Los desafíos de la nueva ley de salud mental

A seis meses de su sanción, la norma todavía no fue reglamentada y, aunque genera muchas expectativas, la especialista asegura que “está todo por hacerse”.

En noviembre pasado, el Congreso nacional aprobó la nueva ley de salud mental, una norma que fue largamente debatida y que significó un cambio de paradigma en la forma de entender la problemática de la salud mental en nuestro país. A casi seis meses de su sanción, aunque la ley está vigente, aún no fue reglamentada.

Sobre el tema, Comercio y Justicia dialogó con la especialista, Luz Pagano, una de las disertante de las IV Jornadas de Derecho de Familia, que se realizaron en nuestra ciudad la semana pasada.

– ¿Qué cosas vino a cambiar la nueva ley de salud mental? ¿Cómo se está aplicando hoy?
– Bueno, lo primero para decir es que tras su sanción, la ley no trajo un compás de espera: a ocho días de su publicación ya entró en vigencia. Fue recibida con mucha expectativa por parte de los operadores judiciales, pero es muy reciente y está todo por hacerse, todavía la ley está sin reglamentar así que hay una serie de cuestiones que se hacen a prueba y error.

– ¿Por ejemplo?
– Y, por ejemplo, la ley establece que toda persona que esté internada en forma involuntaria tiene derecho a tener un abogado. En este momento en la ciudad de Buenos Aires los curadores públicos estamos cumpliendo ese rol, pero es una cuestión que le compete a la reglamentación decidir quiénes van a ser los abogados defensores para estas personas internadas en forma involuntaria.

– ¿Los jueces están aplicando los lineamientos de la nueva norma en sus fallos?
– Estamos todos aprendiendo sobre la ley, no sólo los jueces, también los profesionales de la salud están aprendiendo. Por poner un ejemplo, la ley dice claramente que hay internaciones voluntarias e involuntarias. A mí me pasó hace unos dos meses que llamo a una clínica privada y me dicen que tal persona fue internada de manera voluntaria, entonces les pido que me envíen el consentimiento informado y cuando me llega el escrito, veo que está firmado por el marido de la mujer. Por supuesto que eso no es un consentimiento informado y estamos hablando de un profesional de la salud. Por eso digo que estamos todos aprendiendo. La ley es muy reciente, hay un cambio de 180 grados de mentalidad, de paradigma y eso no se cambia de un día para otro.

– ¿Qué cosas destaca como las más trascendentes de esta ley?
-La nueva ley cambia el foco de la capacidad. Nosotros con el Código Civil teníamos dos polos: la persona capaz y la persona incapaz. Ahora, esta ley de salud mental incorpora las capacidades graduales; la ley dice “vamos a tomarnos el trabajo de ver qué es lo que no puede hacer esa persona”. Le impone al juez el deber de decir en la sentencia aquellos actos que va a limitar pero siempre con una consigna muy importante que es la de tratar de mantener al máximo la autonomía de la persona. El problema es que este artículo tan importante quedó ensamblado en un Código Civil que está lleno de preceptos que no han sido derogados: la incapacidad absoluta, el representante para todos los casos.

Otro aspecto a destacar de esta ley es que hace referencia a la importancia de que toda persona, cualquiera sea su discapacidad, tiene que poder ejercer sus derechos, y si no lo puede hacer recibirá apoyo, pero se habla de apoyo y no de representación, salimos del modelo de sustitución.
Otra de las cosas muy interesantes es el abordaje interdisciplinario, nos corremos de la mirada psiquiátrico-biologicista y vamos a una cosa interdisciplinaria; la persona es un componente de muchas cosas.

– ¿Qué le está faltando a esta norma además de su reglamentación?
– Además de la reglamentación hay que trabajar en los recursos. Si lo que queremos es que la gente no esté internada en un hospital psiquiátrico porque no tiene dónde vivir y lo usa de modo asilar, tiene que tener otra vivienda. La ley establece que el Ejecutivo tiene que llegar a 10 por ciento en tres años para salud mental y eso va a ayudar mucho.

– ¿Qué es lo más difícil de implementar en esta ley?
– Lo que más trabajo cuesta es que cambie la mentalidad. No me gusta generalizar, pero hay gente que está con toda la energía para ir para adelante y otra que es más conservadora y por ahí tiene sus reservas. Además, como toda ley nueva es perfectible, no vamos a decir que no hay cosas para mejorar.

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