Los argentinos hacen punta en la región en cantidad de libros leídos

Según un estudio comparativo de los países de América Latina, Argentina y Chile encabezan el ranking en porcentaje de lectura y en cantidad de libros comprados al año por habitante.

Argentina y Chile registran los más altos porcentajes de lectura de libros en Latinoamérica, con 55 por ciento y 46 por ciento, respectivamente, según un estudio difundido en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo 2012), divulgado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).

Se trata de un “estudio comparativo de cada país, sobre el comportamiento y los hábitos de lectura”, explicó Catalina Hoyos, portavoz de la entidad.

La investigación “se hizo por una petición específica de Brasil, que hizo pública su última encuesta de comportamiento del lector” en marzo pasado. El Cerlalc “quiso aprovechar la cita cultural de Bogotá -con Brasil como invitado de honor este año- y que es el Día Mundial del Libro y de los derechos de autor para hacer público el estudio”, añadió Hoyos. La gran conclusión del informe es que “la mitad de habitantes de América Latina no lee libros”.

Los más lectores

Tras Argentina y Chile, según el estudio, Colombia se ubica en un tercer lugar con el más alto porcentaje de lectura de textos en la población, con 45 por ciento. Sin embargo, el mismo documento aclara que, en el consumo, Colombia apenas tiene un promedio de 2,2 libros por habitante en el año.

Por su parte, la encuesta de hábitos de lectura en Brasil reveló que, en promedio, cada brasileño lee cuatro libros por año y, de éstos, sólo 2,1 libros completados en su totalidad.

En la parte más baja del ranking se localizaron Perú (35 por ciento) y México (20 por ciento), mientras que España, citada en el estudio, registró en 2011 un índice de lectura de libros de 61 por ciento.

¿Y cuántos libros se compran?

En cuanto al consumo promedio de libros en el año, Chile y Argentina encabezan igualmente el listado, con 5,4 y 4,6 textos comprados por habitante, respectivamente.

En la parte más baja se encuentra México, con 2,9 libros promedio por habitante, mientras España registró un promedio de 10,3 libros consumidos por habitante en 2011.

Una mirada a la situación actual de la región muestra que, pese a los avances de cuatro décadas, “es aún muy grande la brecha con el mundo desarrollado, situación que se refleja en las mediciones internacionales”.

¿Por qué leemos?

Según el informe del Cerlalc, “la actualización cultural y la lectura por placer son las motivaciones más recurrentes en los países analizados, cuando se indaga por las razones de la lectura”. Asimismo, “el placer o gusto por la lectura marca la diferencia entre un lector asiduo y uno esporádico”. En España, 86 por ciento lee por este motivo; en Argentina, 70 por ciento, y en Brasil, 49 por ciento.

Portugal, Brasil, México y Chile son los países donde la lectura por razones de actualización cultural y conocimientos generales es más alta, indicó el estudio. Y la lectura “por motivaciones académicas tiene un menor peso relativo, con mayor participación en Brasil, Chile y Argentina”.

Por todo ello, el Cerlalc señaló que América Latina “tiene el reto de hacer más visible su creación intelectual en un contexto global, de hacer mejores ciudadanos formando mejores lectores, y de aprovechar la escala regional para producir más libros de calidad que circulen en papel o por las redes virtuales”.

Otro informe

Otro informe de la agencia de medios Quiroga, elaborado con datos de la encuesta TGI (Targe Group Index)-Ibope -en este caso, particularmente de Argentina-, revela que los horarios de lectura más habituales son la tarde y las últimas horas de la noche, y que el lector frecuente realiza sus compras principalmente en librerías particulares o cadenas de librerías. “La encuesta en la que nos basamos se hizo en ciudades grandes, por lo que representa la mitad urbana de la población del país», dijo Sandra Zabala, directora de investigación de Quiroga, en cuyo informe se cruzaron los datos de quienes respondieron que leyeron un libro en los últimos treinta días.

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