La revolución de Ramos

Por Luis Carranza Torres* y Sergio Castelli**

Dentro del universo actual de la novelística argentina, Graciela Ramos ocupa ya un lugar destacado. Se ubica dentro de las autoras mediterráneas que, como Cristina Bajo o Reyna Carranza como precursoras, ha transcendido su lugar de origen para “nacionalizarse” primero, e “internacionalizarse” después.

 Por Luis Carranza Torres (*)  y Sergio Castelli (**) – Exclusivo para Comercio y Justicia

Su mirada tiene la tranquilidad de aquellas personas que pueden vivir sus sueños. Aunque tenga que hacer malabares entre su vida familiar y la creación literaria. Combina la ficción histórica-romántica con la cocina. La literatura ha sido una constante en su vida. Fue desahogo, primero, diversión luego y hoy es un trabajo que disfruta.

Forma parte de la nueva generación de escritoras que emerge con fuerza desde nuestra Córdoba. Su última novela, Las lágrimas de la Revolución, tendrá una presentación a toda orquesta en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, mañana, 8 de mayo a las 20:30, junto a Verónica Brollo, en la Sala Domingo F. Sarmiento.

Como es usual en esta nueva ola de escritores, Graciela tiene un contacto más cercano con sus lectores de lo que tradicionalmente se daba en el rubro. Según ella nos ha expresado al respecto: “En mi vida cotidiana, mientras escribo puedo conversar con mis lectores por las distintas redes sociales, mail, al tiempo que ellos me están leyendo. Eso es maravilloso. Creo también que en ocasión de estos acercamientos nacieron los encuentros entre lectores y escritores a nivel provincial y nacional, iniciativa tomada por los lectores. Tuve oportunidad de ir a varios y la verdad es un gran privilegio que podemos disfrutar de esos encuentros en esta época. Lo agradezco”.

Es que nada ha cambiado tanto, en la literatura de los últimos tiempos, como la relación autor-lector. La informática y las redes sociales han acercado a unos y otros. Y de lo virtual se ha saltado a lo real, a través de los llamados Encuentros de escritores y lectores, que empiezan a ser replicados en diversas partes del país. Hemos dedicado ya alguna columna a dicho interesante fenómeno.

Otro de sus rasgos es que aúna a la creatividad literaria la rigurosidad en el planteo de los escenarios y procesos de época en que desarrolla sus novelas. Lee, investiga, recorre lugares. Sin perder el toque costumbrista, apela a las técnicas más universales en cuanto a munirse del material necesario para sustentar su trama. Nos dice: “Por lo general elijo primero la época y luego selecciono cuidadosamente los personajes que me van a ayudar a contar la historia. Me gusta mucho la época virreinal, las colonizaciones, los usos y costumbres de cada época”.

El resultado es un producto literario de calidad, que atrae la atención y el entusiasmo de los lectores. Nada menos que en ese espacio “intermundos”, entre la novela histórica y la romántica, que se ha convertido en la temática distintiva de esta nueva generación de escritores locales.

Quien ve lo que se demanda, más allá de los mercados de nuestro país y regiones limítrofes, puede ver que no sólo el mercado español en Europa, sino el francés o el alemán, están abiertos a ese tipo de historias. Para ellos, nuestra historia tiene el gusto de lo exótico.

Asimismo, existe un mercado de la literatura en español cada vez mayor en Estados Unidos, que se ve particularmente atraído por los rasgos que entroncan a este tipo de obras, con el “culebrón” televisivo con el que ese conjunto de lectores ha crecido.

Se trata de una revolución sin lágrimas, en la cual Graciela Ramos se sitúa como una de sus más prometedoras exponentes. Es hora de que se repare en ella. Como país, tenemos un escenario internacional más que prometedor, no sólo en materia de soja. También en las letras. No lo desperdiciemos.

 * Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas.** Agente de la Propiedad Industrial.

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