó la reactivación del mercado interno, en un lento y difícil camino para volver al virtuosismo de la economía formal.

Argentina hoy sabe que la salud, como la economía, son fundamentales para su existencia y proyección; y que hay que sostener esta posición por la experiencia conseguida y por lo que sucede en todo el mundo con la segunda ola pandémica y la aparición de cepas con mayor poder de contagio y virulencia. Sabíamos que debíamos enfrentar un desafío mayor, que es superar esta segunda ola, y que por ello había que profundizar los diálogos y los consensos, cosa que no hemos hecho. 

La guerra por las vacunas y sus ingratas consecuencias

Actualmente, el mundo en su totalidad sufre el rigor de esta segunda ola, al mismo tiempo que las principales potencias tratan de liderar tanto la creación como la comercialización de las vacunas contra el coronavirus. Esto es la manifestación palpable de las digresiones entre EEUU, China y Rusia, no sólo en lo comercial sino también geopolítica y tecnológicamente.

“Los países de altos ingresos cubren el 16% de la población mundial concentrando 60% de las vacunas. Por lo tanto, esta distribución desigual entre países ricos y pobres significa que el virus seguirá propagándose, enfermando y matando a seres humanos. Según el estudio realizado por la Universidad de Duke en EE.UU., que se volvió referente importante en el tema en los últimos meses por la forma en que se distribuyen actualmente las vacunas,  90% de los habitantes de 70 países de bajos ingresos tendrán pocas posibilidades de vacunarse contra el Covid en el 2021” (referencias obtenidas en Google).

Mediante la complementación público-privada hay que intensificar los estudios, investigaciones y avances inherentes a la fabricación de nuestras vacunas, ya que tenemos profesionales y personal más que idóneos, centros tecnológicos de sobrada experiencia y estructura empresarial a tono con dichas exigencias.

El ibuprofeno inhalado es una terapia surgida de investigadores cordobeses del Conicet y el Laboratorio Luar (empresa socia del FPZ Norte). En varias provincias se aplica en un régimen de uso compasivo. La empresa ya presentó información al Anmat para empezar los ensayos clínicos de fase 2. El suero equino hiperinmune es otra terapia surgida desde Argentina. “Muestra una tendencia pero por el momento hay un solo ensayo clínico que avala su eficacia” dice Fernando Riera, jefe del servicio de Infectología del Sanatorio Allende”.

Los argentinos y más aún quienes cumplen funciones públicas -oficialistas y opositores- deben terminar con las discusiones banales, críticas interesadas y fuertes exteriorizaciones que mal se utilizan en la campaña electoral, cuando las dos principales coaliciones no pueden evadir culpabilidades por erradas políticas de Estado bajo concepciones arcaicas y autocráticas. 

A los pueblos se los conduce, no se los manda. Se los persuade, no se los obliga. Esencialmente deben adquirir el derecho a participar en la definición como en la explicitación de las políticas de Estado. Es una clara diferenciación con el obrar de los gobiernos de facto y autocráticos.

La Argentina de las desigualdades

La realidad que desde años atrás conseguimos muestra las desigualdades sociales, que hoy adquirieron dimensiones imposibles de ser subsanadas o manejadas por los organismos del Estado, sea en salud, educación, trabajo, vivienda, etcétera, que generan graves estigmas como el resentimiento, el odio, la drogadicción, la violencia, la desestructuración familiar, la incultura del no trabajo, la delincuencia, etcétera.

Esto es causado por los gobiernos que no resuelven ni combaten sus causas, sólo observan sus efectos para inscribirlos dentro de las especulaciones electorales, generando políticas no estructurales, segmentadas y no universales, ya sea por discriminación partidaria, social, cultural, clasista, etcétera.

En Córdoba tuvimos como intendente a Rubén Martí, quien en una oportunidad, mientras visitaba nuestro Instituto Técnico Industrial (ITI), en barrio Los Bulevares, me expresó: “Yo he venido a conocer esta experiencia porque concibo que el desarrollo integral de una ciudad debe programarse desde la periferia hacia el centro. ¿Y sabe por qué? Porque cuando así no se hace y se demora en llegar a la periferia, ésta ha avanzado en mayor pobreza, en falta de servicios, en las necesidades de salud, educación, trabajo, vivienda…”.

Esto, a tenor de la controversia desatada por las restricciones de circulación de personas y cierres de tareas, sobre todo inherentes a la educación, entre la ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana (AMBA), por el DNU que suspendía por dos semanas las clases presenciales en las escuelas (en realidad, comprendía sólo una semana, porque se alternaban con las clases virtuales). 

En función de ello y por judicializar este desacuerdo el gobierno de la CABA, se demuestra -por un lado- la falta de diálogo para el consenso, y por otra parte un enfrentamiento institucional que no es funcional a la lucha contra la pandemia. Lo que sí se demuestra son las desigualdades consolidadas durante muchos años, como ocurre en otras grandes ciudades del país y, podría asegurar, en muchas partes del mundo.

Los pueblos han sido víctimas de políticas que nos llevaron a la desintegración social, incrementaron las diferencias racistas, los enfrentamientos ideológicos, las divergencias entre géneros, etcétera. Se fue perdiendo el sostenimiento de valores culturales, como el cultivo de virtudes esenciales, tan fundamentales para la construcción de una sociedad con igualdad de oportunidades para todos. 

El mundo parece reflejar esta modernidad que ha segmentado a la humanidad, buscado que cada particularidad, sea por género, por profesión, por trabajo o sector encuentre su realización, olvidándose de que, por ser una parte de la humanidad, ha perdido el sentido de su existencia y la responsabilidad de preservar la paz y la unidad de la especie y el equilibrio y la armonía con la naturaleza, que conforman su hábitat natural. 

En Argentina será difícil terminar con nuestros estigmas si no no establecemos como prioridad reconstruir al hombre y la mujer argentinos en sus valores y virtudes y en la imprescindible tarea de instalar un “ámbito de coincidencia nacional” para que de una vez por todas los argentinos clausuremos la discusión acerca de aquellos aspectos sobre los cuales ya deberíamos estar de acuerdo.

“Si queremos salvaguardar la Nación que hemos recibido y seguir adelante en el proceso de reconstruirla y depurarla, o se usa la política de la fuerza o bien se elabora la fuerza necesaria para respaldar una política. Una Argentina de paz, felicidad y grandeza sólo admite la segunda alternativa”.

Superar la crisis del modelo actual

Al comprobar la difícil situación de Argentina, vemos que este modelo democrático inaugurado en 1983 no resolvió las necesidades estructurales que se exigían después de tantos años de golpes de Estado y gobiernos autocráticos, desterrando definitivamente las aberraciones ideológicas y políticas elitistas que atentaron contra las libertades individuales y sociales de toda índole.

Esa herencia operó sobre dirigentes e instituciones en estos últimos 37 años, quitándoles el sentido de la responsabilidad social e incidiendo en el olvido de las bases esenciales que, desde los confines de nuestra historia, aseguraban un desarrollo industrial y una evolución acorde con lo que se perfilaba en el mundo, y de una sociedad que con las riquezas de Argentina pudiera realizarse plenamente preservando su unidad y la vigencia de un proyecto nacional que fuera su guía permanente.

Nuestra grieta -producto de esta decadencia institucional y dirigencial- se fue retroalimentando de tal manera que generó separatismos ideológicos y clasistas, que sabemos cómo empezaron pero no tenemos muy en claro de cómo terminan. Presumimos que, si comparamos la situación actual de Argentina con personas que están peleando dentro de un tren que viaja a 200 km/h cuando no funcionan las señales ni los frenos, el final es más que predecible.

Tomemos conciencia de ello; paremos las confrontaciones; ubiquémonos en la situación real que sufrimos como sociedad y país, para que consolidemos el diálogo y la concertación con los mayores esfuerzos, convencidos de que sin la construcción de un ámbito de coincidencias esenciales nos convertimos en causa y efecto de nuestra propia descomposición institucional. 

En la sociedad toda, está la solución. Basta encontrar dirigentes e instituciones que obren en consecuencia.


(*) Presidente del Foro Productivo Zona Norte (FPZN)

4 Comentarios en "Los desafíos para superar la decadencia"

  1. Les agradezco vuestros comentarios y veo que cada uno lo hace desde distintos ángulos del lo que nos sucede actualmente y creo que eso es bueno que ocurra porque cada argentino vive y sufre esta crisis porque es integral y por eso es la comunidad en su conjunto quien tiene que despertarse y reaccionar. Si logramos esto, seguro que en las acciones iremos encontrando la forma de integrar todos los esfuerzos que nos permitan ir superando esta decadencia.

    • La forma de superar esta decadencia sinergica creo que está reflejado en estas líneas estimado Luis .

      Excelente artículo en donde se conjuga el estadística y una visión proyectiva articulando una instancia superadora a la grieta en pos del beneficio colectivo. !!abrazo

  2. Muy buen artículo Luis!
    Creo que el día que las personas que tienen la capacidad de pensar por todos y cada uno de los habitantes de Argentina, tomen conciencia que lo primero que hay que hacer es poner a un millón de PYME’s a dar trabajo en cada pueblo y ciudad formando y educando a cada trabajador para que sea eficiente y para que cada familia viva de su trabajo digno y no de subsidios de un Estado demasiado grande, caro e ineficiente para la población de contribuyentes, generando un círculo nefasto de déficits, inflación, desincentivos y desocupación. Esto podría corregirse con un pacto general de todos los líderes en POS de una Argentina productiva dónde con un Estado que no supere el 5% de la producción del país aprenda a vivir haciendo solo lo esencial y dejando a las PYME’s hacer todo lo demás y blanqueando toda la economía bajando a solo 5 impuestos con un IVA de solo el 10% y un impuesto a las ganancias de solo el 10% y cargas sociales de solo el 10% de aportes del empleado y 10% para contribuciones del empleador. Con toda la economía en el celular y pasando todo por una caja de ahorro o cuenta obligatoria se terminarían todos los problemas, distribuyendo los impuestos por el lugar de producción 50% y el lugar de Consumo 50% entonces todos podríamos vivir en pueblos fuertes y equilibrados!!! Donde las grandes Marcas nos ayuden a integrarnos al mundo enseñándonos sus mejores prácticas de desarrollo. Donde las escuelas sean zonales y para todos los habitantes de esa zona integrados para mejorar las posibilidades de desarrollos armónicos.

  3. Que grandeza de pensamiento! Sueño con ver a nuestra Patria dialoguista y consensuada!

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